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Coaching

Noticias Octubre 15, 2005

Evolución Humana

Evolución Humana
Años y Etapas de evolución
Años Especie

Ser arquéologo y no conocer atapuerca es más que una contradicción, pero para todo ciudadano consciente de este tiempo es conveniente cultivar sensibilidad hacia nuestro origen. Aquí hay un calendario con la evolución de los seres humanos, según se sabe hasta hoy. Les invito a visitar la “máquina del tiempo” de Atapuerca, les sorprendará.


4 mill. Australopithecus Afarensis

3,2 mill. “Lucy” (Australopithecus Afarensis)

2,5 mill. varias especies de Australopithecus

2 mill. Homo Habilis

1,6 mill. Homo Erectus

1,4 mill. Extinción Australopithecus

1 mill. Homo Erectus se instala en Asia

400 mil. Homo Erectus se instala en Europa

250 mil. formas arcaicas de Homo Sapiens, extinción de Homo Erectus

125 mil. Homo Neardenthalensis

100 mil. Homo Sapiens plenamente evolucionado en Africa y Asia

40 mil. Homo Sapiens (hombre de cromagnon) plenamente evolucionado en Europa

35 mil. Extinción de los Homo Neardenthalensis. Homo Sapiens queda como única especie humana

Fuente: Conexiones Ocultas, Fritjof Capra, ed. Anagrama 2004.

Noticias Octubre 12, 2005

Dany Sandoval

Hola Ricardo,
No escribo muy bien en español, pero tratare.

1.(un poquito de mi) Danny Sandoval (32 años) toco saxofon desde la edad 8. Comense en la escuela primaria en donde nos dabgen clases una vez por semana, y nos prestaban los instrumentos. Siempre se me hicia una eternidad esperando que la semana se acabava. Solo nos daban clases durante el año escolar, pero a los 12 años durante el verano cuando no avia clases, me deprimi mucho. Sentia una tristesa enorme, hasta que me pregunatron mis Papas que es lo que tenia. les explique mis sentimientos, pero no entendia por que era tanata fasinasion con el saxofon. Esa tarde mi Padre me llevo a Best Music Co. de Oakland, CA, una de las tiendas mas grandes el el area de bahia.
Sopuestamente para averiguar cuanto cuesta un saxofon. media hora despues, sali de esa tienda con una son risa, mi corazon lleno de emocion, y mi mano apretando con todas las ganas a la maleta del saxofon mis Papas me alquilaron. Luego busque en donde podria aprender mas. En Richmond, Ca esta el “East Bay Center for the Performing Arts” (EBCPA) un lugar non-profit en donde conosi mi futuro en musica. Ahi aperdi mas el conosimiento de Theoria de musica y Jazz. Jazz ya me influencia, que el escuchar un saxfon me paraba para escuchar atentamente. A los 14 años ya dando consiertos en Walter T. Helms Jr. High School en San Pablo, Ca. Ya estaba improvisando, y fue el primer lugar en donde recibi mis primeros aplausos como soloista. Despues tocando en muchos festivales de musica con (EBCPA) comese sentir mas confianza en tocar enfrente de muchas personas. Aun que mi primer experncia en tocar en un club de Jazz fue un disastre. Estaba mas nervioso que nunca, y sudaba tanto que solo me recuerdo cerrando mis ojos y tocando con Alumnos de Berkeley High School que para mi ya eran profesional. Ya tocando en varios grupos de Jazz, musica mexicana y latina mi primer passion de musica fue Jazz. A los 17 años de edad fui de jira para Japon un mes entero con el Monterey Jazz Festival High School All-Star Big Band. Eramos 19 en total de todo California. Fue un honor tocar con ese grupo por que cuando regresamos de Japon Sept de 1990, nos toco ensallar y tocar con Dizzy Gillespie. Solo el ensayo solo fue algo de altas alturas de increible sentimientos. La presencia de su son risa, humor, risa, forma de comunicarnos fue impresionante. Ya en el senario fue lo mejor que he senitido (Aparte de el nacimiento de mi hijo Andres) en mi vida. Bueno despues trabaje en barcos cruseros, show estilo Broadway, y tocando con varios grupos, vario tipos de musica como Jazz, Salsa, Latin Jazz, Big Band, Musica mexican banda, rancheras,tex-mex,cumbias, merengue, hip-hop, techno, y recien Blues.

