El Próximo Escenario Global - Kenichi Ohmae

Enviado por Ricardo Roman el 02/08/2009 a las 23:52

El Próximo Escenario Global

Capítulo La Gira Mundial

Kenichi Ohmae

Grupo Editorial Norma, 2005

 

Se levanta el telón

La Gran Sala del Pueblo en la Plaza Tiananmen de Beijing está acostumbrada a la coreografía. Durante más de cuatro décadas, el vasto auditorio se hizo eco de los bien ensayados discursos de los gobernantes comunistas de China, que exhortaban a sus compatriotas a sacrificios cada vez más grandes en nombre del socialismo. Allí retumbaban también los aplausos al líder, el presidente Mao Tse­tung, el Gran Timonel, cada una de cuyas comparecencias era saludada con atronadoras ovaciones de miles de "parlamentarios" congregados desde todos los confines de China para presenciar el espectáculo.

El auditorio de la Sala del Pueblo puede alojar a más de ocho mil personas sentadas. Sus dimensiones simbolizaban el lugar donde se ponía de manifiesto la unidad de la nación. Constituía la ubicación perfecta para la cultura de masas, como la puesta en escena de la "ópera proletaria" — siempre que ello no interfiriera con su función prominentemente política.

La mayoría de los antiguos usos que se dieron a la Gran Sala han quedado en el olvido. Cuando mucho, constituyen rarezas del pasado, excepto por el gigantesco retrato del presidente Mao, el cual sigue ondeando en una de las esquinas de Tiananmen. La Gran Sala del Pueblo sigue siendo la sede del Congreso Nacional del Pueblo —el parlamento chino— pero su programa de actividades extracurriculares ha cambiado de manera radical.

En el otoño de 2003 se presentó allí el espectáculo de danza irlandés Riverdance, basado en la tradición irlandesa del baile de tap. La música, escrita por el irlandés Bill Whelan, combina la música folclórica tradicio­nal irlandesa, los tambores japoneses, el baile flamenco y ritmos de danza modernos. Dotados de una gran fuerza, los 70 miembros del grupo de danza estuvieron en Beijing en respuesta a una invitación personal hecha por el primer ministro Zhu Rongji durante una visita realizada a la República de Irlanda.

Riverdance comenzó de manera bastante modesta, en un interme­dio en el Festival de la Canción de Eurovisión que se llevó a cabo en Dublín en 1994. La canción ganadora fue olvidada hace tiempo, pero Riverdance continúa fortaleciéndose. Su éxito ha sido global. Se ha presentado en 27 países y se estima que una cuarta parte de la población del planeta ha presenciado el espectáculo por televisión. No obstante los grandiosos éxitos del show en locales como el Madison Square Garden de Nueva York, el Foro Internacional de Tokio y el estadio Wembley de Londres, el éxito en China había sido un sueño acariciado durante años por los organizadores del espectáculo. La Gran Sala del Pueblo fue sólo un alto en medio de una gira por el Lejano Oriente que incluyó 46 representaciones en Malaisia y Hong Kong, así como en China.

La respuesta fue asombrosa (como lo fue también cuando Riverdance estuvo en el Japón); los medios de comunicación chinos le proporciona­ron una cobertura total durante la semana que precedió a la primen representación. No obstante, había nerviosismo entre el elenco y

Organizadores acerca de cómo respondería el público chino a algo tan novedoso y tan diferente. Los chinos están acostumbrados a los especta culos de gran escala, aunque generalmente éstos tienen un propósito ideológico muy distinto y obvio, mientras que Riverdance no plantea este tipo de exigencias a su público.

Los temores fueron infundados. En cada una de las seis representaciones que el grupo ofreció en Beijing se vendieron todos los boletos e incluir dos representaciones matutinas extras.

Además de la gran Sala del Pueblo, el grupo de Riverdance también montó el espectá­culo en un punto determinado en la Gran Muralla china.

Riverdance me llama la atención porque, aun cuando sus raíces
pueden ser profundamente irlandesas, se trata también de un fenómeno internacional. En un principio, sus estrellas fueron los bailarines estadounidenses
Michael Flatley y Jeanne Butler. Su principal bailarín en la actualidad, Conor Hayes, es australiano, y ahora el grupo de Riverdance incluye bailarines de los Estados Unidos, España, Rusia y Kazajstán, además de Irlanda. El estilo de Riverdance a tal punto internacional que ha sido denostado por los puristas culturales en Irlanda.

Gran parte del respaldo financiero para Riverdance proviene de los Estados Unidos, pero la experiencia y el entusiasmo generados por este grupo recorren todo el mundo, poniendo de manifiesto lo insignificante que puede ser una frontera nacional. El público que presenció el espectáculo de Riverdance en Beijing reaccionó con un entusiasmo mucho más auténtico que con cualquiera de los lugares comunes que salían de los labios del Gran Timonel.

El simbolismo del espectáculo fue evidente para quienes participa­ban en él. Bill Whelan comentó lo siguiente: "Riverdance es algo tanto político como cultural'''.

La presentación de Riverdance en la Gran Sala del Pueblo constituye una metáfora apropiada para la economía global. Tuvo su origen en el mundo occidental. Sus raíces en Irlanda, país que tiene una de las historias de éxito más dinámicas de la economía global, son significativas. Combina elementos de la cultura irlandesa con características de otras culturas y ambientes, que a su vez están representados por personas de todo el mundo. En sus orígenes, la coreografía fue de un estadounidense, y se representó en el escenario más grande de una de las economías de más rápido crecimiento en el mundo: China Riverdance no es un hecho aislado, y nadie podría decir que es anodino.

El mundo como un escenario

Entonces, ¿qué conexión tiene el grupo de Riverdance con el trabajo de los ejecutivos? Cualquier ejecutivo de una corporación global — ¿y qué corporación de tamaño decente no es global?— está involucrado en proyectos globales similares. Estos proyectos son complejos, involucran a participantes de todo el mundo, requieren sensibilidad cultural, financiamiento global y a menudo están dirigidos a economías emergentes.

"El mundo entero es un escenario, y todos los hombres y mujeres, simplemente actores."2 Esta frase fue para Shakespeare una metáfora elegante, pero para nosotros no es una metáfora: es una realidad. El mundo es un ruedo colosal para la actividad económica, que ha dejado de estar fragmentado por fronteras u otro mobiliario de escena innecesario. Todos formamos parte de una gigantesca troupe de actores y actrices interde­pendientes. No declamamos las mismas líneas ni representamos obras de un repertorio parecido, pero ninguno de nosotros es completamente independiente.

La economía global, interconectada e interactiva, es una realidad. A menudo es confusa y desorientadora: plantea un desafío tanto a la manera como vemos los negocios como a la manera de hacerlos.

