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Noticias Febrero 10, 2009

Presidenta Bachelet visita Cuba

Con la visita a Cuba de la
Presidenta Michelle Bachelet, acompañada de políticos, empresarios y artistas, se
manifiesta el doble y triple estándar de nuestra comunidad
nacional. Sin contar a la Democracia Cristiana, que es doble estándar mismo, la izquierda claramente
muestra que el exilio, la tortura, la prisión política y la censura de la
cultura son reprobables dependiendo del signo ideológico de quien lo imponga. Un
verdadero “Deja vu” a la Guerra Fría. En
el caso de la derecha, depende de los millones envueltos, porque los mismos que
critican y se restan de este viaje a Cuba han recorrido innumerables veces
China invitados por un gobierno igual y más dictatorial, incluso invasor de
otros pueblos. Claro, para qué ir tan lejos con esto de los principios democráticos con el principal cliente de negocios en el mundo. Volviendo
a la decisión de la Presidenta y viendo su responsable desempeño económico y
político en estos años, es difícil suponer que su visita a Cuba se trate de un
simple gusto ideológico, una especie de revancha con el pasado. Quizás, así
como la fotografía del Papa Juan Pablo II con Pinochet en el Palacio de Gobierno
chileno más que un espaldarazo significó el inicio del fin de la dictadura en Chile,
la Presidenta busque utilizar su prestigio político innegable para apoyar con
sutileza avances hacia la democracia en Cuba. Deberemos esperar sus gestos.

Les
comparto el audio en Radio Cooperativa de Yoani Sánchez, bloggera más famosa de Cuba, sobre este viaje



…y su artículo en El Mercurio:

Otro viajero y
la misma isla

Yoani Sánchez y la
visita de Bachelet a Cuba:

En
exclusiva para revista “Sábado”, la reconocida bloguera cubana
advierte a la Presidenta sobre el viaje oficial que realizará a la isla durante
febrero. Desde La Habana escribe: “Ella sólo podrá asomarse al pedazo
dorado que han preparado para los visitantes, pero el oscuro azogue de la
cotidianidad le estará vedado”.

Algo pasa por allá arriba, creemos la mayoría
de los cubanos, después de que varios presidentes latinoamericanos han decidido
visitarnos en tan corto espacio de tiempo. Sin embargo, la complicada
cotidianidad no nos permite estar atentos a lo que ocurre en los pasillos de
las cancillerías o en las cenas de protocolo. Nuestros ojos y oídos están
puestos en varios problemas, como el elevado costo de la vida, la esquizofrénica
dualidad monetaria y la obsesión por emigrar que manifiestan tantos jóvenes.

Sacar conclusiones sobre el repentino interés
de esos gobernantes por viajar a Cuba es un ejercicio que nos robaría demasiado
tiempo, sin resultados sobre nuestro plato o en nuestros bolsillos.

La dignataria chilena, que arriba en unos
días, encontrará un escenario compartido entre la verdad oficial y la realidad
de nuestras calles. Una nación que ha dejado de mirar por la ventana de las
posibles transformaciones y ya no conjuga ese dinámico verbo que es
“cambiar”.

Después de varios meses de espera, Raúl Castro
no ha podido impulsar el paquete de medidas aperturistas que esperaba la gran
mayoría. Aquel 31 de julio en que se anunció la enfermedad del
“invicto” comandante en jefe, muchos pensaron que le llegaba
finalmente el turno al pragmático hermano, que había aguardado largos años en
el segundo puesto. Sus primeros discursos contaron con frases como
“cambios estructurales”, “un vaso de leche al alcance de todos”
y hasta con la alusión de extender “un ramo de olivo” al gobierno
norteamericano. Confiados en sus palabras, muchos esperaron que asumiera el
poder aquel 24 de febrero de 2008 para imprimirle su sello personal a este
país, moldeado bajo el voluntarioso mandato de Fidel Castro.

