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Noticias Diciembre 6, 2006

Santa Cruz de la Sierra: carta de navegación

El siguiente es un texto que escribí inspirado en conversaciones que tuve durante este año con amigos de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, que integran parte del liderazgo de los empresarios, profesionales y educadores de esa bella región.

Intento aportar a la conversación que busca imaginar más que lo que no quiere ser, lo que quiere ser Santa Cruz.

Continúa:

Lo escribo con la admiración y el inmenso afecto que siento por la gente que conocí y por la historia de emprendimiento con que han construido Santa Cruz. Espero que puedan encontrar entendimiento como país en Bolivia, buscando en lo mucho que los une y poniendo cada parte un esfuerzo en el entendimiento. Un abrazo para los amigos y amigas cruceños???

Santa Cruz de la Sierra: gestión del crecimiento y diseño del futuro

Resumen

Santa Cruz está en el límite para decidir transitar hacia una ciudad moderna y habitable o hacia una típica metrópolis latinoamericana de crecimiento caótico. Santa Cruz es una ciudad pujante, que ha crecido a gran velocidad, en una región llena de oportunidades y riquezas naturales. Sin embargo, este mismo crecimiento la enfrenta a dos desafíos: resolver problemas crecientes de gestión urbana, infraestructura, seguridad pública y fortaleza de las instituciones; y diseñar el futuro estratégico de sus ofertas de negocio, de su identidad e inserción en el mundo global y de la convivencia ciudadana.

Oportunidades de Santa Cruz

Santa Cruz es una ciudad que pertenece a la región oriental amazónica de Bolivia, en la cual se concentran inmensas reservas de recursos naturales, en los que se basan las industrias minera, energética y agroindustrial. Cuenta además con una geografía y clima privilegiados para el turismo, y una vasta historia originaria y colonial que enriquece su oferta cultural, dos áreas de incipiente industria.

En la gente de de Santa Cruz impera una narrativa en torno de su autonomía y fortaleza para desarrollarse desde sus inicios como una región-ciudad que ha prescindido de la ayuda del Estado central boliviano, el cual, por el contrario, ha financiado su propio funcionamiento y del país a partir de la riqueza creada en la región. El poblamiento de Santa Cruz habría ocurrido producto del esfuerzo de los fundadores de hace un siglo y medio, con el desarrollo de la industria agrícola, energética y manufacturera, el desarrollo de las instituciones y de la infraestructura pública. Todo esto se enmarca en una la fuerte disposición a diferenciarse étnica, cultural y económicamente del occidente andino, como cambas y coyas.

La ciudad se ha desarrollado explosivamente desde todo punto de vista, por ejemplo, ha pasado desde 50 mil a más de un millón habitantes en treinta años, con inmensos requerimientos de servicios públicos y de respuestas de gestión.

Santa Cruz es una ciudad que vive un ánimo de oportunidad y esfuerzo, en que impera un sentido de logros y orgullo por los avances. Pero es una ciudad que se está construyendo y no termina de construirse. En ella se vive la confusión urbana de calles sin mantenimiento, edificios modernos que conviven con zonas modestas y deshabitadas, y enexitente infraestructura pública peatonal. Los servicios públicos son deficientes, en salud, seguridad, transporte y vialidad. Cada día aumentan las historias de delitos y violencia, y en la periferia crecen zonas de marginación social, según la misma leyenda, a partir de la inmigración principalmente altiplánica.

Hay una fuerte expresión privada en el crecimiento económico de la región-ciudad, con poca intervención del aparato público, tanto en incentivos como en regulaciones. Los empresarios privados son mirados con admiración, y la mayoría de los líderes locales son al mismo tiempo hombres de empresa. Esta identidad permite movilizar a la sociedad civil en torno de demandas de autonomía y de confianza en un futuro.

Las instituciones públicas no gozan de confianza y muchas de las actividades cotidianas, el comercio, la constitución de empresas, conflictos entre particulares, se realizan de un modo informal. Esto impide el cumplimiento de regulaciones, la recaudación de impuestos y la defensa de los consumidores, pero es visto como una práctica normal de la cual no hay queja.

Desafío de Santa Cruz: construir una ciudad integrada y habitable, o el sino de destrucción del enotrno natural y cultural, sobrepoblación, pobreza y violencia que predomina en las grandes ciudades latinoamericanas.

La propia leyenda de tierra de oportunidades que goza Santa Cruz puede ser su condena si tarda más tiempo en construir una visión de futuro con un diseño equilibrado de crecimiento económico, cuidado del entorno, activación de la sociedad civil y fortalecimiento de las instituciones públicas. Lo cual implica simultáneamente un esfuerzo por desarrollar y posicionar una identidad poderosa de la ciudad-región en el mundo global.

El fortalecimiento de las instituciones también es necesario para atraer inversiones, negocios e inteligencia de otros lugares del mundo. Para una Santa Cruz aislada y autosostenida esto no es un problema, pero sí lo es para una región que busca integrarse en la economía global.

Desafíos de Gestión Pública

La ciudad de Santa Cruz y el Departamento de Santa Cruz requieren con urgencia fortalecer las instituciones, tanto en sus capacidades de regulación como de control de las actividades económicas, ciudadanas y de seguridad pública. La informalidad en que opera la ciudad permite el crecimiento de negocios ilegales, grandes inversiones inmobiliarias que son cuestionadas, una bajísima credibilidad en las oficinas públicas y de la policía, y el descontrol de la seguridad pública.

