
El año 2006 que termina ha sido bien movido, sorprendente y gratificante por las experiencias, aprendizajes y nuevas personas que conocí.
Junto con reiterar los saludos y agradecimientos a los amigos que hice el
año pasado, también desde este DF mexicano, debo incluir ahora a nuevas personas que he conocido y compartido el camino durante este año.
Continúa:
Comienzo por mis dos compañeras de consultoría en Santiago,
María Isabel Cruzat y Eugenia Espinosa, dos excelentes profesionales socias fundadoras de
Inquest Chile, a las que ahora también me une la amistad. Con ellas conocí a importantes clientes, como Jessica López, Verónica Montellano y
Guillermo Geisse, por quienes he cultivado admiración y afecto por su seriedad y disposición a tomar desafíos de innovación de esos originales y riesgosos. Patricio Rodríguez y Ricardo Uribe son dos sólidos profesionales que conocí en estos proyectos, a quienes respeto y considero amigos.
A
Mariana Aylwin la conocí a través del proyecto de
Unicef y los colegios de la
Municipalidad de Conchalí, donde llegamos con mi socio en
emprende.cl,
José Martínez. Con ella conocí a Luz María Pérez y Fernando Echeverría. Son tres personas que han comprometido su vida con la transformación de la educación chilena, con seriedad, persistencia y valor. Ha sido un privilegio colaborar con ellos.
Pero durante este 2006, a través de
Alexandro Bravo de la
UPDS, también tuve la oportunidad de experimentar y aportar en Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. En Alexandro encontré un socio excelente, pero también un amigo admirable en su inteligencia y prudencia. En Santa Cruz hice entrañables amigos. Por nombrar sólo algunas personas, Carlos Loayza, Faviana Tamayo,
Wilmer Campos,
Miguel Cuellar, estudiantes como
Karen Durán,
Guillermo Acosta,
Jorge Alid Erazo,
Ana Cristina Crespo,
Beatríz Márquez,
Gonzalo García,
Paola Cecilia Paredes y
Rosalyn Valverde. La grandeza y modestia de personas como Adolfo Valenzuela, José Antonio Arnéz y Rodolfo García. Muchos de ellos forman hoy
AtinaBolivia.
Dos amigos virtuales, aunque no menos reales, que conocí en la red y que hemos intentado alguna
colaboración, son los españoles
José Luis Briones y
David de Urgarte. Un abrazo electrónico para ellos.
No puedo dejar de saludar a
Fernando Flores y
Mario Valdivia, principales mentores de mi trabajo de consultoría, educación y emprendimiento. Son punto de referencia profesional y humano de lo que hago, porque a ellos debo mucho de lo que pueda haber logrado para cultivar sensibilidad y habilidad para movilizar capacidades humanas, y vincularlas a fenómenos más generales que nos inquietan hoy como la globalización, el empleo, el ambiente y el sentido de la vida en este complejo, convulsionado y confuso siglo XXI en que nos adentramos.
Y porque ni yo me lo perdonaría, debo saludar a mi familia, mi principal fuente de orientación, afecto y fortaleza. Mi esposa Pilar, mi hijo
Ricardito, mis hermanos
Claudio y
Fernando, y mis amados padres Fernando y María Angélica, de quienes continúo recibiendo lecciones de sabiduría y humanidad cada día.
Quería agradecer la relación, la colaboración y la confianza a toda la gente que menciono y los que pueda olvidar también. Por permitirme experimentar, inventar, ayudar a producir valor, entender(nos), desafiar la suerte y construir algo de comunidad de afectos y sentido, que nos hace falta. Me siento afortunado de haber vivido este 2006 y muy esperanzado de un mejor 2007.
Una posdata:
¡Felicidades Arica Región!
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