Para cuando llegó el caliente verano, hasta
los más optimistas habían empezado a desconfiar de las supuestas aperturas que
la prensa extranjera tanto potenciaba. De las grandes demandas populares sólo
habían llegado a cumplirse un par de cosméticos deseos. Los cubanos podíamos,
finalmente, contratar una línea de celular a nuestro nombre y hospedarnos en la
habitación de un hotel. La esperada reforma agraria había zozobrado en un
ridículo usufructo de la tierra, que hasta el día de hoy parece estar empantanado
en la ineficiente burocracia estatal. Un par de traviesos huracanes ayudaron a
remarcar el naufragio nacional y a poner los ojos de la esperanza en otras
latitudes. El deteriorado fondo habitacional no pudo soportar los fuertes
vientos de Ike y Gustav, dejando cientos de miles de casas sin techo o tiradas
en el piso. El Estado tuvo que aceptar ayuda extranjera para lograr paliar la
crisis alimentaria que se nos venía encima.

Las últimas ilusiones se fueron a final del
año, cuando en la reunión del Parlamento se extendió la edad de jubilación en
cinco años y se habló de la eliminación de ciertas gratuidades. No se hizo
alusión alguna a la necesidad de terminar con el absurdo migratorio que obliga
a los cubanos a contar con una autorización de viaje para salir del país.
Precisamente ha sido la erradicación de ese permiso uno de los deseos más
compartidos por las familias cubanas, atrapadas en el drama de los hijos que
emigran. Tampoco dijeron, nuestros disciplinados parlamentarios, una palabra
sobre la posibilidad de abrir a la pequeña y mediana empresa privada, que
podría aliviar los pésimos servicios gastronómicos y la baja calidad de muchos
productos industriales. La legalización de la compra y venta de autos y casas
brilló por su ausencia en una Asamblea Nacional, que parecía más concentrada en
aplaudir que en plantear problemas.

El camino de los derechos ciudadanos

Atrapados en medio de dos monedas, los
ciudadanos de esta isla hemos aprendido que para sobrevivir hay que hacer justo
lo contrario a los que las vallas políticas exigen. El deporte nacional parece
ser robarle recursos al estado, y entre la población las labores ilegales se
nombran con el eufemismo de hacer algo “por la izquierda”. Muchos de
aquellos exiliados que fueron abucheados como “gusanos”, son hoy los
que sostienen miles de hogares en toda Cuba. Un joven trovador ya lo retrata en
uno de sus estribillos “los huevos que te tiramos cuando te fuiste con la
escoria, ahora me los comiera mi china, lo mismo pasados por agua que crudos
saben a gloria”. Hasta Pepito, el personaje pícaro de nuestros chistes
callejeros, ha optado por el silencio ante tanta desesperanza. La gente en la
calle ha terminado por decir que la última gran burla que nos hizo este eterno
niño de los cuentos, fue irse en una balsa a cruzar el estrecho de la Florida.

El camino por donde menos se ha avanzado
parece ser, no obstante, el de los derechos ciudadanos. El tercer milenio nos
ha encontrado con las mismas limitaciones para agruparnos, expresar ideas
políticas e influir en la toma de decisiones. El delito de “asociación
ilícita” paraliza a aquellos que quieren fundar un partido o una inocente
asociación de defensores del medio ambiente. Por su parte, la figura legal de
“propaganda enemiga” estigmatiza toda aquella forma de expresión,
impresa, radial o televisada que atente contra el gobierno. El control estatal
sobre los medios de difusión sigue igual de intacto, aunque el desarrollo
tecnológico ha ayudado a las personas a encontrar caminos paralelos para informarse.
Las antenas parabólicas ilegales, la controlada internet y los libros y
manuales que traen algunos turistas, han sacudido el monopolio del gobierno
sobre el suministro de noticias.

Son tiempos de alarmarse por el presente y de
poner el grito en el cielo ante el futuro, dada la baja natalidad que muestra
la envejecida población. La versión oficial enuncia que en Cuba las mujeres
están mejor preparadas profesionalmente y eso ha incidido en la reducción de
los nacimientos. Sin embargo, todos sabemos que las limitaciones
habitacionales, la prolongada crisis económica y el deseo de emigrar funcionan
como anticonceptivos más eficientes que los estudios alcanzados. Un “país
de viejos” parecen vaticinar quienes notan que al bajo número de nuevos bebés
se le suma el constante éxodo de gente joven y atrevida. Una sarcástica frase
popular advierte “el último que apague el Morro”, en referencia al
viejo faro que ilumina la salida de la bahía habanera. Nada de eso ha podido
ser visto o palpado por los gobernantes que han llovido en las últimas semanas,
pues para ellos existen sólo las sonrisas, la baja cifra de mortalidad infantil
o los pulcros laboratorios donde se fabrican sofisticadas vacunas.