2. Jazz en el Area de la Bahia es algo cultural, que llueve de Blues, Big Band, Latin Jazz, Acid Jazz, experimental, dixie land, etc…….
Los lugare mas cumon para escuchar tipico Jazz es en Pearls en San Francisco y en Yoshi’s en Oakland. Siempre se puede encuentrar en Restaurantes en North Beach de San Francisco, bueno, muchas partes.

Es un mundo con mucho atitud el Jazz. Un musico entre a un club y todos los otro musicos ya estan pensando que puede traer l nueva persona a la mesa (senario). Viviendo en el aia de la bahia, es un mundo diverso en si mismo, y la musica es igual. Y mi me costo mucho para llegar ser conosido, pero de verdad sin quierer. Solo mi pasion en mi instrmento manejava mis improvisasiones, y al ultmio se quedaba la raza (toda la gente) contententa. Yo siempre era urgulloso de ser latino, hispano, chicano, entre negro y blanco que domina el mundo de Jazz ahi. AL principio era dificil, pero despues aprendi, si ellos no me acceptaban como musico, era algo masinterno entre ellos, y yo no bajaba y esos niveles. En MAYOR parte todos son buenos, y la musica no tiene barreras. Encuentrandose con musicos nuevos, tocando por la primera ves, sin ensayo, y que salgue bien, es un logro magnifico.

Cada año hay festivales como SF Jazz Festival, Monterey Jazz Festival, en donde tocan locales y conosidos de todos lados. Es deficil para poner en palabras lo bello que es ser musico entre tantos en un mundo que de verdad es pequeño.

Bueno Ricardo no se si esto es lo que querias, pero para ti trate amigo. Muchos saludos y un abrazo fuerte,
Danny Sandoval

Noticias Octubre 12, 2005

“Chile no va a cambiar mientras las elites no suelten la teta”

Critica a la clase política y empresarial

Felipe Lamarca: “Chile no va a cambiar mientras las elites no suelten la teta”

Felipe Lamarca

El ex hombre fuerte del grupo Angelini y ex presidente de la Sofofa advierte que hay que corregir urgentemente el modelo económico de mercado y democratizar la política. Acusa una complicidad entre las elites políticas y económicas para mantener todo igual y las insta a cambiar para terminar con la desigualdad y para que el mercado funcione con más competencia y menos concentración de poder.

Claudia Alamo

Fecha edición: 09-10-2005

Felipe Lamarca está en su casa y anda de ciudadano por las calles de Santiago. Hace seis meses que dejó la presidencia de Empresas Copec y afirma que rechazó las ofertas de la derecha para ir como candidato a senador, porque no le interesa la política partidaria ni parlamentaria. Dice que sí lo motivan los temas políticos, económicos y sociales del país.

En todo este tiempo fuera del mundo de los negocios, el ex presidente de la Sofofa ha elaborado una crítica frontal a la forma en que el mercado está operando y a la falta de democracia, que -a su juicio- impera en la política chilena. Tal vez lo sorprendente es que ese crudo análisis viene de un hombre que estuvo casi 20 años a la cabeza del mayor holding empresarial del país y desde muy joven -cuando era estudiante universitario- se planteó siempre a favor de la lógica de mercado. Hoy considera que lo que todos llaman “economía de mercado” no es tal, porque la competencia ha desaparecido de la mano de las grandes fusiones y de la concentración económica. Es por eso que apunta directamente sus dardos hacia las elites económicas y políticas, que, según él, están muy cómodas en el esquema actual y tienen muy bajos incentivos para corregir aquellas cosas que no funcionan bien, como la falta de competencia y la desigualdad en los ingresos y las oportunidades.

