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Noticias Septiembre 16, 2006

Chindia

Como el artículo anterior, este artículo profundiza en los aspectos que sustentan el crecimiento de las economías de China e India, las consecuencias para la economía mundial y algunas lecciones para países como los de América Latina. Este artículo y el anterior ayudan a poner el foco en el horizonte del futuro del mundo y del poder para reconfigurarlo. En síntesis, comenzar a entender esas culturas, su historia, sus valores y los factores que permiten su crecimiento:

Quepasa

El nacimiento de Chindia

La irrupción de “Chindia” -el poder de China e India- es la mayor revolución económica de los últimos 50 años y será la huella que definirá la primera mitad del siglo XXI. Este artículo aborda las consecuencias para el planeta y, en particular, para Chile que acarrea este nuevo escenario.

Por José Manuel Silva

En 1750, sólo décadas antes del despegue económico del mundo anglosajón – más conocido como la revolución industrial- China e India en conjunto representaban más del 54 % de la producción manufacturera del planeta y su población equivalía a algo más de la mitad del total mundial.

Doscientos años después, el primer número se había reducido a cerca del 5%. Es decir, su importancia relativa en la economía mundial había disminuido a un décimo de lo que alguna vez fue. Paralelamente, su población seguía representando casi la mitad del planeta, por lo que ésta se había empobrecido enormemente en términos relativos.

Continúa:

¿Qué ocurrió entre esas dos fechas?

Ocurrió que el mundo occidental se embarcó en el proceso de creación de riqueza más dinámico de la historia de la humanidad. A pesar de las irracionales guerras que durante este período enfrentaron a varios de dichos países, a pesar de múltiples recesiones y una gran depresión, las naciones de Occidente, lideradas primero por Inglaterra y sus ex colonias (Estados Unidos inclusive), superaron en varias veces el crecimiento económico de los gigantes orientales. Ello como consecuencia del proceso de apertura al comercio exterior, aumento en la productividad de la mano de obra por su especialización, definición y respeto de derechos de propiedad y, en general, un sistema basado en la competencia y la propiedad privada. Paralelamente, los gigantes orientales probaron diversas recetas de autarquía económica, confiados en sus enormes mercados internos y en sus milenarias civilizaciones. Las últimas recetas fueron el socialismo real de Mao Tse Tung en China y el socialismo estatista de Nehru en India. Con ellas, ambos países tocaron fondo, al padecer sus poblaciones hambrunas y estrecheces. Se llegó a la paradoja de que los mejores ingenieros indios, formados gratuitamente en su país, terminaron generando riqueza en California, al emigrar de su tierra que les había proporcionado una educación de excelencia pero que no les daba oportunidades.

Revolucion de Deng

Sin embargo, el péndulo comenzó a cambiar al morir Mao y asumir Deng Xiao ping como secretario general del Partido Comunista Chino. Este inició un proceso gradual de apertura en la economía, la que respondió con inusitado dinamismo a los nuevos incentivos generados. Es así como China ha logrado un crecimiento económico anual promedio superior al 9 % en los últimos 25 años. A esa tasa la economía se duplica cada 8 años.

Deng pasará a ser reconocido como uno de los gigantes del siglo XX, al gatillar la mayor revolución económica de la historia: insertar a más de mil millones de sus conciudadanos en la economía capitalista y probablemente empujar a su archirrival geopolítico, India, a cambiar también su modelo, basado en un Estado omnipresente y una economía cerrada al comercio.

2050: la más grande

La inserción de China en la economía global está teniendo consecuencias predecibles, pero no por ello menos espectaculares. En los últimos 50 años otros países del mundo, especialmente asiáticos, han gozado de fuertes tasas de crecimiento durante décadas. Sin embargo, no se trata de naciones de mil millones de habitantes. China ya representa la cuarta economía del mundo y según las proyecciones del banco de inversiones norteamericano Goldman Sachs, será la mayor hacia el 2050. Su nivel per cápita será aún bajo, pero en vez de pertenecer al grupo de países de extrema pobreza, como era el caso en 1977, pertenecerá al de clase media. Lo anterior no es trivial: significa que la clase media del mundo se verá incrementada por cientos de millones de habitantes con el respectivo incremento en el consumo.