La Presidenta Bachelet tampoco podrá apreciar
ningún cambio en marcha, sino las manos aferradas al timón de una generación
que pasa ya de los setenta. Escuchará el amplio repertorio de las conquistas y
poco o nada de esas estadísticas ocultas que nos colocan a la cabeza de los
abortos, los suicidios y los divorcios en Latinoamérica.

Si lograra distinguir alguna mancha en el
cuadro triunfalista que pintarán sólo para sus ojos, alguien se encargará de
aclararle que ha sido culpa del bloqueo y del vecino del norte. En su cargado
programa oficial, abundarán los centros científicos, los hospitales remozados y
no faltará un grupo de pioneritos recitando algún poema. Todo el que se le
acerque tendrá como objetivo mostrarle la cara hermosa de un país que necesita
de mucho maquillaje para esconder las arrugas y las cicatrices.

El porqué de la visita de Bachelet

Una pregunta que nos hacemos muchos ciudadanos
es si la dignataria chilena ha venido a la isla a dar un espaldarazo al
gobierno o a preocuparse por nuestra suerte. A los analistas y politólogos les
cuesta trabajo comprender que en Cuba hay dos agendas: la que emerge del poder
y la que muestra el pueblo. Si se deja llevar sólo por la primera, podrá
esperarse que la señora Bachelet haga enérgicas declaraciones reclamando la
libertad de los cinco espías cubanos que están presos en los Estados Unidos y
exija la extradición de Posada Carriles, acusado de hacer explotar un avión en
pleno vuelo en 1976. De creerse al dedillo la agenda oficial, declarará que no
basta con que el señor Obama haya cerrado la cárcel en la base de Guantánamo,
pues debe también devolverles ese territorio a los cubanos y – obviamente- se
pronunciará por el cese inmediato del bloqueo estadounidense.

Si abre el inventario de deseos populares,
podría ser una excelente interlocutora para preguntar por aquellas “reformas
estructurales” de las que se hablaba hace dos años. Sería mucho pedirle
que mencione el asunto de los presos políticos, pero viniendo de ella – y con
su historial en la época de Pinochet- sería algo natural.

Supongamos que no venga sola y uno de sus
acompañantes pueda saltarse el protocolo oficial y hacer lo que a ella le
impide su alta investidura. Algo tan osado como encontrarse con personas de la
oposición y de la emergente sociedad civil. Vayamos más allá y conjeturemos que
alguna pequeña porción de la delegación chilena pueda hablar con las Damas de
Blanco, con los periodistas independientes o con alguien que pueda ofrecer una
versión diferente a las explicaciones estatales. Podrían entonces sentir que
han puesto sus pies sobre terreno real y no en ese país de las maravillas, por
el que varias Alicias ya han hecho su ilusorio recorrido. De no hacerlo, los
cubanos sentiremos que no han venido a visitarnos a nosotros, sino a ese
reducido grupo de septuagenarios que ostenta el poder.

No alcanzaría, sin embargo, la breve visita de
la Presidenta chilena para lograr reconstruir ese espejo fragmentado que es la
Cuba actual. Ella sólo podrá asomarse al pedazo dorado que han preparado para
los visitantes, pero el oscuro azogue de la cotidianidad le estará vedado. No
nos verá hacer las largas colas para el pan, aguardar el retrasado ómnibus o
armar los improvisados artefactos con los que muchos se lanzan al mar. No le
mostrarán nada de eso, pero tengo la impresión de que lo intuye y lo presiente.
Sabe, de antemano, que más allá del blindado cristal de su auto, hay un país
que poco se parece al que le mostrarán.

Yoani Sánchez.