El desafío de mejoramiento de las regulaciones y atribuciones de las instituciones, pero especialmente de la gestión del aparato público de la ciudad y del departamento. La cultura de iniciativa autónoma hace mirar con desconfianza cualquier impulso por poner regulaciones y controles al accionar privado, pero estos mismos se ven perjudicados al no contar con protección a sus inversiones.

A nivel ciudadano, las personas manifiestan desamparo respecto de un gobierno local ausente en salud, educación, infraestructura pública y seguridad.

Desafíos Estratégicos

Los desafíos de gestión son consistentes con los desafíos estratégicos de la ciudad-región porque muchas de las deficiencias administrativas son posibles por la ausencia de un diseño estratégico de desarrollo, posicionamiento en el mundo y convivencia. En general, la valiosa iniciativa autónoma ha resultado en el predominio de la improvisación como valor y pauta de trabajo, tanto a nivel público como privado.

El crecimiento económico de la ciudad-región, debido a las riquezas naturales y al empeño de los empresarios, permite una región improvisada y aislada mentalmente de otros procesos en el mundo.

La conexión natural económica y política ha sido la frontera de Brasil y Argentina, mucho más predominante que el occidente andino boliviano. Pero, al mismo tiempo, hay un vacío en la visión de cómo se está creando valor en el mundo global y tecnológico, permitiendo una inercia a continuar con la explotación de recursos naturales, sin considerar las oportunidades y amenazas que trae la revolución tecnológica, incluso para la propiedad y explotación de los mismos recursos naturales.

Al mismo tiempo, como en casi toda América Latina, hay un fuerte sentido de autovaloración que impide dimensionar el posicionamiento de Santa Cruz en el mundo global, como una oportunidad de negocios, cultura y turismo. Es tan alta su propia valoración de sus posibilidades, que no consideran necesario transformarlas en ofertas ni salir a venderlas. La conversación sobre estándares internacionales de calidad, ambientales, cumplimiento y seguridad jurídica no predomina entre los grupos dirigentes ni en los medios de información.

Oportunidades: carta de navegación para posicionar los valores de Santa Cruz

Santa Cruz tiene todo para ser una ciudad-región que crece en forma equilibrada, estable, integrada y habitable.

La historia de éxitos de otras regiones en situaciones tan o más complejas que Bolivia, como Taiwán, Dalián o Guangong en China, Bangalore en India, Irlanda o Finlandia en Europa, demuestran que el avance depende mucho del liderazgo en la estrategia y la gestión privada y pública en la propia Santa Cruz.

Además, Santa Cruz cuenta con una geografía incomparable de reservas ambientales y culturales para el turismo, y de recursos naturales para la industria, para lo cual necesita invertir en inteligencia para desarrollarla integrada a los procesos globales económico y tecnológico, fortalecer la institucionalidad para dar seguridad a las inversiones y a los potenciales visitantes y nuevos habitantes, mejorar la gestión pública para asegurar servicios de calidad.

Con todo esto, es posible avanzar en la construcción de una marca para la ciudad-región, como lo han sabido hacer zonas de Europa como Barcelona, Galicia, Lisboa, o Dublín, pero también como Costa Rica o el sur brasilero en América Latina. Una marca que le de un lugar destacado a la ciudad-región en el mundo, que atraiga inversiones nuevas, visitantes, conocimiento, pero también un futuro de calidad para sus habitantes.

Con afecto, desde Santiago, Ricardo Román

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Noticias Diciembre 4, 2006

Chile y la madurez emocional

Madurez Emocional

???Antes de hablar de depresión hay que preocuparse de otro problema: la sobrevaloración de la felicidad???.

???Pertenecemos a una generación y a un momento de la humanidad, y en Chile en particular, donde el malestar es fácilmente confundido con una depresión???

???Las personas están confundiendo emociones con patologías???

???La pena es una emoción transitoria que va y viene, la depresión es una patología, y pena no es igual a depresión; la alegría es una emoción transitoria, la euforia una patología; la rabia es una emoción transitoria, el resentimiento es una patología. Y nosotros tendemos a confundir las emociones, que son absolutamente normales en cualquier ser humano, con sicopatologías???

???Estamos diagnosticando como depresión duelos: porque mi ser querido se está muriendo, porque me separé, porque me tengo que cambiar de casa porque no me alcanza el dinero, porque no quedé en la carrera que quería estudiar. Son duelos, y estos son parte de la condición humana, no son depresiones???

Entrevista al sicólogo Gonzalo Rojas-May en Revista Mujer

Continúa:

En el último tiempo ha ido creciendo la preocupación pública por fenómenos humanos que antes eran considerados de la vida privada, como la felicidad y la familia. Aparece la necesidad de la exploración y propuestas públicas que ayuden a cuidar estas preocupaciones.

Los cambios ocurridos en Chile, de origen principalmente económico, están produciendo lo propio en la cultura de los chilenos, con grandes desafíos para convivencia ciudadana y para la economía misma. Uno de los desafíos desde el espacio público, es la construcción de un discurso en torno de un proyecto u horizonte futuro como país que nos una, identifique y oriente como integrantes de una misma patria y nos ponga preocupaciones más allá del éxito económico y el consumo.

Una de las consecuencias de esta falta de sentido de futuro colectivo, ha hecho sobrevalorar la preocupación por los avatares afectivos de las personas, transformando en enfermedad mental insatisfacciones y malestares que toda persona adulta ha experimentado desde que el mundo es mundo. La ideología del anti-estrés, donde toda tensión emocional sería casi una afrenta a los derechos humanos, el exitismo, la necesidad de validación por otros y la obsesión por la diversión, nos tiene en la paradoja de enfrentar al mismo tiempo mayores cuotas de competencia y exigencias profesionales, pero con menores capacidades emocionales para enfrentar dificultades y fracasos. Más infantiles. Y los jóvenes y los adolescentes nos lo dicen en la cara cada día.