India, eterno rival geopolítico de China, no ha querido quedarse atrás. Con algo más de lentitud, inició a comienzos de los noventa el gradual desmantelamiento de la abigarrada maraña regulatoria que asfixia al sector privado y lo mantiene parcialmente aislado del mundo. A raíz de ello la tasa de crecimiento saltó desde 3% anual a 6 % y en los últimos años al 7% u 8 %.

El boom de Chindia

El ascenso de Chindia -esa poderosa fuerza de China e India- es la mayor revolución económica de los últimos 50 años y será la huella que definirá la primera mitad del siglo XXI.

Hacia el año 2020, de mantenerse las actuales tendencias, los dos gigantes asiáticos tendrán un PGB nominal de 6,3 trillones de dólares (equivalente al 63% del actual PGB de Estados Unidos), representarán el 10,6 % del PGB mundial (versus el 5,3 % en su peor momento, en los años 60) y el 40 % de la población mundial.

Consumirán el 50% de los recursos naturales que se producen mundialmente (versus el 30 % de hoy) y serán los mayores exportadores mundiales de bienes y servicios. Según una proyección del Deutsche Bank, la demanda por cobre en China podría pasar de 3 millones de toneladas en el 2005 a 20 millones el 2020 (Chile produce algo más de 5 millones anualmente). Para nosotros, país relativamente rico en materias primas minerales y agrícolas, ésta puede ser la mejor noticia de los últimos 100 años (junto con haber abierto nuestra economía al mundo en paralelo a lo ocurrido en China).

Entre el 2005 y el 2020 la demanda por hierro en Chindia podría pasar desde 465 millones de toneladas a 1.385, y la de petróleo desde 378 millones de toneladas a 1.100 millones. La relativa abundancia de mano de obra y escasez de materias primas, es lo contrario de lo que caracterizó el ascenso de Estados Unidos durante el siglo XIX, en donde se incorporó a la economía mundial una oferta creciente de tierra y materias primas que produjó un fuerte descenso relativo de los precios de éstas a nivel mundial.

Por el contrario, el ascenso de Chindia generará una constante presión al alza en los precios de las materias primas y la tierra y una presión a la baja en los salarios. La densidad poblacional es de 129 habitantes por kilómetro cuadrado en China y 357 en India. Estados Unidos tiene sólo 29 y Francia 100. Es probable que la distribución planetaria del ingreso empeore aunque aumente el crecimiento mundial (todos menos pobres, pero los ricos proporcionalmente más ricos). Esto sin duda tendrá repercusiones políticas y curiosamente, esta revolución capitalista le podría dar un segundo soplo de vida al alicaído movimiento socialista al apelar éste a los perdedores relativos (trabajadores no calificados y semicalificados fuera de India y China, industriales que compiten contra esos dos países).

El ascenso de la clase media en China e India será una de las fuerzas motrices de la economía global en los próximos 25 años. China tiene hoy doce autos por cada mil habitantes; esta cifra es de 64 para Brasil y 107 para México (490 en Francia). Esta demanda ya se ha desatado: el año pasado se vendieron 78 millones de televisores en Chindia y 26 millones de refrigeradores. Las ventas de la multinacional de detergentes Procter & Gamble en China eran de US$150 millones en 1993; hoy superan los US$2 mil millones. China ya tiene más de 300 millones de suscriptores de celulares (eran menos de 30 millones hace una década), ha construido más de 3 mil kilómetros anuales de autopistas y entre 1991 y el 2003 la inversión creció 21% anual.