Noticias Septiembre 7, 2008

Paquito D´Rivera pide libertad para Raúl Gutiérrez

Paquito D´Rivera es uno de los músicos de jazz más virtuosos que conozco, con la precisión milimétrica de cada nota, la creatividad de pasearse desde el jazz tradicional, la rumba, el tango o la música clásica, pero con la alegría y liviandad de todo cubano. No recuerdo haberlo visto en vivo, pero lo sigo desde los tiempos de Irakere, más tarde su reunión con Arturo Sandoval, homenajes a su maestro Dizzy Gillespie, o en la maravilla de película Calle 54, de Fernando Trueba. La última creación de Paquito D´Rivera que recibí es un video de un concierto en colaboración con el pianista flamenco Chano Domínguez: imperdible. Toda esta introducción para destacar la maravilla de la música y mi gratitud por la belleza de las creaciones de estos artistas y muchos otros, pero en fin para rechazar la persecución de artistas en cualquier parte. Y así como nosotros tuvimos mártires de la talla de un Víctor Jara, es igual de repudiable que el gobierno de la revolución cubana persiga, encierre y obligue al exilio a sus artistas. Porque lo vivimos en Chile, mi gobierno debiera exigir a Cuba que permita partir al músico de jazz y ciudadano chileno Raúl Gutiérrez y a su esposa. Paquito aquí ha hecho varias travesuras propias de artista, desnudando el manejo “políticamente correcto” del embajador de Chile en la ONU y de nuestro gobierno. Aquí un artículo completo:
Paquito D’Rivera
se reencuentra con su hijo después de una separación de nueve años. © 1989 Acey
Harper/PEOPLE

Derechos humanos en Cuba

El caso del jazzista chileno que enturbia la invitación de Fidel Castro a Bachelet

emol. Paquito D’Rivera, el célebre músico cubano exiliado, encabeza la
campaña humanitaria que pretende que el gobierno chileno se atreva a
pedir la salida de la isla a la retenida mujer del saxofonista Raúl
Gutiérrez. La Cancillería le pide “discreción”, y D’Rivera revela su
sentida carta a la Mandataria.

En septiembre del 2006, durante un almuerzo en Nueva York ofrecido a la
Presidenta Bachelet por el embajador chileno ante las Naciones Unidas,
Heraldo Muñoz, el famoso jazzista cubano Paquito D’Rivera entregó una
carta privada a la Mandataria. Había tomado la causa del saxofonista
Raúl Gutiérrez, un colega chileno que se radicó en La Habana para tocar
música tropical, pero que al intentar regresar a su patria no pudo
hacerlo, ya que Cuba le negó la salida a su pareja durante seis años,
la enfermera Jacqueline Yrenia Casañas Delgado.

“Le dije a
Paquito que era la mejor oportunidad para contarle mi situación a la
Presidenta y rogarle que intercediera por mí ante las autoridades
cubanas -revela Gutiérrez en mail enviado a través de distintos
computadores desde La Habana-. Una vez que él le entregó la carta, me
dije, ‘solucionado el problema’… Pero hasta ahora el silencio es
total; jamás un comentario, alguna carta, alguna llamada. Mi mujer ya
no trabaja en el hospital, no es científica, no posee secretos de
Estado ni nada de eso, ¡tampoco es disidente política!”.

D’Rivera,
que había sufrido una experiencia aun más traumática, reconoce que no
es ningún diplomático. La Cancillería chilena consideró “insolente” su
carta a Bachelet y Muñoz pidió “discreción, porque los del gobierno
cubano son muy sensibles”. Desde Denver, donde asistía a la convención
demócrata, el embajador reconoció que, “en efecto, hablé con Paquito
sobre este tema; transmití la información a Chile, pero más no sé”.

En
abril de 2008, desilusionado por la falta de respuestas, el cubano
reiteró su carta a Bachelet, con la diferencia de que esta vez la haría
pública.

El problema toma un nuevo cariz porque el canciller
Alejandro Foxley confirmó que la Presidenta evalúa una invitación
oficial para que en febrero inaugure la Feria del Libro de La Habana.
Foxley explicó que al Gobierno le anima tener las mejores relaciones
con todos los países de la región sobre la base del respeto a la
diversidad política.