Aquí una entrevista al sicólogo Gonzalo Rojas-May, quien hace una buena alerta:

Mujer
Sicólogo Gonzalo Rojas-May:
“El malestar no es depresión”

En Chile sobrevaloramos la felicidad con consecuencias perversas: las personas apenas tienen capacidad para procesar malestares propios de la existencia, que no son enfermedades. Eso dice este sicólogo, hijo del poeta del mismo nombre. Y, a contracorriente, afirma que la depresión está sobrediagnosticada. Aquí sus porqués.

“Hoy, cuando las personas hablan de depresión, también están hablando de agobio, que es un malestar del ser humano. El agobio, es decir el estrés, y el miedo son los dos grandes síntomas de lo que nos ocurre hoy como sociedad”, comenta Gonzalo Rojas-May, uno de los especialistas chilenos en la materia que muestra tal vez la mirada más crítica sobre el tema de la depresión en el país, rebelándose contra las interpretaciones oficiales y oponiendo una mirada distinta, más allá del problema que tiene el paciente. Eso sí, sin dejar por eso de preocuparse del drama que vive la persona que está o se “siente” enferma, que no es lo mismo, de acuerdo a su pensamiento, pues su vida profesional la dedica a la atención clínica. Su polémico juicio representa a una corriente de la siquiatría y sicología no menor en el país.

En una de sus consultas, específicamente en la de Clínica Las Condes, el teléfono suena y suena. Se ve que este sico-oncólogo y especialista en el tratamiento de personas con enfermedades crónicas, es un hombre muy demandado.

No es todo lo que hace. En su currículum personal, más allá de lo estrictamente profesional que incluye estudios de sicología y lingüística en Estados Unidos, hay más. A sus 41 años Rojas-May, hijo menor del poeta Gonzalo Rojas, dirige la fundación que lleva el nombre de su padre. Una entidad que promueve múltiples actividades culturales. En el momento en que conversamos, por ejemplo, está participando de una intensa agenda en honor de la actriz Delfina Guzmán, que él mismo contribuyó a organizar.

-Es hijo de poeta. Se dice que en Chile se levanta una piedra y sale un poeta, principalmente porque somos un pueblo algo melancólico. ¿Es tal vez a eso a lo que mal llamamos depresión?

-No lo sé. Es difícil meter a todos los chilenos bajo el mismo paraguas. No creo que seamos un país melancólico, pero sí creo que somos un país trágico. Tal vez porque tengo una formación sicoanalítica. En la melancolía sufres, pero no sabes por qué. Nosotros históricamente somos un magnífico país para reconstruir, pero un pésimo país para planificar. Los puentes se nos caen, las calles se nos llenan de hoyos y los procesos nunca se concluyen. Estamos siempre preocupados de las urgencias. Somos magníficos médicos de UTI. Pero a la hora de pensar Chile, nunca hemos sido capaces de hacerlo. Y en lo individual, a cada persona le pasa algo parecido. Ahora, eso está cambiando y también repercute.

-¿Prohibido suicidarse en primavera? ¿Se deprime más la gente en esta época?

-Hay una correlación entre el deprimirse y el tiempo, es cierto. La depresión estacional existe como patología. La sufre un grupo no demasiado grande, pero importante, de la población diagnosticada con depresión, y su origen tiene que ver básicamente con los cambios de luz y temperatura. Es tan serio en algunos países, como los nórdicos, que se usa un sistema de iluminación artificial para paliar sus efectos. Hay una explicación bioquímica. Y, efectivamente, es cierto que la tasa de suicidios aumenta durante la primavera y durante las fiestas navideñas.

-¿La Navidad nos deprime?

-Sí, la Navidad y el fin de año, pero no por un origen bioquímico directo. Lo que ocurriría es que los pacientes con enfermedad depresiva lo pasan muy mal durante el invierno y tienen un grado de expectativas muy alto con respecto a la primavera. Al no cumplirse esas expectativas, puede producirse un aumento del cuadro depresivo. Pero también tiene que ver con el factor económico y la presión que hay en estas fechas. O se da en personas que han tenido pérdidas severas recientes: los adultos mayores que enviudan, las personas que se divorcian. Porque es una fecha de encuentro que agudiza contradicciones: es la primera Navidad, el primer fin de año en que ese ser querido no está.

-Se habla de depresión otoñal, infantil, y ahora hasta de los recién nacidos. Las patologías depresivas se diversifican y multiplican. ¿Se le está llamado a todo depresión?

-Es un tema complicado. La depresión existe. Pero antes de hablar de depresión creo que hay que preocuparse de otro problema: la sobrevaloración de la felicidad. Pertenecemos a una generación y a un momento de la humanidad, y en Chile en particular, donde el malestar es fácilmente confundido con una depresión. Aquí el malestar es sumamente indeseable y es considerado una anormalidad, siendo que es necesario por una razón esencial: si no conoces el malestar, tampoco conoces el bienestar, ¿con qué lo vas a comparar? Tú conoces el amor, cuando sabes del desamor; y la alegría, cuando conoces la tristeza. Hoy existe una tendencia cultural, publicitaria y casi economicista a sobrevalorar la felicidad. Y eso le pone un nivel de presión muy alto a todo lo que uno asocie con infelicidad.

-¿En qué momento cree que se deprimió Chile?