Fuera del cobre y demás minerales, otras de las industrias chilenas que más se deberían beneficiar del crecimiento chino son la de la madera y la celulosa. Entre 1990 y el 2003 la demanda por celulosa creció 9,3 % anual promedio en dicho país. Sin embargo, las importaciones lo hicieron a una tasa de 26 %. En ese mismo período, la demanda por papel de diario creció 12 % anual (las importaciones un 25 %), la de papel tissue 13,4 % (las importaciones un 15 %), la de cartón corrugado 14 % (las importaciones un 12 %). La relativa escasez de bosques en China hace prever que las importaciones seguirán creciendo más rápido que la demanda. Las de celulosa podrían crecer entre 3 milones y 5 millones de toneladas de aquí al 2010. Una de las plantas grandes de Celulosa Arauco produce entre 750.000 y un millón de toneladas.

Las consecuencias

En definitiva, estamos presenciando la mayor reestructuración económica del mundo desde la revolución industrial, la madre de todas las privatizaciones. Algunas consecuencias predecibles para el mundo y, en particular, para Chile son:

La sobreoferta de mano de obra barata pondrá presión sobre los salarios del mundo, al incrementarse radicalmente la oferta de mano de obra no calificada, semicalificada e incluso profesional. Por lo tanto no es el momento de rigidizar el mercado del trabajo ni de encarecer artificialmente la mano de obra que compite con indios y chinos.

A su vez, la relativa escasez de tierra, agua, energía y minerales de China (e India) presionará permanentemente al alza los precios de las materias primas. Para países relativamente ricos en ellas – como Chile, Argentina, Brasil y parte de Africa- esto puede ser una bendición (si se administra bien) o la peor de las maldiciones si se trata sólo de una fuente de riqueza fácil que se desvanecerá cuando los altos precios incentiven la sustitución o nuevas tecnologías reemplacen al cobre, al petróleo u otros productos básicos.

China tiene un excedente de ahorro: esto ayudará a financiar su desarrollo, pero también contribuirá a mantener bajas las tasas de interés reales en el mundo.

La otra cara de la medalla del punto anterior es una permanente tendencia a producirse una sobreoferta en aquellos bienes que manufactura China, presionando a la baja sus precios. Ojo con los países o industrias que compiten con China.

Por lo tanto, para Chile no es el momento de desarrollarse “poniéndole valor agregado a sus materias primas” (industria), sino más bien desarrollar al máximo su actual matriz exportadora (minerales, agroalimentación, madera y celulosa) y usar los excedentes de ésta para producir un gran salto en educación que le permita desarrollar un polo de servicios regional (financieros, de salud, de educación, de retail y de apoyo a sus industrias de escala mundial).

Pero sin duda lo que no le corresponde hoy a Chile es dudar del exitoso rumbo económico que inició a mediados de la década del setenta (en paralelo con China) sino más bien perseverar en él y profundizarlo.

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Noticias Septiembre 16, 2006

Países emergentes: cambio de poder

Este es un artículo acerca del cambio de capacidad económica del mundo aparecido en The economist reproducido por El Mercurio. Lo relevante es poner el foco en las oportunidades que trae este proceso para los países de América Latina, desde el punto de vista económico, político y cultural. Las estrategias de los nuevos países emergentes están sustentadas en la inversión pública y privada en educación, innovación e integración al comercio global:

Shangai
Shanghai en wikipedia

El Mercurio
A nivel global:

El equilibrio del poder económico está cambiando

El mundo emergente responde ahora por más de la mitad del producto, medido en poder de paridad de compra.

Si los economistas tienen la tendencia de confiar mucho en sus cifras, a menudo los políticos les ponen muy poca atención a los números, y lo hacen bajo su responsabilidad.

Napoleón desestimaba a Inglaterra, a la que consideraba una nación de comerciantes, pero la fuerza emergente de ésta como un poder comercial lo convenció de combatirla. En la Guerra Fría, los estrategas occidentales probablemente gastaban mucho tiempo preocupándose de la influencia militar de la Unión Soviética y no lo suficiente de analizar su fragilidad comercial.

La economía no determina la historia, pero marca el compás. Y algo dramático le ha estado sucediendo a las cifras.

El mundo emergente responde ahora por más de la mitad del producto económico global, medido en poder de paridad de compra (permite precios menores en países más pobres).