La economía global se nos presenta de muy distintas formas, como un actor que se pone máscaras y trajes diferentes. Por ejemplo, están los gigantescos flujos globales de dinero. Está también la montaña creciente de compras con tarjetas de crédito, un proceso incrementado por la Internet. Podemos verla también en el déficit comercial entre los Estados Unidos y China. La economía más grande del mundo ha incurrido en un colosal déficit comercial con China, lo cual le está provocando un incesante preocupación —debería preocuparse también por la posibili­dad de llegar a quebrar técnicamente. China también tiene un déficit comercial creciente, pues parece engullir con gran voracidad materias productos semiacabados, máquinas y robots en su economía. Pero todas éstas son preocupaciones que pertenecen al viejo mundo de paradigmas e indicadores económicos cada vez más obsoletos.

La economía global es principalmente invisible. (Por eso, a mi libro lo intitulé The Invisible Continent.) Esto no debe entenderse como una cuestión oscura, cerniéndose y moviéndose de manera furtiva y amenazadora, lista para atrapar y devorar a los incautos. Los efectos de la economía global son perfectamente evidentes en todo el mundo. Todos somos actores en el escenario global y todos sentimos sus efectos.

Una Veloz gira global

De hecho, preparar el montaje de la escena podría ser una buena idea para emprender una gira relámpago por todo el mundo. Durante nuestro viaje veremos ejemplos de la economía global en acción. Así, puesto que unos este capítulo hablando de China, empecemos también en esa parte del globo nuestro viaje alrededor del mundo.

La ciudad de Dalian está situada cerca del extremo sur oriental de la Península de Liaodong que desciende desde el extremo nororiental de la China, la región conocida antiguamente como Manchuria. Aunque forma parte de China, la región mira al Mar Amarillo, hacia Corea y el Japón.

Dado que el clima garantiza que sus puertos naturales estén libres de durante todo el año, Dalian y sus regiones vecinas han estado siempre destinadas a gozar de los frutos del comercio — sea éste comunista o no. En la zona rural de Dalian, en la península de Liaodong, predominan una hermosa línea costera y paisajes de colinas, valles y bosques ricos en recursos naturales, como los yacimientos de hulla y ti.. Por ello, la ciudad de Dalian ha sabido siempre que debe mirar hacia el exterior en busca de su prosperidad.

El puerto fue fundado por los rusos a fines del siglo XIX. Más tarde, los japoneses introdujeron allí la industria pesada. Dalian adoptó el papel de centro de distribución para el noreste de China. Pero en la década pasada, la ciudad, que tiene una población de más de cinco millones de habitantes, pasó de ser un puerto prácticamente inactivo a ser uno de lo centros industriales más dinámicos e importantes de China. Dalian ha combinado su vieja base industrial en la provincia de Liaoning, centrad en la producción de acero, productos químicos y fabricación de parte para maquinaria, con nuevas empresas de servicios y otras relacionad con la tecnología. Además cuenta con una buena reserva de personal bien capacitado, abastecida por diversas universidades e institutos técnicos, su demanda de mano de obra parece ser insaciable.

La ciudad continúa creciendo en tamaño físico y en población. Recibe a inmigrantes de todo el noreste de China, atraídos por el aliciente de los sueldos, los cuales, aun cuando siguen siendo bajos si se comparan con los estándares occidentales, están muy por encima de los que rigen en la China rural. Sus habitantes viven en una ciudad que posee su propio sistema de trenes interurbanos, así como buenas viviendas, muchos parques e instalaciones de recreo y, sobre todo, agua y aire limpios.

Los habitantes de Dalian tienen necesidades más refinadas que las que tuvieron sus abuelos. En el apogeo de la ortodoxia maoísta, los trabajadores estaban mal pagados, sus viviendas estaban en condiciones precarias, se alimentaban mal y no tenían derecho a quejarse. Sus horas de ocio las pasaban asistiendo a representaciones de películas sobre revolución o, en los meses más cálidos, leyendo el Pequeño Libro Rojo presidente Mao.

Los empleados de hoy cuentan con instalaciones mucho mejores más interesantes. Los comercios de Dalian están abasteciendo con una gama internacional de bienes para el consumidor, desde ropa de los mejores diseñadores hasta los aparatos reproductores de DVD más avanzados. Gracias a la creciente prosperidad de la ciudad, mucha in gente puede comprar estos bienes. En las salas de cine se exhiben últimos éxitos taquilleros, pero muchos residentes prefieren ver las películas en DVD, disponibles en los numerosos emporios de artículos eléctricos y electrónicos.

Dalian se ha beneficiado de la transformación drástica que derribó al pensamiento oficial chino sobre economía a partir de 1992, cuando Deng Xiaoping propuso el plan de desarrollo "Un país, dos sistemas". Así, quedaron atrás los días de la planeación central. En su lugar, los gobernadores regionales y los jefes de empresas son exhortados a buscar su propio camino hacia el futuro. En ocasiones, esto puede implicar a romper las reglas, pero mientras las excepciones permitidas por los responsables locales permanezcan localizadas —y demuestren tener éxito ciertas transgresiones no son tomadas en cuenta. Esto ocurrió de manera especial después de las reformas aun más drásticas implementadas por el entonces primer ministro Zhu Rongji en 1998. Asimismo, los alcaldes y otros jefes locales de empresas están conscientes de que si no logran tasa de crecimiento anuales superiores al 7% durante dos años consecutivos, serán removidos del puesto. Imagine por un momento el lector que Michael Bloomberg en Nueva York, Shintaro Ishihara en Tokio o Ken Livingstone en Londres estuvieran sujetos a este tipo de restricciones.

En la persona del alcalde Bo Xilai, la ciudad de Dalian tuvo a un extraordinario dirigente local. Bo destacaba entre la multitud —literalmente- pues en un país donde la baja estatura es la regla, él medía mas de dos metros. Era originario de las tierras limítrofes del occidente en la provincia de Shanxi. Provenía de una familia con un respetado linaje político — su padre había tomado parte en la penosa Gran Marcha a principios de 1930, cuando Mao condujo a su pequeño grupo de seguidores a una evacuación forzosa a pie, que duró dos años, desde el sur hasta el norte de China. Bo Xilai cursó sus estudios en la universidad de Beijing, reabierta recientemente después de que la furia “Revolución Cultural" fuera testigo de cómo estudiantes y profesores fueran enviados a la los campos de trabajo. Por otra parte era un político joven que asumió su cargo a fines de la cuarta década de su vida en un país donde la mayoría de lo general setenta años o más. Adhirió al partido comunista en 1980 y allí trabajó en sus diversas ramas.

Su diligencia y destreza fueron recompensadas al ser nombrado alcalde Dalian en 1992. Al tiempo que la ciudad se abría al mundo exterior, Bo y su equipo captaron inversión extranjera de todas partes del mundo especialmente del Japón. Hoy día se estima que 3000 empresas japonesas operan dentro de los límites de la ciudad de Dalian.