El miércoles, el popular y contestatario
rockero cubano Gorki Águila fue arrestado por la policía de La Habana
acusado del curioso delito de “peligrosidad predelictiva” y podría ser
encarcelado entre uno y cuatro años. Más de 150 artistas e
intelectuales, básicamente exiliados cubanos, solicitaron al cantautor
Pablo Milanés interceder por su libertad. Entre ellos figura Paquito
D’Rivera.

Ella tiene dos visas para Chile

El departamento
encargado de la Cancillería chilena ignoró las peticiones de
información sobre el estado de las relaciones con Cuba. Pero sí
respondió el embajador en La Habana, el socialista Jaime Tohá. Sostuvo
que “no es nuestra política involucrarnos en una situación migratoria
de una ciudadana cubana, ya que no están casados. Desconozco porqué no
ha obtenido autorización”.

No obstante, desde hace cinco años
Jacqueline tiene dos visas de turismo para ingresar al territorio
nacional. En enero de 2007, el cónsul chileno en Cuba, Cristián
Oschilewski, le entregó un certificado que acredita que “dichas visas
fueron aprobadas en virtud de su relación estable y permanente con el
ciudadano chileno (…) músico conocido, quien se ha relacionado
estrechamente con esta embajada desde hace muchos años en compañía de
su esposa, participando en múltiples actividades organizadas por ésta”.

La
embajada le da a ella el estatus de “pareja” y el consulado el de
“esposa”. Según Gutiérrez, “nuestra situación se hace más insostenible
cada día. Estoy tratando de desperfilar el miedo de mi mujer. Yo no
quería que esto se transformase en un escándalo público, ni quiero
exponer al embajador, ni menos a mi esposa, quien puede ser interpelada
por las autoridades. Sin embargo, estamos dispuestos a llegar hasta las
últimas consecuencias: estamos cansados de tener como respuesta el
silencio que considero un atropello a la dignidad de mi familia “.

Entre
las figuras de renombre de la cultura cubana que conocen la situación
de Gutiérrez se cuentan Omara Portuondo, Chucho Valdés, Amadito Valdés,
Sergio Vitier, Tata Guines. Hace un llamado: “Necesito que
personalidades de la cultura chilena, amigos, conocidos, periodistas,
amantes del jazz y de la música, en sus diversos géneros, se dirijan a
don Alejandro Foxley pidiéndole que interceda ante las autoridades
cubanas”.

El viernes viajó a México -sin ella- porque vive de dar conciertos allí con su orquesta, “Irazú”, y dar clases de jazz.

Dice
que “sólo una vez que con mi esposa estemos fuera nos sentiremos con la
libertad de ser directos y precisos como Paquito D’Rivera. Paquito es
una estrella; como yo soy sólo un músico con cierta trayectoria,
evidentemente mi posición es inferior y más vulnerable. Esto me hace
ser cauteloso. Pero Paquito tiene razón: el bombo y escándalo pueden
remover el estancamiento de esta situación”.

Ignora si podrá volver a Cuba.

La
Cancillería chilena consideró “insolente” la carta de D’Rivera, y
Heraldo Muñoz pidió “discreción, porque los del gobierno cubano son muy
sensibles”.

Desde hace cinco años Jacqueline Casañas tiene dos
visas de turismo para ingresar a territorio nacional. En enero de 2007,
el cónsul chileno en Cuba, Cristián Oschilewski, le entregó un
certificado que acredita que “dichas visas fueron aprobadas en virtud
de su relación estable y permanente con el ciudadano chileno Raúl
Gutiérrez, quien se ha relacionado estrechamente con esta embajada
desde hace muchos años en compañía de su esposa, participando en
múltiples actividades organizadas por ésta”.