Hoy todos hablan de superar pobreza y mejorar la redistribución del ingreso. ¿Cómo observa esa discusión? ¿Será una preocupación real en la elite o sólo un tema de campaña?

No tengo duda de que existe una cierta complicidad entre las elites políticas y económicas. Ellas están de acuerdo y eso ha significado cosas buenas para el país. Hemos tenido importantes acuerdos en materias económicas y sociales y el país ha podido progresar. Pero también tiene cosas malas. La elite económica le rinde pleitesía a la elite política y, por su parte, los políticos dicen: “¡Qué buena es nuestra elite económica!”, porque el país surge y estamos súper bien en la escala mundial.

¿Cuál es el lado malo de esa complicidad?

En que todos dicen que tenemos un problema social objetivo, que hay un malestar en la gente, se habla mucho, pero hacemos poco. O sea, parece ser de buen tono, es políticamente correcto hablar del tema social, pero a la hora del diagnóstico profundo, de tomar las medidas concretas, de hacer las cosas, las elites hacen poco.

¿Les falta sensibilidad para resolver los problemas sociales?

No, es más bien una complicidad que se ha dado fuerte en estos años por las condiciones históricas del país. Cuando llegó la democracia, había temores de lado y lado y es ahí donde se empieza a construir esa complicidad. No sólo para ir asentando la democracia, sino que también para ir avanzando como país. Y como eso funcionó bien y dio resultados, hoy nadie quiere cambiarlo.

¿Pero cuáles son esos temas sociales que la elite no recoge?

Pongamos las cosas en contexto. El término de la Guerra Fría, la caída del Muro de Berlín, la globalización, han llevado al mundo a otro derrotero. Gracias al avance de la ciencia, de la economía, de la política, existe una especie de cultura del respeto, de la dignidad. Y dentro de esta cultura más democrática, el tema de la desigualdad es un asunto muy profundo. Y en el caso de Chile, el problema es durísimo y la desigualdad va a empezar a ser cada vez más crítica. No se trata sólo de una desigualdad en el ingreso. También lo es en los tratos laborales, en la desigualdad frente a la justicia, a las alternativas, frente al empleo. Aquí el país crece a un 6%, pero ¿cuánto creció el empleo, cuánto creció tu salario? Algo pasa en el sistema que no está funcionando.

¿Hay que corregir el modelo?

Absolutamente: hay que corregir el modelo. Es urgente hacer reformas. No encuentro que haya un mejor sistema económico que el de mercado, pero el mercado se basa en la competencia y ésta supone que todos compiten para equilibrar las cosas, los precios. Pero como el mundo se ha ido concentrando, la competencia se ha ido terminando.

O sea, la tendencia al monopolio ha anulado la competencia.

Claro. Tanto en Chile como en el mundo uno ve que hay sólo tres empresas por rubro. Eso se ve en farmacias, en los supermercados y en muchas otras áreas. En la universidad me enseñaron que cuando había uno solo se llamaba monopolio; cuando había dos era un duopolio y cuando eran más se llamaba oligopolio. Y aquí estamos en los “polios” tanto en la política como en la economía. El problema es que hoy estamos ante la paradoja de que el mundo va hacia la democracia, pero en Chile hay menos democracia en lo económico y también en lo político.

La conciencia ética

¿Ve voluntad de parte del empresariado para hacer cambios en el modelo?

No mucho todavía. Son culturas que se van creando. Es como decir: “Me fue bien, entonces me voy a comprar la empresa del lado y ahí veo qué porcentaje del mercado controlo. Y si le agrego un servicio más, sobre los mismos gastos, tengo una rentabilidad mayor”. Así es como los empresarios y los ejecutivos se van metiendo en esta dinámica. Porque a medida que te va bien, te vas convirtiendo en un prohombre de la sociedad. Entonces, cuesta mucho cambiar. Pero, por otro lado, va cundiendo la idea de que no podemos seguir con este malestar social, con esta tremenda desigualdad y que es cada vez más urgente corregir el modelo.

¿Por qué? ¿Cuál es el riesgo?

Que cuando las cosas siguen, explotan.

