Comienzo este año con nuevas amistades y colaboradores, con antiguas relaciones reafirmadas, con gratitud, orgullo de lo logrado, pero en especial con innumerables posibilidades abiertas para avanzar en este trabajo de creación de emprendedores en Chile y en los países de América Hispana. Emprendedores en los negocios, pero también en la cultura, la política y la educación. Emprendedores como inventores del futuro, como responsable de la vida propia y comunitaria, como creadores de valor para otros seres humanos.
Me inspira promover espacios de relaciones en que se destaque la creatividad, la iniciativa y la autonomía para que cada persona se haga responsable de su propio futuro, pero acompañado y acompañando a su comunidad, a esta gran comunidad hispana en el mundo. Es un desafío porque nuestra cultura tiene mucho más de egoísmo, vanidades y autoritarismo que dificultan la colaboración, pero los desafíos son los que nos vitalizan y hacen avanzar nuestra historia.
Espacios en que destaque la colaboración, la confianza, la lealtad, que nos permitan tener unidad, disciplina, coherencia, pero basada en la libertad, en redes de relaciones horizontales, en más lealtad que incondicionalidad, en más lealtad que oportunismo, en más solidaridad que envidia, más confianza que control autoritario o burocrático.
Esta inspiración es por supuesto ética, pero también urgentemente práctica, porque es la tendencia del mundo para las sociedades, para las empresas y las organizaciones sociales: redes de autonomía, libertad, creatividad, iniciativa, confianza, solidaridad, calidad y excelencia.
Por lo mismo, se trata de construir espacios de alta excelencia, donde se destaque la autoexigencia, los altos estándares de trabajo en comparación con los mejores que encontremos, donde amor por lo propio signifique rigor, disciplina y exigencia.
Necesitamos con urgencia construir una comunidad hispana, unida, creativa, exigente, libre, responsable, solidaria y cariñosa. Esa comunidad nos dará orientación, vitalidad pero también sentido y compañía en este mundo confuso, convulso y competitivo.
Uno de mis propósitos principales este año es integrar a muchas más personas a esta red de emprendedores del mundo hispanoamericano y fortalecer un identidad fuerte y atractiva, que nos posicione como una comunidad en la red y en las propias comunidades.
Estoy seguro que tendremos un valioso 2006. Felicidades.




Es curiosa la agilidad lingüística de los políticos para siempre explicar como triunfo hasta la derrota más estrepitosa. Sin embargo esta vez, sí que ganamos en distintos modos todos. Es paradójico que Michel Bachelet, siendo integrante del ala más progresista del Partido Socialista y la Coalición de Gobierno, terminara en una campaña tan conservadora y prudente. Más que complacencia, el problema fue el excesivo crédito que tiene la cultura tecnocrática en Chile. Felizmente, escucharla en su discurso de triunfo (holgada mayoría relativa) evidencia que recupera justamente lo que la hizo un personaje con liderazgo: naturalidad, pasión y sensibilidad. Hacía falta más que la televisión y la comunicación estratégica. Tendremos finalmente una campaña participativa, apasionada y democrática. Me desilusiona Hirsch, corriendo con colores propios hacia el voto nulo de segunda vuelta sin conversar con sus socios de pacto. Finalmente, la tribu manda. En todo caso, es buena su votación de 5 %, que ahora la coalición de gobierno necesita con urgencia. Una trampa lógica, intelectual, ha sido descalificar el diagnóstico que hace Hirsch por no tener soluciones viables a la inequidad, concentración económica y desprotección ambiental. Es como descalificar al médico porque diagnostica un cáncer incurable. Más allá de algunas humoradas como fotografiarse con Maradona en Mar del Plata, el diagnóstico de Hirsch es honesto, transparente, fresco y urgente. No tiene odio pero sí indignación. Y es comprensible. Vale la pena no perderle la pista. Es posible que finalmente, en el fondo, para Bachelet sea bueno este llamado de atención de los ciudadanos de no otorgarle el triunfo en primera vuelta, porque le dará más legitimidad para hacer cambios hacia mayor equidad, transparencia y cuidado del medio ambiente, como posiblemente quisiera en el fondo de su corazón.