Continúa:

Muchos economistas prefieren medir el PIB usando los tipos de cambio actuales (lo que pone a la proporción del mundo emergente cercana a 30%).

Pero incluso sobre esta base, los recién llegados responden por bastante más de la mitad del crecimiento del producto global el año pasado. Un aluvión de estadísticas muestra que el poder económico está yéndose desde las economías “desarrolladas” (básicamente América del Norte, Europa Occidental, Japón y Australasia) hacia las emergentes, especialmente en Asia.

Los países en desarrollo utilizaron más de la mitad de la energía mundial y tienen la mayoría de sus reservas en moneda extranjera. Su porción de exportaciones ha saltado desde 20%, en 1970, a 43%, actualmente.

Dos quintos

Y aunque África todavía se queda atrás, el crecimiento está ampliamente diseminado: puede que sea de lo que más se habla, pero todavía Brasil, Rusia, India y China responden por sólo dos quintos del producto del mundo emergente.

Ningún cambio social o económico de esta envergadura sucede sin fricción. La señal más obvia es el alboroto por los empleos que han sido externalizados a India y China. Y los “aullidos” se harán más fuertes a medida que la globalización afecte a votantes más ricos.

Pero hay amplias ramificaciones también. En Asia, el auge de China ha ayudado a empujar a Japón e India más cerca de EE.UU. y a Corea del Sur, más lejos. El que una vez fuera el mundo pobre está peinando la tierra por derechos minerales, tratando de comprar compañías petroleras californianas, responde incluso por más emisiones de carbón y haciendo sentir su peso en negociaciones internacionales.

Pero hay debilidades en algunas de las historias de crecimiento. La población de China se está envejeciendo y las escuelas en India están en mal estado.

Quizás demore más que la llegada del año 2040 cumplir la predicción de Goldman Sachs de que las diez economías más grandes del mundo, usando tipos de cambios del mercado, incluirán a Brasil, Rusia, México, India y China. Pero éstos son argumentos sobre cuándo, no si el cambio sucederá. Y las cosas se pueden acelerar: incluso las predicciones más prometedoras subestimaron la habilidad de Asia para recuperarse de su crisis financiera en 1997.

Este giro no es tan extraordinario como parece. Una perspectiva histórica lo muestra como una restauración del viejo orden. Después de todo, China e India fueron las economías más grandes del mundo hasta la mitad del siglo XIX, cuando la tecnología y un espíritu de libertad permitieron a Occidente saltar hacia adelante.

Tampoco debiera ser considerado con temor. Occidente, como millones de personas en el mundo en desarrollo, se ha beneficiado del crecimiento del mundo emergente. La globalización no es un juego de suma cero: mexicanos, coreanos y polacos no están creciendo a expensas de los estadounidenses, los japoneses y los alemanes. Los países en desarrollo todavía compran la mitad de las exportaciones combinadas de Estados Unidos, Japón y la zona euro. A medida que se hacen más ricos, ellos comprarán más.

PIB per cápita

El mundo está viviendo la década con el crecimiento más rápido en PIB per cápita, con una tasa de crecimiento anual de 3,2% desde 2000, por lejos más rápido que el gran período de globalización que terminó con la Primera Guerra Mundial.

Si esta comparación no crea fantasmas, sí que debería. Hace un siglo, los globalistas eduardianos vislumbraban incluso más paz y prosperidad, sólo para ver que esos sueños terminaron en los campos de Flandes.

El avance de la globalización es considerable, pero derribar las barreras depende la voluntad política. El proteccionismo y la xenofobia deberían ser combatidas dondequiera que emerjan. Pero es valioso reconocer que estos presuntuosos poderes económicos han hecho al mundo más complicado para los que diseñan las políticas en Occidente.