¿Y podría darse una explosión social como en Argentina, en que la gente salga a las calles y diga: “No más…”?

Estamos lejos de llegar a eso, pero uno podría acercarse a muchas cosas de ese tipo. Porque cuando eres consumidor y la cuenta de tus servicios básicos no calza, siempre eres tú el que tiene que arreglar el error de los otros. La gente empieza a tener la sensación de que permanentemente se lo afilan. Esa cuestión es súper mala. Entonces, tenemos que corregir el modelo para que efectivamente haya libre competencia. No más fusiones. Uno sabe que cada nueva fusión es más desempleo. Y así vemos cómo todos los empresarios chicos y medianos están desapareciendo. ¿Y qué hacemos? ¿Los ayudamos o dejamos que vayan siendo comidos uno a uno? Aquí necesitamos una comisión antimonopolio fuertísima. Y así como hay un poderoso empresario, también tiene que haber un poderosísimo defensor de los derechos de los consumidores. Tiene que imperar una ética distinta.

¿Cómo introduce la ética en el mercado?

En que uno tiene que ser ético y equitativo en sus decisiones. Sé que provocar los cambios es difícil. Todos tienen algo que defender, pero es urgente hacerlo. Tenemos que ir generando una cultura equitativa distinta en el país. Tiene que haber mayor conciencia ética.

¿Es correcta la manera en que el gobierno ha defendido a un empresario como Andrónico Luksic?

Ese es un tema distinto. A mí me cae muy bien Andrónico. Tengo una buena amistad con él y espero que le vaya bien en su proceso, que haya justicia y equidad. Ahora, dado ese problema, el gobierno tiene que ser muy cauto. El gobierno tiene relaciones diplomáticas con Perú, tenemos problemas pendientes, y en la medida de lo razonable y de lo justo, si el gobierno tiene que hacer cosas, que las haga, pero hay que mantener los planos.

¿El gobierno ha sido cauto?

No lo sé. No conozco el proceso. Si es menester, el gobierno puede prestarle toda la ayuda necesaria a Andrónico Luksic y si hay algo que le parezca injusto, arbitrario o discriminatorio de parte del Perú, el gobierno puede representarlo. Pero en la causa misma del juicio y si ésta está funcionando por los cánones regulares correctos, es un tema de un ciudadano independiente. Y el gobierno no tendría nada que hacer en ese caso. Creo que tenemos que mantener el asunto en planos distintos.

¿Por qué?

Porque Chile tiene que preservar sus relaciones con Perú de la mejor forma posible, no sólo porque es un país limítrofe, sino porque tenemos una historia y mucho futuro con ese país. Piensa tú que entre Chile y Perú manejamos gran parte del cobre del mundo y también manejamos gran parte de la línea de pescados y de las proteínas del mar del mundo, entre muchas otras cosas más. Entonces, una alianza entre Chile y Perú debiera ser una cosa bienvenida para ambos pueblos.

Lamarca, ¿autoflagelante?

Su crítica el modelo suena un poco autoflagelante. El horizonte económico se ve bien aspectado, todos celebran la proyección del próximo año, está bajando el desempleo…

No me siento autoflagelante. Soy un independiente que observa mucho y veo que hay mucha gente que no está bien, sobre todo los sectores medios que están viviendo muy apretados y al lado uno ve unas tremendas utilidades. La desigualdad se va a transformar en un problema nacional. Tenemos un problema de poderes que afectan a la democracia, porque al irse concentrando, también vas concentrando el poder. Y eso te da también un enorme poder de negociación con el consumidor, con los trabajadores, con tus eventuales competidores…

Durante 20 años usted trabajó en el grupo Copec, que para muchos representa esa concentración económica del país que usted considera inapropiada. ¿Cómo se entiende este cambio en su forma de ver las cosas?