Abril 25-08. Señora Presidenta:

A
continuación, reproduzco la carta que le entregué personalmente en
Nueva York, el día 20 de septiembre del 2006, en ocasión del almuerzo
en su honor, al que fui invitado por el señor embajador de Chile ante
las Naciones Unidas. Recuerdo hoy, aún con cierto estupor, cómo aquella
misma noche –supongo que en un lapsus mental– aseguró usted ante la
TV Nacional, que actualmente, TODOS los gobiernos de América habían
sido elegidos por voto popular. Pero regresando a lo que nos ocupa, en
todo este tiempo, ni yo ni el ciudadano chileno por quien pedíamos
intercediera usted ante la arbitrariedad de las autoridades cubanas,
hemos recibido respuesta alguna. Por ello me veo forzado a hacer esta
carta pública, esperando mejores y más rápidos resultados.

(…)
Durante 9 largos años, mi ex esposa y nuestro pequeño hijo permanecían
retenidos en Cuba en contra de nuestra voluntad y de los más
elementales derechos humanos (…) tenían todos sus documentos y visas
de entrada en regla (…) pero yo perdí mi matrimonio y la niñez de mi
hijo. Algo similar sucede ahora con Raúl Gutiérrez Villanueva, colega
mío y compatriota suyo, cuya compañera cubana, el gobierno de Castro
desautoriza arbitrariamente su salida del país. Yo no tengo el valor
para ignorar su tristeza, sin hacer al menos el intento por ayudarlo.
Si no está en sus manos la solución del problema, lo entenderé, y al
menos por mí no quedará; pero si puede usted hacer algo por su
coterráneo, yo dormiré más tranquilo y usted habrá hecho más feliz a un
músico chileno, además de haber cumplido con su deber como defensora de
los derechos de TODOS los chilenos.

Afectuosamente,

Paquito D’Rivera

Músico y escritor cubano exiliado.

Paquito D’Rivera:”La diplomacia chilena ha sido incompetente para defender a su ciudadano en Cuba”

-¿A qué se debe su interés en este caso?

-Me
considero amigo de Raúl Gutiérrez, excelente saxofonista de jazz y
música cubana. Su caso y el de su pareja me es muy familiar, pues
cuando pedí asilo político en Madrid en mayo del 1980, la temible
policía política llamó a mi esposa a sus tenebrosos cuarteles de Villa
Maristas para advertirle que jamás le permitirían salir de Cuba. Ella
perdió la fe y yo mi matrimonio y la niñez de nuestro hijo de cinco
años.

“Ella, aterrorizada, me pedía que no hiciera declaraciones
públicas, pero sólo gracias a un escándalo internacional que creé en
1989 logré sacarlos en dos semanas, tras casi 10 años de que les
retiraran el pasaporte en reiteradas ocasiones el día antes de las
salidas programadas. Un jueguito cruel, típico del sistema, que sirve
para atormentar a las víctimas e intimidar a los que observan”.

-¿Cuántas familias no pueden salir de Cuba?

-Desde
la prohibición del gobierno cubano a Celia Cruz de visitar a su madre
enferma de muerte en La Habana, los casos análogos abundan y se
multiplican. El caso más reciente y sonado es el de la doctora Hilda
Molina y su anciana y gravísimamente enferma madre, a quienes se les
impide reunirse con sus hijos y nietos, radicados en Buenos Aires.
Ella, como médico, también escribió una carta de petición de ayuda a su
colega Michelle Bachelet, cuya respuesta jamás llegó, que yo sepa.

“Son
las autoridades chilenas las que tienen el deber de reclamar los
derechos de un súbdito chileno; pero parece que los funcionarios de la
Presidenta Bachelet no quieren disgustar al barbudo y a sus sensitivos
secuaces. Por otra parte, los músicos chilenos, muy ocupados en la
música de Silvio Rodríguez, Víctor Jara y Pablo Milanés, no han dicho
ni pío del caso de su colega Raúl. Carmen Prieto canta boleros mientras
pasea a oscuras por las paupérrimas calles de La Habana. Después
regresa a Santiago, claro… Y Claudia Acuña me dice que ha tratado,
sin éxito, de comunicarse con la oficina presidencial.

-¿Qué conversaciones ha sostenido?

-Heraldo
Muñoz, embajador ante la ONU, es un amante de la música que asiste a
algunos de mis conciertos y amablemente me ha invitado a algunas
reuniones sociales en su elegante y nada socialista residencia de
Manhattan. En una de esas reuniones, compartía yo la mesa con el ex
Presidente Ricardo Lagos. Cada vez que comentaba sobre las barrabasadas
de Castro, Lagos se hacía el chivo loco y daba una disertación sobre
los viñedos de su país.