-Creo que han ocurrido varias cosas. Este es un país de modas, para bien o para mal. Ya sea en términos de responsabilidad (recuerda la epidemia de cólera y la prohibición de consumir verduras crudas, que los chilenos cumplieron cabalmente) o de solidaridad, y basta nombrar la Teletón para entenderlo. Asi también se nos ponen de moda ciertas patologías. Hace algunos años fueron las crisis de pánico, en otra época fue la enfermedad bipolar, y en este momento es la depresión. Chile es una sociedad muy pequeña, donde nos conocemos todos bastante, los temas se ponen de moda y eso conduce a que a veces se sobreinterprete o exagere una estadística.

-¿Cree que la depresión está sobreinterpretada?

-Sí, y no me estoy refiriendo a los especialistas, que también tenemos un grado de responsabilidad importante en esto. Socialmente las personas están confundiendo emociones con patologías. Para que se entienda: la pena es una emoción transitoria que va y viene, la depresión es una patología y pena no es igual a depresión; la alegría es una emoción transitoria, la euforia una patología; la rabia es una emoción transitoria, el resentimiento es una patología. Y nosotros tendemos a confundir las emociones, que son absolutamente normales en cualquier ser humano, con sicopatologías. Estamos sobrediagnosticando, porque estamos diagnosticando como depresión duelos: porque mi ser querido se está muriendo, porque me separé, porque me tengo que cambiar de casa porque no me alcanza el dinero, porque no quedé en la carrera que quería estudiar. Son duelos, y estos son parte de la condición humana, no son depresiones.

-¿Qué cree que nos condujo a esto?

-Más que en qué momento nos deprimimos, creo que la cuestión es en qué momento nos pegamos el tremendo cambio que hemos experimentado. En 30 años, Chile pasó de las utopías colectivas, con sus luces y sus sombras, al pragmatismo y liberalismo más absoluto. Y 30 años, en términos de adaptación síquica de un pueblo y una sociedad, es muy poco. Desde el punto de vista de la sicología social no es nada. ??ramos una sociedad relativamente autocontenida, donde las formas importaban muchísimo y las apariencias eran un problema y a veces una virtud. Teníamos un modelo social y sicológico muy austero. Todos éramos así, desde los comunistas al Partido Nacional.

-¿Antiguamente se escondían los problemas del ánimo?

-Hace 30 años en Chile nadie te decía que iba a un siquiatra o a un sicólogo. Hoy casi es motivo de estatus entre ciertos grupos, con lo cual no quiero decir que la gente no deba ir, porque está bien que acuda si siente que lo necesita.

-¿Así como algunos exhiben su personal trainer, a otros también les gusta mostrar su terapeuta?

-Exactamente. Lo bueno dentro de todo esto es que la gente se está haciendo terapias. Hay muchos que llegan diciendo: “Doctor vengo porque estoy deprimido”. Y al evaluarlos uno se da cuenta de que en verdad no están deprimidos.

-¿Por qué?

-Tal vez a algunos no les guste lo que voy a decir, pero hoy día uno de los diagnósticos sicopatológicos asociados al trastorno depresivo, del ánimo, que se está diagnosticando con mucha frecuencia, es la distimia. Es una patología que se caracteriza, entre otras cosas, con una sensación de planicie emocional, una apatía: nada estimula mucho ni poco. Pero a eso que se llama distimia nuestro tata Freud lo llamaba neurosis depresiva. Y si tuviéramos una máquina para viajar más atrás en el tiempo, descubriríamos que en la antigüedad clásica eso que hoy llamamos distimia se llamaba crisis existencial. Entonces, ¿de qué estamos hablando?

-No se trata entonces de enfermedad.

-No. Hay mucha gente diagnosticada con distimia y para muchos especialistas se trata de una sicopatología. No estoy ninguneando el malestar de ese paciente. Lo que trato de hacer con mis pacientes cuando llegan con este diagnóstico es reformular el discurso, haciéndoles ver que la distimia no es más que un síntoma que corresponde a un malestar mucho más profundo, que tiene que ver con su ser en el mundo y que obviamente eso tiene secuelas en su cotidianidad, su trabajo y su vida afectiva y otros planos de su existencia. Insisto, no digo que el dolor y el malestar no estén ahí, porque están, pero no es lo mismo etiquetar a un ser humano como depresivo que ayudarlo a que entienda que el síntoma depresivo que padece no solamente se debe a una disfunción neuroquímica, sino que hay un origen asociado a eso que es propio de todos los seres humanos.

-¿Se medicaliza un proceso natural del ser humano como es la crisis existencial?

-Claro. Guardando las proporciones, es un poco lo que pasa con los partos: todavía en Chile cuando una mujer da a luz, decimos que se mejoró, siendo que el parto no es una enfermedad sino un hecho natural. Pero hay un hecho que es el más serio: hay muchos malos diagnósticos de depresión hechos por no especialistas.

-¿A qué se refiere?

-A que los llamados a hacer diagnóstico de depresión son los siquiatras y los sicólogos clínicos. No los ginecólogos ni traumatólogos ni los internistas. No me cabe duda de que conocen qué es una depresión. Pero, pastelero a tus pasteles. Aquí hay cantidad de pacientes que me llegan diagnosticados de depresión y les pregunto quién les dijo que tenían eso y me responden: mi matrona. Pero, ¡por favor! ¿Qué test le hicieron a esa persona, qué evaluación, qué historia clínica le tomaron? Y no sólo llegan con un diagnóstico, también con un tratamiento. A nosotros nos llegan a ver pacientes que están tomando antidepresivos que se los recetó el oculista.

-¿Qué efectos tiene llevar puesto así el cartel de enfermo?