No hay ningún cambio en la forma de ver las cosas. Los seres humanos nacemos en un tiempo y en un espacio determinado, y lo importante es que tratemos de vivir de acuerdo con lo que pensamos. Uno quiere cambiar muchas cosas, pero no puede cambiar el mundo. Entonces, no hay ninguna inconsecuencia. Puedes preguntar en Impuestos Internos, en el sector público, y en Copec cómo fui yo. Si traté de hacer las cosas lo más éticamente posible, si intenté aplicar lo que digo. Y si ves todos mis artículos en La Tercera, verás que hay una línea consistente desde siempre.

¿Pero hay algún punto de inflexión, algún episodio que marcó su interés por la desigualdad?

No. Siempre he pensado lo mismo y lo he escrito en innumerables columnas. Muchas veces dije cosas muy duras. Así que no hay ningún cambio en mi pensamiento. La necesidad de que impere la ética en el sistema de mercado y en la vida de los negocios, y que las cosas sean más equitativas está siempre presente.

¿Qué medidas concretas podrían implementarse ahora?

Lo que he dicho: tenemos que tener un zar de la libre competencia, una defensa potente al consumidor. Hay que pensar en una ética distinta en si uno le va a pagar, por ejemplo, a su empleado o contratista, mantenga una cierta proporcionalidad en eso. Creo que debería haber más conciencia y que los tribunales económicos actuaran más en conciencia que en derecho estricto; fijarse muy bien cuando vienen las fusiones y analizarlas detenidamente. En fin… que no le hagas al otro lo que no quieres que te hagan a ti. No puede ser que quieras que te paguen al contado y tú pagas a seis meses, y puedes hacer eso porque tienes un cierto poder de negociación que otro no tiene.

¿Cómo toman este discurso los empresarios? ¿Lo aceptan o lo resisten?

Si hay algo que ha cambiado, es que las cosas son más abiertas, más diversas, y la gente tiene menos temor a expresarse. Como en todas las cosas en la vida, hay gente del mismo sector empresarial que te encuentra razón y otra que piensa que estás equivocado.

¿Hay un corte generacional en esto?

En alguna medida, sí. La gente más joven es más proclive a tomar estas ideas y conceptos sociales de ética y de igualdad. Eso es cierto. Uno encuentra mejor eco en la gente más joven que en aquellos que vivieron la Guerra Fría.

¿Ahí se ubican los neofácticos?

Los periodistas han hablado de los neofácticos, pero creo que sólo son generaciones de reemplazo y es algo que sucede naturalmente. Es obvio que las generaciones de reemplazo van trayendo más ideas nuevas.

La lámpara del Municipal

Dice que hay que democratizar también la política. Concretamente, ¿a qué se refiere?

Este país está dividido en dos grandes bloques producto del sistema binominal. Reconozco que ese sistema político modera y equilibra. Pero de repente uno se da cuenta de que siempre son los mismos. Muchos de los actuales candidatos a parlamentarios van en su tercera reelección. Son los mismos, son los históricos, los fundacionales. Dentro de esos conglomerados no hay democracia. Después, yo miro a gente como Andrés Allamand, a quien le tengo un gran aprecio, pero me habría gustado que tuviera un competidor.

¿Para que la competencia lo legitimara?

Evidente, porque a partir de eso que pasó en Valdivia con Allamand se puede dar la misma en todas las demás regiones. Y podemos terminar con parlamentarios semidesignados. Entiendo que acabamos de eliminar la figura de los senadores designados… Entonces, es urgente meter más democracia a la política. No puede ser que si tú o yo nos queremos inscribir, tengas que pagar ese impuesto político que les cobran a los independientes que es la condición de reunir 30 mil firmas y no sé cuántos problemas más. Es un tema que hay que discutir. Yo no quiero que me obliguen a votar siempre por los mismos.

Probablemente, para cambiar el modelo la derecha tiene que sensibilizarse con la necesidad de corregirlo. ¿Hay espacio para ello?

La Alianza no ha sido capaz de plantear alternativas razonables ni imaginativas para que el mercado opere de verdad.

¿Cree que, de alguna manera, la derecha se siente obligada a defender esas parcelas de poder?