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Noticias Septiembre 14, 2006

Ecología con Google Earth

Google Earth

Cada día se suman nuevas demostraciones de la utilidad que tiene la tecnología informática para promover y defender causas con valor humano. Entre alumnos y clientes de mi trabajo aún permanece cierto discurso de desconfianza hacia la tecnología, por sus “propiedades deshumanizantes”, que aislan y envilecen a las personas. Todo lo contrario ocurre con los chat, los blogs y las tecnologías como las que ofrece Google, si son bien utilizadas:

americaeconomia.com

Google Earth suma nuevos servicios

El buscador por Internet Google Earth anunció que incluirá en su servicio videos, fotografías y ???blogs??? de instituciones como el Programa para el Medio Ambiente de la ONU o el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos, según informa la agencia EFE.

Continúa:

Google Earth ofrecerá imágenes por satélite de cien lugares que han sufrido daños medioambientales seleccionados por el Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas, que incluyen zonas desforestadas del Amazonas, en Brasil, hasta bosques subsaharianos.

Por ejemplo, la información sobre el monte Kilimanjaro, en Tanzania, ahora incluye imágenes por satélite donde se puede comparar la cantidad de nieve que había en la cumbre en 1976 con la que hay en la actualidad. Por su parte, el Instituto Jane Goodall utilizará el servicio para difundir información sobre los chimpancés en Tanzania a través de una bitácora que va a actualizar a diario.

El servicio de Parques Nacionales de EEUU contribuirá con fotografías y más de 10.000 recorridos en 58 parques, mientras que el Discovery Network añadirá a Google Earth vídeos con programas de naturaleza y viajes.

Según dijo John Hanke, director de Google Earth and Maps, el nuevo servicio será como “un navegador que permitirá volar alrededor del planeta para descubrir cosas nuevas sobre la Tierra”.

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Noticias Septiembre 11, 2006

Ricardo Lagos y los impuestos

??????el europeo, el sistema escandinavo. ¡Y ojo!, esos modelos implican esfuerzos tributarios distintos que no son incompatibles con la competitividad de los países. De los seis países más competitivos del mundo cuatro son escandinavos, y vea usted los niveles de tributación que tienen: altísimos. Pero la sociedad entiende que tiene una retribución a cambio: menos conflictos sociales, más seguridad, un nivel de cohesión muy elevado. Y cuando se tiene un nivel de ingreso que va creciendo, como el de nuestros países, llega el momento de plantearse hacia dónde queremos ir…??? Ricardo Lagos, Ex Presidente de Chile.

Es grato observar cómo el líder político va pasando a estadista y comienza a tener más libertad para expresar sus opiniones ya sin tanta trascendencia en la contingencia, pero marcando el rumbo de sus seguidores y herederos políticos. Si otra cosa es con guitarra, reconocer la importancia de los tributos en el desarrollo de los países más exitosos de la Europa, mientras el actual gobierno en Chile asegura que no promoverá alza impositivas, es una esperanza para comenzar a romper tanto mito sagrado de camino único hacia la riqueza que hemos tragado por veinticinco años, y abrirnos a mirar las políticas de otros lugares con caminos tan válidos como el neoliberal, pero con menos costos para las personas y el ambiente. El exceso del discurso empresarial es que cuando dicen que hay que crear riqueza para repartirla, esa riqueza sale de bajar el gasto en sueldos (flexibilidad) o del abuso ambiental, pero no de la inversión en innovación, inteligencia y tecnología. Eso se lo dejan al Estado.

Continúa:

clarin.com
RICARDO LAGOS: EX PRESIDENTE DE CHILE
“Decir que nuestra región va hacia la izquierda es una lectura falsa”

En la primera entrevista tras dejar la Presidencia, uno de los políticos más prestigiosos del continente reflexiona sobre cómo América del Sur está profundizando la democracia para intentar resolver sus deudas pendientes.

Mónica González. SANTIAGO CORRESPONSAL
mgonzalez@clarin.com

Hace 30 años la mayoría de los países de la región estaba bajo dictadura o autoritarismo. La historia ha dado un giro radical. ¿Cómo se gestó este momento inédito?