Bo redefinió la descripción de las funciones del típico alcalde chino de una ciudad. No contento con hacerse cargo del alcantarillado y vivienda, se convirtió en el arquitecto jefe de la ciudad y responsable de marketing, y estableció estrechos vínculos con lo más selecto de industria y los negocios del Japón. Pero su labor no concluyó al establecer dichos negocios. Se reinventó a sí mismo como el director de un hotel di cinco estrellas, entusiasta y solícitamente interesado en el bienestar de sal huéspedes. Establecía contacto de manera regular con los negocios extranjeros para averiguar cómo marchaban y si encontraban alguna dificultad que pudiera remediarse.

Bo fue recompensado por su éxito en Dalian con un ascenso en el poder. Fue nombrado gobernador de toda la provincia de Liaoning. El momento de su salida en febrero de 2001, grandes multitudes residentes de Dalian (particularmente mujeres) salieron a la calle para verlo partir, demostrando una auténtica tristeza. En un país muy acostumbrado a la coreografía de la histeria de masas, esta reacción muy bien podría haberse pasado por alto, pero la tristeza era evidentemente espontánea. El ascenso de Bo continúa: a principios de 2004 fue nombrado Ministro de Comercio de la República Popular, a la edad 53 años.

Con la ayuda del carismático Bo, Dalian, junto con más de una doce de otras regiones en China, se ha convertido en un estado regional de facto, estableciendo su propia agenda económica. Aun cuando sigue forman parte de China, y en teoría sometido al gobierno de Beijing, es amplia mente autónoma. La realidad es que sus vínculos con Beijing son más débiles que sus vínculos con los centros de negocios de todo el mundo.

El éxito genera éxito, y las empresas que prosperan en Dalian actúan como catalizadoras para atraer a otros negocios, que no necesariamente son del mismo sector. Al igual que en otras regiones similares de China, se ha registrado una explosión de los servicios, ya sean financieros o técnico. Dalian es una entidad económica prácticamente autosuficiente, que ofrece multitud de servicios a los negocios y los residentes en su propia puerta. Esta ciudad ha estado también a la vanguardia en cuanto provisión de servicios de subcontratación externa para procesos administrativos en China, en particular en áreas tales como el ingreso de datos para las empresas japonesas. Estos últimos desarrollos han sido impulsados por el protegido de Bo, el alcalde Xia Deren.

Los recuerdos históricos de los japoneses en esta parte de China pueden no haber sido siempre positivos, pero se están quedando en el pasado, que es a donde pertenecen. Los cursos de japonés gozan de gran popularidad y por lo común están saturados. En consecuencia, se calcula que alrededor de 50000 residentes de Dalian hablan de manera fluida el japonés.

Resulta curioso que Dalian, un moderno centro económico y de negocios desfrute también de una vibrante industria turística. Sus playas e instalaciones de deportes acuáticos han sido objeto de protección y fomento. Se ha construido una zona turística especial, la Playa Guijarro Dorado con embarcaderos, dos campos de golf y alojamiento en hoteles para todos los presupuestos. Muchos de los visitantes en Dalian vuelan desde distintos puntos de toda China. Ellos forman parte de la vasta todavía creciente clase de consumidores de China que tiene dinero para gastar, no sólo en automóviles y aparatos electrónicos, sino también en otros aspectos de la "buena vida", como el ocio y la educación privada para sus hijos. Dalian también atrae a visitantes extranjeros. Muchos turistas coreanos y japoneses prefieren ahora Dalian a Singapur.

El éxito de Dalian se debe a su voluntad de comprometerse con la nueva economía, libre de fronteras y basada en la cibernética. Se ha beneficiado do también al permitírsele seguir su propio camino. Esta ciudad reacciona directamente con el resto del mundo: no a nivel y como parte de un Estado-Nación, sino instantánea y directamente como una región. Durante te muchas décadas, Dalian, junto con la República Popular de China, le dio la espalda al mundo. El resto de éste estaba controlado por los enemigos de China. Ahora Dalian y otras regiones-Estado de China han abrazado con entusiasmo la economía mundial. Hay otras 13 ciudades dentro de la provincia de Liaoning cuya población sobrepasa el millón de habitantes, y todas buscan ocupar un lugar en el escenario global o, como mínimo, entrar a formar parte de la Zona Económica del Mar Amarillo. En sentido figurado, se asemejan a una bandada de gansos guiada por Dalian.

China es probablemente el país que más se está beneficiando de la economía global. Tiene la segunda reserva de divisas más grande del mundo (432 000 millones de dólares; a la cabeza está el Japón, con 817000 millones de dólares), y posee ahorros internos de 2 500 billones de dólares*. Más que cualquier otro país, China está marcando el paso dentro de la economía global. En 2003, su producto interno bruto se calculó en 1 300 billones de dólares, y el Estado comunista figura como el séptimo en el mundo, o el segundo en cuanto a poder adquisitivo.3 Su economía crece a una tasa rara vez menor al 7% anual. Muy recientemen­te, ésta ha rebasado el 9%, una cifra que corresponde a todo el país e incluye tanto a las áreas más ricas como a las más pobres.

Si volvemos a la metáfora teatral, podemos imaginar a China como si fuera un teatro alquilado. Es un lugar que está siendo usado como estudio para ensayo, un terreno de pruebas para las realidades económicas globales. Pero de manera un poco desconcertante, distintas partes del escenario están siendo usadas para muy diversos tipos de obras teatrales. Éstas difieren en cuanto a talento y experiencia y, por consiguiente, también en cuanto al grado de aprobación del público.

Como iremos viendo a lo largo de este libro, es preciso que intente­mos desprendernos de ideas obsoletas. Una de las más abrumadoras es el concepto de Estado-nación. Por lo tanto, cuando pensamos en la China actual, no debemos pensar en el Estado-nación que se extiende desde el Mar Amarillo al este hasta las profundidades del Asia Central al oeste, sino en una amalgama de regiones prósperas y florecientes, como Dalian, que se encuentran junto a otras que pueden estar a años luz detrás de ellas en cuanto a desarrollo económico y prosperidad se refiere.

Todas estas regiones varían en su extensión. Teóricamente, pueden estar bajo el mismo Estado Soberano: la República Popular China, pero una parte de prosperidad de China estriba en su capacidad de olvidarse de esto en la práctica y permitir que sus regiones-Estado se labren su propio camino. En realidad todas estas regiones están empeñadas en una competencia casi maniáticas entre ellas por inversiones y recursos, no del centro, como solía suceder en el pasado, sino del mundo exterior.

Mientras tanto en Irlanda…

Comencé este capítulo con la descripción de Riverdance. Veamos ahora el país que inspiró a este grupo artístico: Irlanda.

Para mucha gente, Irlanda evoca imágenes de verdes campos y valles cubiertos por la bruma. No obstante, fuera de la industria turística, un paisaje agradable no suele producir riqueza, de modo que este tipo de vista solo pertenece a las páginas a todo color de los folletos de las agencias de viajes.