Bueno, el decil más alto de nuestra sociedad se lleva gran parte de los ingresos y ese decil tiene mucho que ver en las decisiones de la derecha. Ahí hay un problema serio que mucha gente lo piensa, pero que nadie se atreve a decirlo, porque hay muchas conexiones económicas, de amistad, políticas. El enredo es demasiado grande. Es gente que teme decir algo porque puede perder la pega o teme que le pase cualquier otra cosa. Al final, es más cómodo estar donde estamos. Pero lo que sí tengo demasiado claro es que aquí hay un problema de desigualdad que no da para más y hay que entrar a corregirlo.

O sea, ¿el chorreo no funciona?

Funciona a gotas. Eso es lo que, desgraciadamente, ha demostrado la concentración. Porque si estuviéramos en un sistema de mercado con competencia, que funcionara bien, el chorreo sería una realidad. Pero en un sistema que sólo tiene de mercado el nombre, pero todos los poderes están concentrados, el chorreo funciona a goteo. Y tan así es que crecimos a un 6,2, ¿y hacia dónde chorreó el 6,2?

¿Y cómo se mejora esto?

Tenemos que preocuparnos del tema; terminar con esta elite que se pone de acuerdo y que lo pasa bien. Esa imagen se cristaliza en esos grandes eventos que se hacen en el Teatro Municipal, donde todos van de invitados, porque pagar es rasca, y te encuentras con todos los empresarios y con todos los políticos. Ahí está la elite de Chile. Si se llega a caer la lámpara del municipal, queda el desparramo. Ellos están felices, pero qué pasa con el pequeño almacenero, con el viñatero chico o el panadero.

Pero usted también es parte de esa elite, ¿o no?

Por supuesto. Pero tengo derecho a disentir y a decir lo que pienso. Aunque es difícil, muy difícil… Tengo la impresión de que Chile no va a cambiar mientras las elites no suelten la teta. Y creo que va a ser muy difícil que las elites políticas y económicas se decidan a soltarla.

Noticias Septiembre 28, 2005

Más empleo para los jóvenes (3)

Un luto asumido

Hace más de tres años que David, Ingeniero Forestal de la Universidad Mayor, busca empleo. En su época de estudiante pudo notar que en el rubro existía un problema importante de cesantía. Sin embargo, los mismos profesores los incentivaban a seguir, pues según ellos, pasada la Crisis Asiática, el inconveniente desaparecería.

Esperanzado con un mejor panorama, una vez egresado, hizo una lista con todas las empresas forestales que hay en el país, sus respectivos teléfonos y contactos. “En ese momento existían como 190 empresas a las cuales postulé. Yo creo que no debo haber recibido más de 15 respuestas, y todas eran un ???no???, pero que me iban a tener en la base de datos por cualquier cosa”, explica.

Desde ese momento su idea de entrar a trabajar, mantenerse solo e independizarse, comenzó a derrumbarse. Luego de un tiempo cedió a su idea original, buscando empleo en ámbitos alejados de su profesión: “Trabajé vendiendo seguros, tarjetas de crédito, participé en un proyecto agrícola y una que otra asesoría temporal, pero nada estable”. Frente a este escenario y luego de haber pasado por un importante cuestionamiento vocacional, David tomó una decisión: dejar de buscar empleo, estudiar una carrera técnica e impulsar su propio negocio.

Hoy es nuevamente estudiante, esta vez vespertino y de Ingeniería Ejecución Informática en Ucinf. Está más tranquilo, pero no resignado: “Uno llega a un punto en que asume que no saca nada con seguir buscando, ni seguir toda la vida trabajando en otra cosa. Pasas por un luto, tocas fondo y dices, bueno, son seis años perdidos en que podría haber hecho otra cosa”.

Pero David está agradecido, pues a pesar de todo hoy tiene una posibilidad a la que muy pocos jóvenes pueden optar: “Gracias a mis viejos puedo seguir estudiando y voy a salir adelante. Me gustaría que la empresa que estoy creando saliera y si la vida me da la oportunidad de darle una vuelta, contrataría a puros estudiantes, porque vienen con otra mentalidad y más ganas”, asegura.