-Tiene varios. Por un lado hay una ganancia con la enfermedad. Aquí no sólo el sistema es el responsable de que tengamos tantos depresivos. Además del interés de la industria química, están los intereses de los sujetos: si estoy casado y veo que mi señora no anda bien conmigo y está pensando en separarse, cómo se va a separar de mí si estoy deprimido. Ahí hay una ganancia. Los pacientes a veces prefieren deprimirse que enfrentar los problemas.

-¿Les está conviniendo a todos entonces estar deprimidos? Un tratamiento, sin los medicamentos, sale sobre 500 mil pesos.

-Claro. La fluoxetina, que es el antidepresivo que es como la aspirina, sale 700 pesos si es del Laboratorio Chile; pero el Prozac, quien hace la fluoxetina, vale 20 mil pesos la caja. Una terapia con antidepresivos no debe ser inferior a seis meses, por lo tanto estamos hablando de unos 400 mil pesos, si es que tomas Prozac. Si a eso sumamos una consulta sicoterapéutica promedio que cueste 30 mil pesos una vez a la semana, son 120 mil pesos. En seis meses hay más de un millón de pesos en gastos.

-Se acaba de incluir en el Plan Auge la depresión. ¿No le parece delicado mantener esto frente a una patología que ha costado tanto que sea reconocida y que laboralmente es fustigada?

-Creo que la depresión es una enfermedad, una patología real y cierta y hay una enorme cantidad de chilenos que la sufre. Pero hay una cantidad mayor de chilenos con síntomas depresivos, que no es lo mismo. Es un riesgo categorizar un proceso de desarrollo personal como una enfermedad, eso es ningunear al sujeto.

-¿Qué hacer con esa persona que en verdad no tiene depresión técnicamente?

-Hay que hacerle ver que no está enferma, sino que está pasando por una crisis vital y trabajarla desde el punto de vista sicoterapéutico, que es lo que yo practico. Hay una enorme cantidad de gente que nos viene a ver porque ya no está enamorado, porque ya no siente lo mismo que el primer día o porque no es capaz de mantener una relación estable. Uno siente ganas de decirles: “Yo tampoco me enamoro”. ¡La vida tiene ciclos! Tú eres capaz de ver el amor, cuando vez el desamor. Es para la risa, pero esa gente sufre. En el fondo nosotros somos latinoamericanos, llevamos el bolero en la médula, nos gusta el bolero.

-Tal vez tanta depresión tiene que ver con que nos gusta el bolero.

-Desde luego, también. (ríe)

-Al hablar de sobrediagnóstico, ¿se corre el riesgo de minimizar patologías graves que pueden terminar en suicidio?

-No, las menos de las depresiones terminan en suicidio. Yo creo que la clave es conocer los síntomas, porque estamos también hablando de autocuidado. Los síntomas de la depresión como patología son cansancio, apatía, baja de energía vital y de apetito y baja de peso, baja del deseo sexual, desgano, irritabilidad. Y en el otro extremo: aumento de la vida sexual de una manera significativa, con características de promiscuidad, aumento de peso, aumento de uso de drogas legales, como el cigarro o alcohol. Si cualquiera de estos índices se mantiene por más de un mes, es motivo de consulta. Si tengo un familiar o me pasa a mí que no me quiero duchar ni vestir ni lavar los dientes y sólo quiero estar acostado más de 48 horas, hay que ir a un especialista. Son criterios de sentido común. Cuando uno empieza a ser disfuncional con uno mismo más allá de dos semanas o un mes, hay que pedir ayuda profesional.

-Trabaja mucho atendiendo a mujeres. ¿Por qué se enferman más y están más deprimidas que ellos? Un estudio dice que son más achacosas y tienen más prevalencia de depresión, que el 72% siente angustia frente a sólo el 60% de los hombres.

-No sé si se enferman más. Creo que son más responsables y conscientes de su cuerpo y de sus síntomas que nosotros. En medicina preventiva hacen mucho más que los hombres. Pero también creo que ellas han sido bastante más víctimas que los hombres de los cambios sociales y de rol, y que eso tiene sus efectos.\\

¿Nos hacemos las enfermedades?

-Usted es sico-oncólogo. ¿Qué relación se ha establecido entre estados depresivos y cáncer y enfermedades crónicas?

-Con respecto al cáncer no hay estudios científicos concluyentes que digan que hay una sicogénesis, es decir, que la gente se hace el cáncer. Lo que sí hay es que frente a ciertos tipos de estrés y estructura de personalidad y falta de resiliencia, el sistema inmunológico se deprime y, cuando eso sucede, hay más posibilidades de desarrollar todo tipo de enfermedades, entre ellas el cáncer. Pero es porque esa persona ya fumaba, ya tenía predisposición genética, ya tomó mucho sol y no se echó protector solar. No es porque si tuvo problemas con la mamá, tuvo cáncer de colon. Yo casi bromeo con eso y digo ojalá que fuera así, porque si hubiera una sicoinducción, la gente con la mente también debiera ser capaz de mejorarse y lamentablemente no es así.

-¿Y qué pasa con las otras patologías que usted ve?

-Hay otras patologías donde sí hay aspectos sicológicos muy importantes y fácilmente identificables como gatillantes de la enfermedad, que no es lo mismo que generarla. Por ejemplo, las personas estresadas que tienen una predisposición para la diabetes, tienen mucho más riesgo. Lo mismo pasa con la enfermedad de Kron, el colon irritable, la colitis ulcerativa, la hipertensión, el lupus y la fibromialgia. Hay muchas patologías que tienen un componente sicológico. Y ahí las mujeres son un caldo de cultivo muy fuerte.