Cuando Irlanda obtuvo su independencia como nación en 1922, era un país eminentemente rural. Sus gobernantes y ciudadanos miraban con codicia hacia el cuadrante nororiental de la isla, el cual seguía perteneciendo a Gran Bretaña. Esta región era más rica; era la única región de Irlanda había presenciado una extensa industrialización. Así, el resto de la isla parecía destinado a permanecer eternamente verde — y pobre; se mayo exportación era la gente. Esto propició que la falta de autoestima creciera. Había un sentimiento de que el país era víctima de fuerzas más allá que su control.

A partir de 1960 se realizaron intentos por atraer industria manufacturera del extranjero. La Autoridad de Desarrollo Industrial (IDA, por su sigla de ingles), una oficina gubernamental, construyó infraestructura e instalaciones industriales, mientras que el gobierno ofrecía generosas exhibiciones de impuestos, como una moratoria de diez años sobre pagos de impuestos corporativos. Estas maniobras tuvieron éxito sólo en parte.

La competitividad irlandesa era baja. Y la infraestructura (a pesar de los mejores esfuerzos de la IDA) en muchos sectores se encontraba hundida en un abismo. Un ex director de la IDA contaba que, en cierta ocasión, llevaron en helicóptero a un potencial inversionista a ver un lugar par unas instalaciones — para que no sufriera por el espantoso estado de las carreteras.

A fines de los años 70 y principios de los 80, la geografía física todavía desempeñaba un papel importante en la economía internacional, y la localización de Irlanda en la lejana periferia occidental de Europa significaba que simplemente estaba demasiado lejos de los mercados potenciales. A la mayoría de quienes se establecieron allí los atrajo la posición de Irlanda como miembro de la Comunidad Europea. La dependencia del país de las operaciones comerciales en el exterior, hizo al sector industrial vulnerable a las tendencias en el ciclo global de los negocios.

La emigración de Irlanda aumentó de nuevo en la década de 1980, pero a diferencia de muchos de los primeros emigrantes de ese país, ahora solían ser personas con muy buen nivel de educación las que abandona­ban la isla. Asimismo, a diferencia de los primeros emigrantes, con frecuencia regresaban a Irlanda después de haber adquirido experiencia y buenos contactos fuera de su país. Comenzó entonces a surgir entre los irlandeses un nuevo sentimiento de autoestima y, con éste, una nueva actitud hacia el resto del mundo. Irlanda ya no era un lugar de exilio sino uno de oportunidades y una fuente de prosperidad.

El hecho de que el país no hubiera aprovechado la oportunidad de emprender la industrialización se iba viendo, cada vez más, como una bendición. Ello significaba que no existía allí una planta industrial inactiva ni una fuerza de trabajo desempleada, nacida y criada para la industria pesada. Significaba también que la economía del país podía aprovechar las nuevas tendencias al otro lado de sus fronteras en la economía global. Irlanda podía comenzar desde cero. A fines de los años 80, los desarrollos en la tecnología cibernética dejaron bien en claro que los empleos y la prosperidad podían encontrarse en el extremo de un cable de teléfono. El potencial de Irlanda para desempeñar un papel trascendental en el sector de la tecnología de la información se volvió una realidad. Se promovió una mayor preparación en el campo de la información entre todos los sectores de la población, y se mejoró la infraestructura de las telecomunicaciones. En 1992 surgió la visión de Irlanda como el “Centro Electrónico de Europa". Europa se encaminaba en dirección a un mercado único, así que ¿por qué no podía Irlanda encontrar un nicho muy rentable como base para la penetración de las telecomunicaciones en ese mercado? El país ya contaba con una gran base de trabajadores jóvenes y bien preparados podían satisfacer las demandas de mano de obra de los inversionistas.

La naturaleza visionaria y casi profética del concepto de centro electrónico se hace evidente cuando se recuerda que fue desarrollado en 1992, decir, antes de que Internet se integrara al mundo comercial. En el siguiente capítulo explico cómo comenzó la economía global en 1985, y cómo sitúo los acontecimientos en el tiempo, conforme a mi propio calendario, según sean "a. de G." (Antes de le Gates)"d. de G” (después de Gates). De esta manera, el desarrollo electrónico ocurrió relativamente temprano dentro de esta Cronología- ¡en el año 8 d. de G!

En Dublín una extensa zona portuaria no utilizada fue reestructurada a partir de 1987 como centro de servicios financieros. Esto atrajo los muchos proveedores de estos servicios de estos servicios que deseaban establecer las llamad­as "operaciones de segundo piso”. Irlanda se convirtió también en un lugar atractivo para los centros de atención de llamadas de empresas estadounidenses en Europa. Esto se vio acompañado por un crecimiento significativo de las compañías de software nativas. Como veremos, Irlanda es un país afortunado; es un Estado-nación que tiene la misma extensión que una región-Estado. Es por tanto capaz de aprovechar el dinamismo de una región- estado. Veremos también que unas de las claves de éxito de una región-estado consisten en ser capaz de crearse una buena imagen y de ofrecer algo diferente, lo cual la distingue de la competencia. Irlanda ha sido capaz de lograr esto de manera muy eficaz en los sectores de manejo de la respuesta al consumidor y de las funciones administrativas. También ha sido capa capitalizar su imagen como la de un país interesante para trabajar con una vida social vibrante y abundantes instalaciones culturales y relativas. Fenómenos como el de Riverdance, junto con el éxito internacional de los grupos de rock irlandeses como U2 y The Corrs, han desempeti también un papel significativo en la reinvención de la nación.

Durante décadas, los sucesivos gobiernos irlandeses gastaron recursos en un intento por resucitar el idioma nativo, el gaélico. Se pensaba que mientras el inglés siguiera siendo la lengua vernácula de la gran mayoría el derecho del país a la independencia se veía abortado y carente sin lengua propia. Pero en la nueva economía global, donde el inglés es por antonomasia la plataforma lingüística de las comunicaciones, tener inglés como primer idioma constituye una gran ventaja para los ciudad nos irlandeses.

Los centros de atención de llamadas irlandeses están en condiciones de dar empleo a muchos de los graduados en lenguas extranjeras que en Irlanda, pero no existe un número suficiente de profesionales que hablen con fluidez el alemán, el italiano o el sueco, por ejemplo, dentro de Irlanda. La apertura del país significa que las personas de países idiomas distintos son atraídas y bien recibidas. La prosperidad creciente ha atraído también a inmigrantes de todos los rincones de la Unión Europea, dentro de la cual las barreras para una reubicación han sido prácticamente eliminadas. Ellos han sumado sus conocimientos de la economía de Irlanda, y han contribuido a hacer a la sociedad irlandesa más variada, colorida y sensible al mundo más amplio. En virtud del disposición y el compromiso de Irlanda hacia la economía global, no constituyó una sorpresa que el país fuera clasificado en primer lugar tanto en 2002 como en 2003, en el A. T. Kearney/Foreign Poli Globalización Indexo.