Lucha contra el tiempo
María Soledad Corti (24), periodista

Esta joven periodista de la Universidad Diego Portales comenzó a buscar trabajo apenas egresó, hace poco más de un año. “Aunque no estaba titulada, para mí era muy importante encontrar trabajo para ganar experiencia. Nunca fui de esas personas que piensan en tomarse un tiempo para descansar o viajar. No, yo quería trabajar y dejar de pedirle plata a mi papá todo el tiempo”, explica.

Soledad cuenta que, a pesar de haber sido una buena alumna, “es súper decepcionante no encontrar trabajo, porque uno se esfuerza para que le vaya bien, se saca buenas notas y al final no te sirve. A nadie le importa cuando estás en una entrevista, no saben quién eres ni te dan la oportunidad de demostrarlo. Tus buenos resultados en la universidad quedan para el orgullo personal, nada más”.

Al igual que la mayoría de sus pares, Soledad ha buscado trabajo de todas las maneras posibles: se inscribió en las bolsas de empleo que hay en internet, mandó su currículum a una gran cantidad de empresas y ha postulado a cada aviso que sale publicado en los diarios. “Supongo que mis datos circulan por todo Chile”, ironiza.
Soledad no entiende de dónde vienen las buenas cifras macroeconómicas que tanto se publican en la prensa: “Me da rabia, porque yo veo mi realidad y no hay cambio. El mercado está saturado y no creo que cambie por muy bien que le vaya a la economía”.

Con la venta de alfajores ha logrado juntar algo para sus gastos. “Hasta el momento me he resistido a la idea de trabajar en algo que no se relacione con lo que estudié. Porque no se trata sólo de ganar plata, sino ejercer tu carrera”, enfatiza con cierta decepción.

Ella supone que la falta de experiencia le ha jugado en contra. “A pesar de que me considero una muy buena profesional, con el paso del tiempo empiezas a dudar hasta de tus capacidades. Inevitablemente pierdes las esperanzas, por eso, reconozco que ahora cuando voy a las entrevistas ya no espero mucho. Sientes el fracaso, que pasa el tiempo y no eres ni la mitad de lo que planeaste”.

Esperanza Latente

Vanessa Valenzuela (25), asistente social

“Como asistente social puedes trabajar en cualquier parte, porque el campo laboral es inmenso”, esa frase Vanessa la escuchó una y otra vez mientras estudiaba Trabajo Social en la Universidad Santo Tomás. “Te cuentan una maravilla espectacular, entonces piensas que vas a salir y encontrar pega al tiro. Pero la realidad no es así y terminas frustrándote”, afirma.

A pesar de egresar a comienzos de 2004 y haber realizado una buena práctica profesional, no ha logrado desempeñarse en lo que con tanto gusto estudió. Su búsqueda laboral comenzó en el sector público, pero asegura que ya perdió la cuenta de cuántos currículos ha mandado, incluso a áreas en las cuales no habría optado. Hoy sus antecedentes forman parte de todos los portales de búsqueda de empleo en Chile.

Vanessa soñaba con trabajar un tiempo, juntar su plata y salir de la casa de sus papás. “Como es el sueño de la mayoría, quería surgir y demostrar que me la podía”, señala. Para esto comenzó a realizar actividades fuera del ámbito de su carrera. A veces Vanessa cree que vive en una realidad alejada de las cifras que aparecen en la prensa: “Ellos no dicen la verdad, pues la mayoría de los jóvenes está cesante, tanto en mi carrera como en las otras. De mi generación salimos como 60 personas, hoy no más de 15 están trabajando como asistente social, y la mayoría es gracias al pituto”, reconoce.

Este año optó por estudiar una nueva carrera técnica: Prevención de Riesgos en AIEP motivada por una promesa de empleo. Está feliz, pero no deja de lado la esperanza de encontrar un trabajo como asistente social. Lo único que pide es que los empleadores den más oportunidades a los jóvenes, y que “no se cieguen tanto con los años de experiencia. Por ahí parte la solución, pues las ganas están”, concluye.

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