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Noticias Diciembre 3, 2006

Una Verdad Incómoda

Verdad Incómoda

En estos día fui a ver Una Verdad Incómoda, y ha sido una verdadera experiencia de ver juntos y relacionados todos los elementos que muestran que estamos, no en camino de, sino en medio ya de una crisis global ambiental, que está teniendo y tendrá consecuencias catastróficas para la vida de toda la humanidad, incluyendo sequías, inundaciones, extinción de miles de especies naturales, costos económicos para los países y para las industrias, hambrunas y epidemias.

Continúa:

La demora en aceptarlo y hacer correcciones de fondo responde a decisiones políticas de los gobiernos y la defensa de intereses de las empresas de energía e industrias basadas en el consumo masivo de recursos naturales. Aquí sí que vale introducir la distinción famosa y algo gastada de Thomas Kuhn, el paradigma, porque lo que tiene que cambiar es la base de esta interpretación del desarrollo humano basado en la versión industrial del crecimiento económico. Si a más crecimiento más gasto de recursos naturales y energía, y más emisiones de contaminantes, según las cifras de la película, llegamos a la verdadera locura de la autodestrucción del planeta.

A pesar que la película, con Al Gore como protagonista, se enmarca en el estilo del héroe americano que se enfrenta sólo a los desafío y los resuelve, los antecedentes que entrega debieran difundirse a todo nivel. Gore está promoviendo un cambio en las políticas económicas y medio ambientales de su país y apropiando las tecnologías de información para democratizar los medios de comunicación (ver Current TV y Climate Crisis)

Noticias Diciembre 3, 2006

Una Verdad Incómoda


En estos día fui a ver La Verdad Incómoda, y ha sido una verdadera experiencia de ver juntos y relacionados todos los elementos que muestran que estamos, no en camino de, sino en medio ya de una crisis global ambiental, que está teniendo y tendrá consecuencias catastróficas para la vida de toda la humanidad, incluyendo sequías, inundaciones, extinción de miles de especies naturales, costos económicos para los países y para las industrias, hambrunas y epidemias. La demora en aceptarlo y hacer correcciones de fondo responde a decisiones políticas de los gobiernos y la defensa de intereses de las empresas de energía e industrias basadas en el consumo masivo de recursos naturales. Aquí sí que vale introducir la distinción famosa y algo gastada de Thomas Kuhn, el paradigma, porque lo que tiene que cambiar es la base de esta interpretación del desarrollo humano basado en la versión industrial del crecimiento económico. Si a más crecimiento más gasto de recursos naturales y energía, y más emisiones de contaminantes, según las cifras de la película, llegamos a la verdadera locura de la autodestrucción del planeta. A pesar que la película, con Al Gore como protagonista, se enmarca en el estilo del héroe americano que se enfrenta sólo a los desafío y los resuelve, los antecedentes que entrega debieran difundirse a todo nivel.

Noticias Diciembre 1, 2006

Las ideas no existen

Este artículo lo publiqué en el blog del V Congreso de la Democracia Cristiana de Chile, con el fin de provocar reflexión, no tanto de los temas en cuestión, sino acerca del modo en que la política tradicional reflexiona, piensa y actúa. Busqué un tono libre, intentando evitar la tesis y el tedio discursero. A ver si lo logré. Pronto publicaré Las ideas no existen, tampoco en la empresa…

Las ideas no existen y la comunicación transforma

Las ideas no existen ni como fenómeno físico, biológico o fisiológico en el cuerpo de las personas, pero tampoco se ha probado que existan en alguna dimensión de la naturaleza metafísica.

Lo que hasta ahora se sabe es que todo lo que ocurre como fenómeno humano que es posible comunicar, ocurre en el lenguaje, cada vez que pongo en mi mente alguna sensación, emoción, opinión u observación de algún fenómeno, lo hago en el lenguaje. En el lenguaje se manifiestan los fenómenos en mi mente humana y en el lenguaje me comunico con otras personas.

Es curiosa tanta actividad en torno de algo que no existe, pero así somos, ???seres humanos???. La gente tiene ideas y se las guarda, las personas debaten ideas, defienden ideas, atacan ideas de otros, constituyen partidos de ideas. Esto que parece filosofía es una constatación con absolutas consecuencias prácticas.

Continúa:

Quiero invitar a mirar desde otra perspectiva el accionar político, en que lo que predomina como fenómeno central el lenguaje, pero un lenguaje utilizado más allá de la retórica, un lenguaje que permite orientar, convocar y coordinar a las personas. Comenzar a entender este otro ???paradigma??? será un comienzo para comenzar a transformar la cultura de esta organización llamada partido político.

Lo que llamamos ideas, unas veces se trata de opiniones que tenemos acerca de algo, otras son veredictos que deciden algún curso de acción, otras son demandas a otros, otras son propuestas. Lo que llamamos principios son declaraciones basadas en la fé religiosa, en el razonamiento y en la tradición en que nos criamos. Esto no les quita nada de dignidad, todo lo contrario, entenderlo les puede recuperar la fuerza que alguna vez tuvieron.

Los principios como declaraciones y preferencias

En la base tenemos opiniones sobre las cosas, hacemos declaraciones en torno de nuestras preferencias y también propuestas de cómo alcanzar estas preferencias. Lo primero interesante de esto, es que lo reconocemos como nuestra opción válida y legítima, pero permite que otros tengan las propias. Lo otro que aparece necesario es aprender a interpretar y convocar a otros masivamente con nuestras declaraciones.