???Buena parte de los procesos dictatoriales fueron el resultado de cierta forma de entender el desarrollo de la región que se agotó. A partir de la década del 90, hemos tenido un proceso de restablecimiento de los regímenes democráticos. En el último tiempo ha surgido eso que algunos llaman la democracia en la calle, y como resultado hemos tenido muchos cambios de gobierno. Pero en todos se ha respetado la viabilidad institucional. La recuperación democrática despertó muchas esperanzas; sin embargo, hubo una forma de entender el desarrollo económico en nuestros países, a partir del denominado Consenso de Washington, en que se suponía que íbamos a tener crecimiento y éste resolvía buena parte de las tareas sociales. Y eso no ocurrió. Y porque no ocurrió vemos que, por una parte, se profundiza la democracia, se atreven a elegir un sindicalista como Presidente en Brasil, un indigenista en Bolivia, una mujer en Chile. Se atreven a muchas cosas, pero todas ellas marcadas por el deseo de generar un cambio en la forma como los países están siendo administrados.

Un punto común en la derecha es la defensa irrestricta del modelo económico. En Chile se modificó, pero no logró cambiar la pésima redistribución del ingreso.

???Ahí tenemos un tema mayor. Desde la década de los 90 uno constata países donde hubo políticas sociales efectivas, como Chile ???y perdón que lo diga???, en donde la coalición que gobierna se mantuvo con capacidad de ahondar en políticas sociales y expresión de liderazgos dentro de la coalición, lo que no es menor. El que en medio de la crisis mantuviéramos políticas sociales y sus presupuestos nos permitió sortearla. En aquellos países donde eso no ocurrió usted tiene la emergencia de situaciones como la del presidente Hugo Chávez en Venezuela, la forma de la elección y luego el respaldo creciente del presidente Kirchner en Argentina. Y Brasil, en que no obstante las dificultades que ha tenido el partido de gobierno, el presidente Lula aparece con un gran respaldo. Entonces, creo que esta “lectura fácil” que se hace al decir que la región “va hacia la izquierda” es falsa. Es una región que va hacia la profundización de su sistema democrático y está buscando qué opciones le pueden resolver problemas no resueltos. La gente dice “crecimos, pero a mí no me llegó nada de ese crecimiento”.

Ese clamor es la principal amenaza: la explosión social.

???La gente espera ahora tener resultados. Lo que sí se ha aprendido es que si al Consenso de Washington no se le aplica un contenido social, ¡para qué crecemos si no vamos a tener posibilidad de resolver los problemas de los más necesitados!

Atacar la redistribución del ingreso requiere algo más que modificar el Consenso de Washington. En concreto, ¿qué?

???América latina se está acercando a un momento distinto porque antes el tema era crecer, pero si eso lo hacemos y bien, llega una segunda parte: qué modelo de sociedad queremos construir. Ese modelo, algunos dicen hágalo individualmente: su propio seguro de salud, sus propias cuentecillas de ahorro que las hacen capitalizar en un fondo de inversión. Esa es la sociedad de Estados Unidos.

¿Hacia dónde lleva ese modelo?

???A un sistema de redistribución del ingreso más deficitario. Con guetos: ya están surgiendo las rejas. El otro modelo es el europeo, el sistema escandinavo. ¡Y ojo!, esos modelos implican esfuerzos tributarios distintos que no son incompatibles ???si las cosas se hacen bien??? con la competitividad de los países. De los seis países más competitivos del mundo cuatro son escandinavos, y vea usted los niveles de tributación que tienen: altísimos. Pero la sociedad entiende que tiene una retribución a cambio: menos conflictos sociales, más seguridad, un nivel de cohesión muy elevado, una convicción de que desde la cuna a la sepultura el ser humano tiene protecciones básicas. Y cuando se tiene un nivel de ingreso que va creciendo, como el de nuestros países, llega el momento de plantearse hacia dónde queremos ir.

La región debiera tener, por la mayoría de democracias progresistas, sintonía fina, pero el Mercosur sigue debilitándose y ahora le salió al camino la Comunidad Andina (CAN).