Irlanda tiene muchos puntos fuertes: su población, aunque relativo mente pequeña, posee un alto nivel educativo; está situada en la periferia de Europa, pero es la parte de Europa más cercana a América del Norte.

En el pasado económico, dominado por la industria manufacturera y las restricciones físicas de movimiento, su ubicación constituía una desven­taja. Pero en la era de la economía global, la ubicación física es mucho menos importante. Sin duda alguna, la mayor ventaja que Irlanda posee ha sido su visión para ajustarse a las nuevas y siempre cambiantes realidades económicas del siglo XXI. Esto le ha permitido a Irlanda crear más de 300 000 nuevos puestos de trabajo en las áreas de subcontratación externa transnacional de procesos administrativos, manejo de la relación con los clientes (CRM) e investigación y desarrollo en poco más de diez años. En ese lapso, su tradicional malestar social a causa del desempleo ha sido eliminado.

Una comparación entre Irlanda y otra nación insular, Nueva Zelanda (país que en realidad está constituido por dos islas), será de utilidad. Ambas naciones tienen economías que tradicionalmente estaban basadas en la agricultura y el procesamiento de productos agrícolas. No obstante, Irlanda ha pasado de ser un país con una base mayoritariamente agrícola a uno con una fuerte base de tecnología de la información y la comunicación. Por su parte, Nueva Zelanda aún sigue desempeñando en gran parte su antiguo papel. Esta nación piensa que la desregulación es suficiente, aun cuando ya no sea así. En consecuencia, Nueva Zelanda no ha logrado desarrollar nuevos tipos de industrias. Apoyarse sobre una base. Agrícola y sobre las industrias relacionadas con la agricultura, y aplicar el estilo de Ronald Reagan de la desregulación, especialmente bajo la premisa de la "rogernomía"*, no es suficiente. Es preciso hacer lo que los irlandeses, los finlandeses y los chinos están haciendo.

Dejemos ahora la isla esmeralda para dirigirnos hacia el norte, a la extremidad nororiental de la península escandinava, Finlandia.

Finlandia: desde el frío

Finlandia se encuentra también en la periferia de Europa, pero en la contraparte de Irlanda. Mientras que ésta, al oeste, mira hacia el mar inmenso, los habitantes de Finlandia pueden mirar hacia un paisaje ligeramente mas seco, aunque igualmente hostil: kilómetros y kilómetros de bosques impenetrables y de tundra helada, interrumpida únicamente por lagos cubiertos de huelo e interminables ríos de aguas rápidas. De hecho, durante mucho tiempo Finlandia se encontró lo más alejada que se podía estar de la trillada ruta de los negocios y el comercio.

Finlandia se extiende sobre el borde nororiental del Báltico, el cual, aunque es un mar, parece más bien un lago de grandes dimensiones. En el pasado lejano, el Báltico era la vía de acceso a productos primarios como pieles, madera y ámbar, pero Finlandia estaba en realidad demasiado al norte para beneficiarse de ello. Sus puertos sólo pueden estar abiertos durante todo el año gracias a la acción de los rompehielos. Sin embargo, las gélidas temperaturas constituyen una bendición. En el invierno, la capa congelada de muchos lagos y ríos llega a ser tan gruesa que es posible que circulen camiones sobre ella, de manera que se añade una modalidad de transporte de temporada, casi sin costo, a la infraestructura.

La industria finlandesa se ha basado tradicionalmente en el procesamiento de los recursos naturales, en especial de las abundantes regiones boscosas. El país posee también cierto volumen de ingeniería mecánica de alta calidad. Pero la industria en Finlandia nunca ha sido estática. A lo largo del siglo XX invirtió cantidades considerables en investigación y desarrollo, y mantuvo una innovación constante en la producción.

En la última mitad del siglo pasado, el país quedó atrapado entre las esferas de influencia de las superpotencias rivales: los Estados Unidos y la OTAN al norte y al oeste, y la Unión Soviética y el Pacto de Varsovia al este y al sur. Mientras que la sociedad y el gobierno finlandeses eran libres y pluralistas, todos en el país (y también en el exterior) reconocían que eso tenía que pagarse con un compromiso con la “neutralidad”. La “finlandización” pasó a formar parte del vocabulario político como un término despectivo: ningún país quería ser como Finlandia.

Este país también desarrollo un estado de bienestar de estilo escandinavo, a cambio de un fuerte endeudamiento y uno de los niveles de impuestos directos e indirectos más altos del mundo. Ello también supuso la introducción de un sistema educativo de muy alta calidad.

En medio de todo esto, fueron surgiendo empresas como Nokia y Sonera (que ahora se llama Telia en 2002), pioneras globales en telecomunicaciones. También surgieron importantes desarrollos en ingeniería de software – como el especialista en seguridad de datos SSH y el sistema operativo Linux (inventado por el finlandés Linus Torvalds).

En consecuencia, Finlandia ha alcanzado niveles de productividad y de competitividad que despiertan la envidia de otros actores económicos más establecidos. El Foro Económico Mundial con sede en Ginebra declaró en 2003 a Finlandia como el país más competitivo del mundo, y así continuó en 2004. Alcanzó este lugar después de superar a los Estados Unidos y Singapur. También llegó a clasificarse entre los primeros lugares de conectividad y compatibilidad de redes, y fue considerado el país que mejor respuesta ofrece la tecnología de la información y a las oportunidades de negocios por vía electrónica.

¿Cómo un país aislado, con altas tasas impositivas, pudo sortear la marea económica? En primer lugar, este país siempre ha reconocido que su prosperidad radica en mirar hacia fuera, al resto del mundo. Esto solía ser una especie de maldición en el pasado dominado por las actividades de manifactura. Al tener pocos recursos naturales, el país era vulnerable a las oscilaciones de los precios de la energía. Finlandia fue también una de las pocas regiones, fuera del antiguo bloque soviético, en derramar una lágrima, aunque quizá fuese de cocodrilo, por el derrumbe de la Unión Soviética. La URSS era uno de los socios comerciales más importantes de Finlandia. Las visitas al otro lado de sus fronteras contribuían a la buena marcha del sector turístico finlandés. El colapso del gigante comunista supuso que las cifras de la balanza de pagos de Finlandia sufrieran una caída drástica. Finlandia se enfrentó al ambiente internacional despojada de sus antiguas certezas, y a una economía interna que mostraba todos los signos de encontrarse en fase Terminal. Los finlandeses son un pueblo con ingenio, y comprendieron con resolución que la salvación sólo podía llegar a través de la apertura hacia el resto del mundo.