La identidad de un partido (como lo que lo define a sí mismo, lo diferencia de otros y le provee de una imagen) se funda en una parte importante en sus declaraciones de principios y sus propuestas programáticas, pero su propia existencia se justifica en la aspiración a gobernar y transformar en realidad al menos parte de esas declaraciones de intención. Hay una sutil frontera entre preservar la pureza de los principios y hacer una política realista, entre hacer una política basada en lo posible y una política rígida, purista y voluntarista, que termina aislando.

Crisis ideológica: Demanda de estilo más que de contenidos

El desafío no es de ideas ni de principios, sino de “estilo” de relaciones

El problema de la DC, de baja de aprecio, de votos y de representantes, el clima conflictivo, el debilitamiento de los afectos, la confusión del momento, no es un problema de ideas, de principios ni de valores. Es un problema de la cultura política, del estilo en que se ha desarrollado. Fue exitoso por un largo período, pero el cambio ocurrido y producido por los mismos gobiernos y el entorno mundial, nos ha desconectado de los chilenos nuevos del siglo XXI.

La cultura tradicional de la DC se desarrolló en un ambiente en que primaban los dicursos totalizantes, desde la organización del universo hasta la relación con el jardinero, todo cabía en la reflexión, quizás porque había tiempo. En ese mundo, la oratoria alambicada, ocurrente, exuberante, era lo que se llevaba. Había que escribir libros para ser alguien en política. El Estado ordenaba todo, por lo que se trataba de un objetivo clave. Los partidos reproducían mucho de la cultura burocrática de las organizaciones de inicios del siglo pasado, con departamentos, secciones, encargados, ascensos, pertenencia y ritos de afirmación como la junta, la asamblea, la base. De ahí viene que ahora los militantes más antiguos y modestos reclamen por no haber recibido nada: ???milito hace cuarenta años y el partido no me ha dado nada???, ???el alcalde no se ha acordado de ninguno de mis nietos???.

Es cierto que la gente continúa demandando orden, seguridad, autoridad de gobierno. Es cierto que sufre la sensación de desamparo del repliegue del Estado y sus políticas sociales. Pero también es cierto que quiere hacer su propia vida, inventar su futuro, que cree en sus propias posibilidades, y cree menos ???mucho menos??? en todo tipo de autoridades: profesores, policía, religiosos, políticos, gobernantes. Además, tiene un compromiso con pasarlo bien, con divertirse y ser feliz, sea con las chicas de Kike Morandé, la Teletón o una fiesta de regetón. Eso convoca su atención. La gente está tan inculta como siempre, no lee, no se informa ni forma, pero accede con mucha facilidad a mucha información sobre todo de consumo, pero también acerca de las peripecias de la farándula, el fútbol o la política, sin distinguir mucho en la dignidad de esas actividades.

Seducción: la coherencia y la credibilidad no son suficientes

Sin discutir por ahora la pertinencia de las definiciones categóricas de principios doctrinarios o ideológicos, y validando la importancia de una conducta coherente en lo que se dice y la credibilidad por efecto de la honestidad o la responsabilidad, se hace necesario cautivar la atención y el compromiso de las personas.

No basta tener claro el discurso, sino que es necesario comunicarse, pero en el estilo de la sociedad del siglo XXI. Los ciudadanos se comunican más por medio de señales basadas en prácticas sociales que en la definición discursiva. Es como casarse, como se seduce la gente, como construye un camino común, cuestiones que no ocurren a partir de una definición cosmológica que desciende hasta el detalle doméstico, sino como un compartir de prácticas, experiencias, preferencias, y desde ahí imaginar un futuro. A nivel colectivo, esto ocurre hoy en gran parte vía medios de comunicación y en lenguaje llano casi innoble.

Tres razones para reconocer inutilidad de contraponer posiciones en el Congreso DC

La primera razón es que hay un consenso básico en lo que se ha hecho y en lo que es posible hacer. Con la mano en el corazón, los críticos reconocen que se ha hecho mucho y los ???no??? críticos reconocen que falta mucho.

La segunda razón es que hay un consenso total en que cualquier posición, declaración o decisión de futuro será traducida a la sabia máxima de ???en la medida de lo posible???. Nadie está por poner acelerador a fondo, en dirección alguna. Lo que se haga será buscando mayorías. Esa lección sí que la aprendimos.

La tercera razón es que el cambio que necesita la DC no es de ideas ???que ya dijimos que no existen- sino de estilo de relacionarse, tanto internamente como hacia el resto de la sociedad. Más se trata de las señales que se envía a las comunidades y la coherencia práctica que eso requiere en su convivencia cotidiana.

La cultura política es lo que hay que cambiar para orientarse y crecer

A nivel público hay muchos líderes que gozan de credibilidad pero sufren de falta de atractivo, no seducen, no apasionan, no convocan. Lo probable es que no evocan furturo, o porque no lo enuncian, no lo tienen, o porque no lo empoderan, entre tanta definición, reglas y discreciones.

A nivel interno, hay una descomposición profunda de la convivencia de las bases comunales. Recibo emails que dan susto en su animosidad y beligerancia entre candidatos rivales enfrentados por ???una comunal. Visito la sede comunal y da pena, la pobreza, el desamparo, la falta de esperanza y la desconfianza que se respira.

Crisis de convivencia es crisis de la cultura y red social DC. Cada vez que me acerco a mi sede comunal experimento la sensación de un viaje al pasado, es como volver a la primera vez que me invitaron a una reunión clandestina en 1983, o antes cuando acompañaba a mi padre a la junta de vecinos, de niño a inicios de los setenta. La misma gente, los mismos modales y gestos, modestos, honorables en su mayoría, afectuosos, pero con mucha desesperanza, algo de temor y un poco de resentimiento. Pocos. Ese mundo necesita saber que cambió Chile, cambió el mundo, porque ese es el anuncio que debemos dar a nuestros seguidores, o seguiremos perdiéndolos. La DC se hizo vieja y necesitamos rejuvenecerla con futuro, esperanza y tecnologías (que cada vez están más disponibles). El discurso sentido, nostálgico ocurrente ya no convoca, ya no dice. El discurso se vive, incorporado en la práctica, en los gestos o no es escuchado. Otro mundo!