???Esa dicotomía es muy artificial porque lo del Mercosur o la CAN son, ambos, esfuerzos de integración. Yo siempre entendí el Mercosur mucho más como una experiencia política que como una unión aduanera.

Pero no lo escucharon…

???No me escucharon. En Europa partieron con la modesta comunidad del carbón y del acero y mire dónde llegaron. Pero han tenido la capacidad de tener geometría variable: Inglaterra está en la Unión Europea pero no está en la moneda única, el euro. Nosotros, en cambio, nos ponemos muchas camisas de fuerza y no entendemos que los países tenemos realidades e intereses distintos.

¿Van a subsistir Mercosur y CAN en estas condiciones?

???Debe haber una sola expresión de nuestros países. CAN y Mercosur dan cuenta de la realidad de América del Sur. ¿Por qué dejar afuera a Centroamérica o México? Tenemos que tener una mirada más amplia de nuestros intereses porque el mundo no nos ve como América del Norte y del Sur sino Latinoamérica bis a bis de la primera potencia del mundo, EE.UU.

Usted intentó incorporar a México a una forma de integración.

???México tiene que jugar un rol muy importante desde el Sur. Tuve una experiencia muy concreta el año en que coincidimos en el Consejo de Seguridad de la ONU, cuando se tomó una decisión sobre la guerra en Irak. Y el hecho de que Chile y México tuvieran una posición común ???ahora se puede decir??? hizo que otros países se acercaran a nuestras posiciones. Demostramos que una coordinación adecuada de políticas ordenaba también a otras regiones del mundo.

¿Cómo ve el desarrollo del proyecto que lidera Evo Morales en Bolivia?

???Creo que en los problemas que enfrenta Bolivia hay dos elementos: la insatisfacción con lo que han sido los resultados de sus anteriores gobiernos, unida al hecho de que el Presidente se ha formado como un dirigente indígena de renombre. Es el primer cambio de esta naturaleza y ellos lo asimilan a lo que pasó en Sudáfrica con el fin del apartheid. No es casual que la visita al exterior que hace el presidente Morales antes de asumir la presidencia termine en Sudáfrica.

Usted intentó infructuosamente en su gobierno darle a Bolivia una solución para su salida al mar. Ahora se escuchan más voces similares en Chile.

???Cuando estamos hablando de grandes esquemas de integración creo que tenemos que ser capaces de generar una agenda de futuro. El gran problema de Chile y Bolivia es partir intentando resolver la controversia del pasado porque entonces las posiciones vuelven a lo clásico. En cambio, si usted crea una agenda de futuro y los amigos bolivianos ven que hay voluntad real de avanzar, se hace más fácil resolver el tema del pasado. Una vez le dije al presidente Fox de México: “Vicente, ¿qué crees tú que te pasaría si en la próxima reunión con el presidente Bush tú le dices: ‘Presidente, antes de pasar a otros temas quiero plantearle el tema de Texas'”.

¿No está decepcionado del deterioro creciente del poder de Naciones Unidas?

???Lo que ocurre con la ONU es que las instituciones dejan de ser relevantes cuando representan el poder económico, político y militar del año 45 y no el actual. Y la puesta al día es un trabajo más que complejo. A nadie le gusta reconocer que ya no es lo que pensó que era. Pero si esa institución no existe ???con todas sus deficiencias??? habría que inventarla.

¿Porque si no quién le haría el contrapeso a EE. UU?

???Días atrás escuché a un autor norteamericano decir que esto es como una pirámide: en la cúspide está el poder militar. Y ahí el poder de EE.UU. es incontrarrestable por aire y mar. En tierra es un poquito más contrarrestable cuando hay gente que se opone. Lo hemos visto. Luego, hay un segundo nivel, el poder económico. En esa materia estamos en un mundo bastante más multipolar. Y en la base de la pirámide tenemos ese conjunto de temas propios del mundo global donde por ahora reina el caos. ¿Dónde discutimos cambio climático, el sida o las pandemias y los temas migratorios? Estos temas, o los arreglamos entre todos o no se arreglan. Por ello, reivindicar la necesidad de organismos multilaterales no es para oponerse al mundo unipolar, sino más bien entender que aun con un mundo unipolar lo multilateral pasa a ser fundamental.