Además de ser un pueblo con mentalidad abierta, su nivel educativo es muy alto. Al igual que en otras partes de la península escandinava, el dominio del inglés es generalizado, aunque para los finlandeses esta destreza lingüística constituye una necesidad básica. Los finlandeses se enorgullecen de su lengua vernácula, el fines, pero son lo suficientemente sabios como para entender que sólo los finlandeses (y los estonios) pueden aprenderlo. El fines es un idioma muy complejo, sin ninguna relación con las lenguas indoeuropeas como el sueco y el ruso. Son pocos los extranjeros que se atreven a aprender a fondo este idioma. Desde hace mucho, los finlandeses se han visto forzados a comunicarse con el resto del mundo por medio de la plataforma lingüística del inglés. El conocimiento del inglés es necesario en Finlandia para avanzar en la formación educativa, puesto que muchos libros de texto ingleses y estadounidenses para los grados de preparatoria y universitarios no se traducen a fines.

Además, el inglés es el idioma que se habla en las reuniones de alta dirección en empresas como Nokia (la empresa más grande de Finlandia). Así, el inglés no se percibe como una amenaza, si no como una oportunidad. La instrucción en este idioma comienza desde las edades muy tempranas en las escuelas finlandesas, y cada vez son más las materias académicas que se imparten usando el ingles como puente. Esta es una de las razones por las cuales las universidades finlandesas reciben contingentes excepcionalmente grandes de estudiantes extranjeros.

Con amplitud de las miras y el dominio del inglés, los líderes y directores finlandeses adquieren una perspectiva nacional y global casi de manera automática. Los altos ejecutivos en el sector corporativo finlandes también tienen una mentalidad abierta y buscan contratar y aprovechar a los mejores talentos, venga de donde vengan. Por ejemplo, dos de los directores de mas alto nivel de Nokia son extranjeros, uno Noruego y otro estadounidense, y la bolsa de valores finlandesa esta dirigida por una empresa sueca, OM.

El ingrediente final de esta historia de éxitos es el apetito insaciable de los finlandeses por la tecnología. La Internet fue adoptada con entusiasmo a mediados de la década de 1990. Cada departamento del gobierno local y oficina de turismo tuvieron presencia en la red des un principio la mayoría de sus páginas web están Finés, pero prácticamente todas ofrecen traducciones al inglés en otra parte del sitio. En todas las escuelas, bibliotecas públicas y muchos otros lugares públicos se han promocionado terminales para navegar en la red. En 2002, Finlandia tuvo una de las tasas de conexión a Internet más altas del mundo: 230 conexiones por cada 1000 personas. Finlandia registró en términos de porcentaje, más personas en línea de cualquier otro país: 1.5 millones de personas, de una población de cinco millones, usaron la Red en al menos cinco días a la semana.

Finlandia es propensa a ocupar los primeros puestos en los cuadros de competencias (véase la figura 1.1). Se mantiene como primer lugar en el uso de teléfonos celulares. A finales de 2002, más del 87% de los finlandeses tenía un teléfono móvil. Ello hizo que se excediera con mucho el número de líneas, pero esto no es de sorprender en el hogar de Nokia, que actualmente posee una tercera parte de la participación del mercado global. Aunque la empresa está muy orgullosa de sus raíces y de su sede finlandesas, sabe también que sus operaciones en el mercado interno corresponden a menos del 1% de sus ventas globales.

Nokia no alcanzó su posicionamiento global por casualidad. Esta compañía tiene sus orígenes en una empresa maderera fundada en el suroeste de Finlandia a mediados del siglo XIX. En la década, la empresa cambió de giro para dedicarse a la electrónica de consumo, pero sufrió una grave derrota por parte de la competencia japonesa. De hecho, la empresa estuvo a punto de quebrar a principios de la década de 1990. sin embargo, logró recuperarse gracias a la innovación y al establecimiento de agresivas estrategias de investigación y desarrollo. Pero no se duerme en los laureles. En 1994, Jorma Ollila, director ejecutivo de Nokia, tomó una decisión verdaderamente histórica: el futuro de Nokia estaría desde entonces en las telecomunicaciones móviles. A partir de ese año, la empresa ha ido logrando implacablemente un éxito tras otro en este mercado. Además, se ha desprendido de su participación en las muchas otras áreas en las cuales estaba involucrada.


Clasificación del crecimiento Clasificación del IMD de la

de la competitividad en 2003 competitividad mundial en 2004

1

Finlandia

1

Estados Unidos

2

Estados Unidos

2

Singapur

3

Suecia

3

Canadá

4

Dinamarca

4

Australia

5

Taiwán

5

Islandia

6

Singapur

6

Hong Kong

7

Suiza

7

Dinamarca

8

Islandia

8

Finlandia

9

Noruega

9

Luxemburgo

10

Australia

10

Irlanda

11

Japón

11

Suecia

12

Canadá

13

Holanda

22

Reino Unido

14

Alemania

23

Japón

15

Nueva Zelanda

24

Chino

Fuente: World Economic Forum

Fuente: IMD (International Institute for

Management Development)

Figura 1.1 Clasificaciones de competitividad.

Finlandia ha comprobado los beneficios de una economía basada en el conocimiento. Gran parte de ello fue consecuencia de un compro­miso de innovación que ya existía. Cuando surgen los problemas es preciso resolverlos. Las soluciones pueden luego comercializarse en el extranjero.

Los finlandeses siempre han sido realistas. Saben que no pueden permanecer ocultos entre los bosques de su país, en la cima de Europa: deben ser participativos. Han demostrado que una total participación en la economía global puede cambiar el lugar que una nación ocupa en el mundo y poner en evidencia que el resto del mundo es un espacio del cual no debe sentirse temor. Esta apertura a la economía global ha estimulado a varios inversionistas, como los fondos de pensión estadounidenses, a adquirir acciones corporativas finlandesas. En la actualidad, más del 60% del capital finlandés está en manos de extranjeros. A medida que las empresas finlandesas se apoderan con dinamismo del escenario global, los estudiantes y los turistas acuden en masa a la tierra de los suomi*.

Finlandia no es el único país de la península escandinava que ha adherido a la economía global, en especial a través del canal de la tecnología. Su vecina Suecia es la sede de Ericsson, otro líder en la provisión de tecnología móvil y en el desarrollo de numerosas plataformas técnicas.

¿Qué es la economía global?

¿Cuáles son las características de esta nueva economía global que se disfruta en lugares tan distintos como Dalian, Dublín y Helsinki? La terminología es siempre una ciencia inexacta. Cada término es un colador lingüístico. Entonces, antes de intentar definirla, digamos desde el principio qué no es la economía global.

Lo que puede decirse es que la economía global debe diferenciarse de la noción de la "nueva economía" que comenzó a extenderse a fines de la década de 1990. Esto anunciaba un magnífico nuevo orden económico basado en los fantásticos avances tecnológicos liberados a través de la Internet. Era un modelo que de manera equivocada vio un ascenso paralelo e incontenible en productividad. Las ruedas se desprendieron de este vagón conceptual en abril de 2000, con el declive repentino de las existencias de tecnología.