Una nueva cultura de partido

Soy progresista, si me apuran soy de izquierda. Me crié en una comuna popular, con amigos y parientes modestos. He tenido muchas oportunidades gracias a mi familia y también mucho gracias a la red social que constituye la DC. Pero no he perdido el sentimiento de indignación por la pobreza y la falta de oportunidades. Estudié sumido en la cultura y estética de izquierda, me emocioné al escuchar al Inti en Vicuña Mackena cantando El pueblo unido, recién llegados del exilio durante la campaña del No.

Pero soy consciente que el mundo del futuro necesita iniciativa, creatividad, autonomía, competitividad y apropiación de las tecnologías. Mi progresismo se expresa en la urgencia de masificar esas capacidades entre las personas que aún no les toca. Mi progresismo se expresa en que sin comunidad y tradición nos quedamos en el vacío, y no tendremos oferta diferenciadora ni soporte social y emocional para acometer los desafíos. Necesitamos reconstruir un sentido de país, de patria, de Chile nuestro, de todos.

Pero esto no lo podemos hacer con una organización, una cultura y con líderes que viven mental y afectivamente en el pasado. Eso espantará a la gente.

Tampoco lo deben hacer necesariamente lo más jóvenes. No es cuestión de edad únicamente, sino que de actitud, de espíritu. Quizás, mejor son los viejos (y viejas) de espíritu joven que saben subirse al carro del futuro, con gestos, ánimo y se apropian de las tecnologías modernas. En Recoleta nos contaban que hay un militante ???blogero??? de 90años. Me niego a pensar que hay que culpar, descartar y marginar grupos. Quizás es nuestra responsabilidad integrar a los más difíciles. Pero eso no es problema si recordamos que nuestro partido nació para hacerse problemas, para hacer cambios, para denunciar y anunciar lo que no a todos les gusta escuchar ni ver.

Relato y coherencia de estilo: señales, gestos, discurso, estados de ánimo y tecnologías

Estos son los recursos que hacen falta. Son todos gratis y casi gratis porque están en el reservorio de las prácticas más humanas. Necesitamos construir un partido alegre, que da señales de compromiso con Chile, que no predica desde la verdad, que no responde sino que pregunta, que no se pone como ejemplo, que no ironiza con las debilidades ajenas y está disponible para revelar las propias, que más que refocilarse en los logros del pasado, tiene urgencia por entregar a Chile lo que ha comprometido. Un partido que acepta con coherencia que el mercado, la globalización, la revolución tecnológica son un hecho, como la revolución industrial o el descubrimiento de América, que tienen amenazas y costos humanos, pero también muchas oportunidades. Un partido que acepta y promueve que persona es individuo y comunidad, eso, tanto individuo con derechos, responsabilidades, capacidades, pero también comunidad de referencia, afectos y solidaridad.

Pero aquí mismo sobran palabras y faltan gestos, que es lo que la gente de hoy entiende. Necesitamos un partido más dinámico, más fresco, menos normativo, menos de comisiones y más de celebraciones, menos de reglamentos y más de confianzas, menos de debates y mucho de diálogo, menos de hablar y mucho más, pero mucho más de escuchar.

Debate vs diálogo

Marx dejó una frase memorable, que como estudiante de filosofía me marcó: ???los filósofos hasta ahora se han dedicado a explicar la realidad, ahora se trata de transformarla???. Esta frase la escucharon mucho más los empresarios, desde la revolución industrial hasta esta super revolución tecnológica. Han transformado el mundo, mucho para mejor, pero mucho también para peor.

El debate es inútil cuando no cambia la realidad. Decía antes, ya no convocan los discursos sesenteros, alambicados, ocurrentes, irónicos. Tampoco las declaraciones globales de intenciones o normativas: ???la persona humana es??????. Es tan grande que no se alcanza a escuchar. Más modestia en que somos humanos imperfectos y en que las respuestas importan menos que las preguntas, dada la confusión de este inicio de Siglo 21.

Quisiera ???prohibir??? el debate, terminantemente, para instalar el diálogo, entre iguales, imperfectos, ignorantes, intentos de coherentes, en fin, humanos, llanos. Eso nos hace falta ante la comunidad, una DC llana, comprometida, que ya no tiene la llave de la historia, porque desapareció, y ahora se trata de encontrar el camino junto, con afecto, modestia, entrega y algo de riesgo, que es inevitable.

Esperanza:

Dos ejemplos que dan esperanza: me invitaron el Sábado 25 de Noviembre a una reunión de evaluación del avance del Congreso del PDC, al que asistieron varios de los principales líderes de las distintas ???sensibilidades??? del partido. Fue de una gran esperanza asistir a un diálogo en que había diferencias, varias basadas en anécdotas pasadas, pero predominó un ambiente de diálogo, cordial, acogedor. Apasionado, pero respetuoso. El segundo es que la DC se ha dedicado a escuchar a través de entrevistas, reuniones, foros y blog, durante 4 meses. La DC escucha humildemente, muchas críticas fuertes, dolorosas, pero seguro que dará un rédito de confianza y espíritu. Estos dos ejemplos hablan de un nuevo estilo que hay que asegurar ahora para el futuro.

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