“Entendí a Kirchner”

Usted fue testigo de la gran crisis de Argentina. Fue a la asunción de De la Rúa, presenció su patética salida, vio llegar a Duhalde y a Kirchner.

???Claro, recuerdo la semana en que tuvimos varios presidentes. Yo estaba en las Torres del Paine cuando fue elegido Duhalde como una forma de resolver el conflicto, lo llamé y lo felicité. Y parecía tan difícil en ese momento cómo remontar. El presidente Duhalde tuvo la capacidad de señalar “voy a administrar hasta tal fecha y entonces se hacen las elecciones”. Creo que la elección del presidente Kirchner y el liderazgo que demostró para poder sacar a Argentina adelante ha sido muy importante.

La mitología dice que usted se llevaba mal con Kirchner.

???Yo no tengo esa sensación. Yo entendía los problemas que él tenía más allá de los tratados. Por eso dije “no quiero gasificar las relaciones con Argentina”. Me pareció más positivo decir qué podemos hacer desde Chile. Y por eso planteé el tener la planta gasificadora aquí en Chile. Tanto con él como con Cristina tuvimos una buena relación.

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Noticias Septiembre 10, 2006

Chile, estrategia y táctica

Chile 2010

No hay táctica buena sin una estrategia que le de sustento y horizonte…

La discusión acerca del liderazgo del gobierno en Chile y la confusión con la condición de género han hecho perder de vista la falta de horizonte más profunda que tenemos como país. Desde hace muchos años, pendulamos entre el exitismo y la depresión, entre la tecnocracia y el ideologismo, entre la indecisión y el autoritarismo, pero no logramos atinar en el horizonte que necesita el país.

Continúa:

La última semana, el gobierno dio un ???golpe de autoridad??? aprobando la entrega de anticonceptivos a asdolescentes, molestando a sus socios de alianza, ofendiendo a la iglesia católica y enojando a la derecha. En resumen, más de la mitad del país insatisfecho. El error es pensar que la autoridad se ganará con sorpresivos golpes tácticos y no con una “carta de navegación” definida (pero abierta y amplia) y con timón fuerte, así como la lleva hacienda ???quizás demasiado fija.

Las disputas eventuales, los gestos excesivos, las componendas, los parlamentarios aspirantes a estrellas pop, los burocráticos obsesos por más leyes para todo y los en desquite por la marginación post muro de Berlín, ninguno sabe encontrar el camino de un horizonte para Chile.

El presidente Lagos avanzó admirablemente en esa área, pero se excedió en comunicación y cosas pendientes, nos fortaleció en dignidad nacional ante el mundo, nos orientó, muchas veces no regañó enfadado, pero siempre dio la impresión de saber lo que quería.

Necesitamos encontrar nuestro norte como país, como proyecto de desarrollo pero también como comunidad humana que convive en colaboración, necesitamos terminar con las relaciones oligárquicas de provincia de campo, exigir más meritocracia y evaluaciones a los dirigentes del país, dejar de avergonzarnos de ser todos finalmente Faúndez. Más apuestas de largo plazo, tanto en las inversiones en innovación de los privados, como invertir en educación pública, necesitamos reecontrarnos en el mall o donde se pueda como ciudadanos de un mismo país, abierto, colaborador con el entorno, que apuesta a ser alguien en el mundo, más allá de vender cobre.

Nos falta un plan estratégico, pero con perspectiva histórica, recolector de los márgenes -que claman por innovaciones, desde todos los orígenes- y abierto a las cegueras que nos copan en este pequeño pueblo polvoriento, asustadizo, envidioso, pero en fin, con la buena leche del vecino con que crecimos y compartimos escuela, plaza y pichanga. Esto no es culpa del gobierno, pero sí su principal responsabilidad.

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