Aparte de sus debilidades intelectuales manifiestas, esta "nueva economía" tiene muy poco en común con aquello de lo que vamos a hablar. La economía global está basada en un mundo en el cual la ausencia de fronteras ha dejado de ser un sueño, o una opción, para convertirse en una realidad. Esto se ha visto favorecido por la revolución cibernética, pero no es el mismo fenómeno que la propia revolución cibernética en sí. Los múltiplos de los valores bursátiles, así como los instrumentos derivados y los productos de ingeniería financiera, tienen también mucho más peso en la economía global.

La economía global tiene su propia dinámica y su propia lógica. Ha dejado de ser teoría para convertirse en una realidad. Cada vez se fortalecerá más, pues se alimentará de sus propios puntos fuertes. Es irresistible y está destinada a ejercer un impacto en cada uno de nosotros — empresarios, políticos y burócratas, pero sobre todo en los ciudadanos corrientes. No tiene sentido quejarse de su presencia o desear que desaparezca. La gente tendrá que aprender a vivir con ella.

Aquí, el énfasis se pone en el aprendizaje, porque el éxito e incluso la supervivencia dependerán de la adquisición de nuevas perspectivas y relaciones con el resto del mundo.

Tengo la esperanza de que este libro sirva para señalar una ruta hacia esas nuevas perspectivas y relaciones.

Algunas personas y países pueden estar determinados a luchar contra la realidad de la economía global, utilizando mapas anticuados y viejos paradigmas. Sin embargo, el costo en términos económicos, y especialmen­te humanos, será enorme. El progreso es algo tan inevitable como la muerte y los impuestos. Estados-nación y gobiernos nacionales tradicionales se enfrentan a un reto gigantesco. Algunos parecen querer aproximarse a este nuevo mundo con un pie atorado obstinadamente en la orilla del pasado, mientras que con toda cautela tocan el agua con los dedos del otro pie.

Algunos están mejor situados para aprovechar las oportunidades de la economía global. La historia favoreció a los Estados Unidos al proporcionarles una forma de gobierno verdaderamente federal. En consecuencia, estados como Carolina del Norte y Carolina del Sur, conocidos como las Carolinas, pueden seguir una agenda económica innovadora sin el riesgo de que el gobierno central les ponga obstáculos. Las batallas entre los estados y el centro se libraron hace tiempo y quedaron resueltas. Todos los estados constitutivos están bien posicionados para beneficiarse de la economía global, pero esto no significa que los cincuenta estados lo hagan. Algunos de ellos parecen seguir aferrados a un pasado cimentado en una necia protección de los sectores económicos "estratégicos".

Hay otros estados federales en el mundo que no permiten a sus miembros constitutivos nada que se parezca a una autonomía real, y donde el gobierno central mantiene un férreo control sobre los desarro­llos regionales. Como ejemplo de éstos se incluyen la India y el Brasil, dos países del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China), según la nueva jerga de Morgan-Stanley para las nuevas economías prometedoras. En térmi­nos de la economía global, estas naciones aún siguen dormidas como si fueran una sola nación. No obstante, algunas de sus regiones han comenzado a ocupar sus lugares en el escenario global. China adopta una política en cierto modo esquizofrénica; en teoría, sigue una fórmula política rígida, centralizada. En la práctica, a determinadas regiones y ciudades les ha permitido una autonomía económica sin precedentes, en especial a partir de la reforma de Zhu Rongji en 1998.

Pero en el extremo opuesto, hay estados como el Japón, Rusia e Indonesia que mantienen el centralismo en la toma de decisiones tanto en la teoría como en la práctica. Ninguna región sobresale porque a ninguna se le permite sobresalir de manera independiente del resto del Estado. Sus gobiernos centrales no permiten que ninguna función directiva se le escape al centro. Están nadando a contracorriente en una marea que aún los puede anegar. De todos los BRIC, sólo China posee la estructura gubernativa para ayudar a sus regiones a que trabajen de manera interactiva con la economía global. Los demás aún tienen un largo camino por recorrer antes de que sus gobiernos centrales respondan verdaderamente a las llamadas del resto del mundo.

La tarea de describir qué es este nuevo mundo puede ser difícil. Si se juntan todas las noticias y recortes de periódico acerca de la globalización, la imagen que se logre estará distorsionada. No todas las partes de que se compone encajarán perfectamente entre sí; más que un rompecabezas, será un mosaico desordenado y abstracto.

Pero olvidemos las historias alarmistas y a quienes comercian con las malas noticias, y tratemos de ver qué podemos decir, de manera positiva y con certeza, acerca de las características de la economía global: ésta posee unas características innatas que paso a enumerar sin considerar un orden de importancia.

No tiene fronteras

En primer lugar, desde hace tiempo he argumentado que las fronteras nacionales son muchísimo menos restrictivas que antes, lo cual se debe en parte a la tecnología y en parte a los acuerdos internacionales y bilaterales, especialmente en el área del comercio. Cada día que pasa, el mundo tiene menos fronteras. Los aranceles están desapareciendo a medida que los países' comprenden que se necesitan unos a otros para sobrevivir econó­micamente.

El mundo todavía no está completamente libre de fronteras, pues los Estados-nación aún tienen razones para mantener controlados los movimientos de las personas y los productos, en un interés por la seguridad y la protección del público. Pero en cuanto a cuatro factores clave en la vida de los negocios, el mundo ya ha alcanzado la posibilidad de mantenerse efectivamente libre de fronteras. A estos factores de negocios los he llamado las 4C — comunicaciones, capital, corporacio­nes y consumidores.6

Las comunicaciones eficaces siempre dependen de la no existencia de fronteras. Una cosa muy diferente era cuando la comunicación consistía en algo predominantemente físico. Si una persona quería ir de A a B o enviar algo hasta allá, ya fuera una carta o un producto, la fuerza inerte de la gravedad a menudo desaceleraba el proceso. A la lentitud de movimiento había que añadir después los puntos de inspección den la frontera, la necesidad de visados y control de pasaportes, sin mencionar la inspección de aduanas y el impuesto al consumo. La gente veía todo esto como obstáculos y como elementos de disuasión. Pero la tecnología desencadenó una mejora. Las líneas telefónicas permitieron a una persona hablar directamente con alguien al otro lado del mundo, sin tener que pasar por un sinnúmero de intercambios con intermediarios. Cuando aparecieron estas líneas de telecomunicación, pudieron usarse para la transferencia de datos.