“Otra ocasión fue un almuerzo con la
recién estrenada Presidenta Bachelet, a quien, a pedido de Raúl
Gutiérrez, entregué personalmente una carta solicitando interceder por
la libertad de su compañera retenida contra su voluntad en Cuba. Con la
expresa intención de que la Presidenta no pudiera hacerse la tonta,
entregué una copia al embajador Muñoz. Sobra decir que jamás recibí
respuesta de ninguno de los dos. Cuando hice pública dicha carta, un
año y siete meses más tarde, durante una de aquellas veladas musicales,
Muñoz me pidió que tuviera discreción, pues ‘los cubanos son muy
sensitivos en estos casos’. No le contesté, porque la verdad es que
aquello me tomó por sorpresa. Al regresar a casa, me di cuenta de que
debí haberle sacado en cara que ellos jamás han tenido en consideración
las sensibilidades de Pinochet a la hora de denunciar sus
arbitrariedades. Más bien hacen hincapié en ellas. La representación
diplomática chilena en Cuba ha sido incompetente para defender a su
ciudadano. Parece que para no disturbar la sensibilidad que dice Muñoz”.

-¿Cómo explica todo esto?

-La
“Izquierda Caviar” siempre hizo oídos sordos a las atrocidades de
Lenin, Stalin, Mao, Ho Chi Minh y Ceausescu. Esta actitud del gobierno
socialista chileno no es más que una continuación de tan lamentable
política. Contradecir a los gringos parece ser la única meta, aunque
esto sea sobre la base de ignorar las infinitas desgracias de nuestra
gente.

-¿Qué dice de que la Presidenta vaya a la Feria del Libro de La Habana?

-Que
no se olvide de hablar de “Persona non grata”, de Jorge Edwards, y
sobre todo de la extraordinaria novela autobiográfica “Mis años verde
olivo”, del ilustre escritor chileno Roberto Ampuero. Ambos hablan de
la tenebrosa maquinaria policíaca cubana.

“La ‘Izquierda Caviar’
siempre hizo oídos sordos a las atrocidades de Lenin, Stalin, Mao, Ho
Chi Minh y Ceausescu. Esta actitud del gobierno socialista chileno no
es más que una continuación de tan lamentable política”, acusa D’Rivera.

“Los
músicos chilenos, muy ocupados en la música de Silvio Rodríguez, Víctor
Jara y Pablo Milanés, no han dicho ni pío del caso de su colega Raúl
(Gutiérrez). Carmen Prieto canta boleros mientras pasea a oscuras por
las paupérrimas calles de La Habana. Después regresa a Santiago,
claro…”

 

Noticias Noviembre 11, 2007

Bachelet: su disyuntiva entre Zapatero y Chávez

El Gobierno de Chile muestra el corazón dividido entre la utilidad del liberalismo económico y la nostalgia por la izquierda revolucionaria. Si Chile fuera menos provinciano sabríamos de sobra que tal dicotomía está superada exitosamente hace décadas por Suecia, Finlandia y España: se puede ser socialdemócrata y capitalista, es posible tener economía abierta de mercado con políticas de bienestar y construir sociedades integradas. Pero en Chile seguimos obligados a elegir entre los tecnócratas neoliberales y las nostalgias de Sierra Maestra. La Presidenta Bachelet no debió ser neutral entre un presidente progresista y democrático como José Luis Rodríguez Zapatero y un caudillo autoritario como el Presidente Hugo Chávez, que censura los medios opositores en su país, va camino a la reelección permanente, interviene en la política de los países de América Latina y faltó el respeto a los representantes legítimos de los países de toda América Latina. Estar por las políticas sociales, el cambio y la oposición al imperialismo no nos puede llevar a la ambigüedad frente a la democracia. La Presidenta debiera trazar con claridad la línea entre democracia y autoritarismo, desagraviar al Presidente del Gobierno de España y objetar con claridad la actitud de Chávez.

Gobierno de Chile

XVII Cumbre Iberoamericana