También surgieron mejoras en la producción de cables con el uso de la tecnología de fibra óptica. Sin embargo, aún quedaba una barrera para las comunicaciones, pues los conductos para éstas todavía tenían que pasar por cables, los cuales, a su vez, debían extenderse a través de montañas y océanos. Los últimos avances tecnológicos eliminan por completo los cables, así como su instalación y mantenimiento, tan costosos. Cuando la información se transmite por frecuencias de radio, resulta absurdo creer que las líneas trazadas en los mapas puedan tener algún impacto en sus movimientos.

Las telecomunicaciones se beneficiaron de un proceso de desregulación en la década de 1980 y muchos antiguos monopolios estatales fueron privatizados, aumentándose así la competencia y bajando los costos para los consumidores. Los mercados internos que antes habían estado en las garras de los monopolios de las comunicaciones nacionales se abrieron.

Muchas empresas de comunicación cooperaron y formaron alianzas, mientras que otras se fusionaron, con el fin de que el mundo de las telecomunicaciones pasara de ser una mezcolanza de monopolios estatales a un calidoscopio mucho mas dinámico y colorido que no respetaba fronteras nacionales. Muchas operadoras de telecomunicaciones, incluidas Telia Sonera, Vodafone y Telefónica, se han convertido en empresas verdaderamente globales. Pero tal vez el desarrollo de la Internet, a partir de mediados de la década de 1990 en adelante, lo que ha tenido el mayor impacto en lograr que el mundo de las comunicaciones se convierta en un mundo verdaderamente sin fronteras. Ésta es una tecnología ampliamente disponible, accesible desde cualquier computador personal en cualquier parte donde se encuentre. El tráfico viaja a través de ella sin tener en cuenta las fronteras.

La segunda C, el capital, es igualmente un beneficiario del mundo sin fronteras. Esto también ha sido facilitado por la desregulación de los mercados financieros. Asimismo, ha estado apoyado por la posición del dólar estadounidense como plataforma monetaria. El dólar no sólo es la principal moneda para el comercio y los contratos, sino que es, también, la moneda que muchos ahorradores prefieren en todo el mundo. En los países más desarrollados, la población de mayor edad ahorra dinero para su jubilación. El problema está en que ningún país miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD, por su sigla en inglés) ofrece los réditos adecuados para una inversión en el propio país. A esto se debe, en gran parte, la masiva migración de capital a través de las fronteras, tanto a corto como a largo plazo.

Algunas corporaciones han respondido con éxito a la economía sin fronteras, desprendiéndose de la parafernalia del Estado-nación que obstaculizaba el conocimiento de sí mismas. En el pasado, era extrema­damente común que una corporación próspera se identificara estrecha­mente con una "casa central", oficinas centrales de la empresa, o una "ciudad sede" corporativa, "donde todo había comenzado". Parte de esto podía tener una connotación sentimental, pero pasaba a ser obsoleto si la corporación veía el mundo como su mercado. Los avances en las telecomunicaciones significan que las empresas no se sienten atadas a una sede corporativa que se halla en determinada ciudad. Si las circunstancias lo exigen, pueden incluso prescindir de los vínculos legales con sus casas centrales y registrarse en otro lugar más favorable.

Las dos últimas décadas han sido testigos de una notable descom­posición de las funciones corporativas, desde investigación y desarrollo y manufactura, hasta ventas y/o marketing y finanzas.

Ahora es común que una empresa lleve a cabo estas funciones fuera de las fronteras nacionales – investigación y desarrollo en Suiza, ingeniería en la India, manufactura en China, finanzas en Londres, mientras que la función de marketing y las oficinas centrales pueden permanecer en los Estados Unidos. Más recientemente, el trabajo indirecto ha pasado a depender de la subcon-tratación externa — observe el lector el aumento en el número de centros de atención de llamadas en la India y en otras partes del mundo, así como la subcontratación externa de la logística para especia­listas como FedEx, DHL y UPS.

Es en lo relacionado con la última C —consumidores— que el elemento sin fronteras de la economía global se ha hecho sentir más profundamente. Los consumidores tienen la capacidad de hacer aquello a lo que se han sentido impulsados muchas veces: comprar. La Internet proporciona a los consumidores la posibilidad de comparar productos y precios y hacer con mayor facilidad una elección mucho mejor informa­da. Entonces, las plataformas de pago mediante tarjeta de crédito permiten realizar la compra, procesarla y entregarla. Puede haber todavía algunos que se sientan emocionalmente vinculados a la idea del Estado-nación, y que quizás apoyen a demagogos que buscan una mayor protección de los negocios y empleos nacionales, pero cuando se encuen­tran ante una opción entre dos productos similares, uno (producto A) disponible localmente a un precio considerablemente más alto que el producto B, cuyo origen proviene de otro lado, y cuando el producto B sigue ofreciendo una ventaja en cuanto al precio, incluso sumándole los cargos por entrega, sólo el partidario más intransigente del Estado-nación optará por el producto A.

La realidad es que resulta casi imposible comprar una camisa que verdaderamente sea "Made in USA". La tela quizá proceda de Egipto, el hilo del Japón y los botones de las Filipinas. Si únicamente el proceso de costura se lleva a cabo en los Estados Unidos, ¿qué tan estadounidense será la camisa ya terminada?

Es invisible

Los observadores podrían quedar disculpados por no comprender a fondo el potencial y el predominio de la economía global. Ésta es ampliamente invisible. Sería mejor decir que no es totalmente visible a simple vista. Esto no debe entenderse como que es secreta o privada. Es invisible porque las acciones que realiza a menudo tienen lugar no en las calles o en los salones de debate de los parlamentos de una nación, sino en terminales de computador. Uno de los mecanismos cuyo desarrollo ha permitido la transferencia rápida de efectivo es un pedazo de plástico —la tarjeta de crédito. Para cientos de millones de consumidores, es el medio preferido de llevar dinero consigo y gastarlo. Con todo, el dinero que los propietarios de la tarjeta de crédito gastan nunca es visible. En ocasiones, se gasta tan rápidamente que ni siquiera la cámara más sofisticada, con un obturador que funcionara a una velocidad increíble­mente alta, podría registrarlo.

Algunos de los avances más importantes son verdaderamente trepidantes en cuanto a su potencial, pero sus implicaciones no se comprenden cabalmente fuera de un pequeño círculo de actores. En consecuencia, no ocupan los titulares en las noticias más destacadas; si tienen suerte, se habla de ellos de pasada en algunas noticias. En cuanto a los medios impresos, estos avances pueden aparecer enterrados muy discretamente en las páginas de negocios.

Consideremos unos cuantos aspectos de este mundo invisible. En la actualidad, las transacciones de dinero y los pagos se llevan a cabo principalmente en y a través de los computadores. Algunos productos se adquieren también en las plazas conocidas como intercambios comerciales B2B (negocio a negocio) y B2C (negocio a consumidor) o como subastas C2C (consumidor a consumidor). La mayoría de los cajeros automáticos en todo el mundo arrojan moneda local si uno usa la tarjeta de efectivo o de crédito de su propio país con membresía Plus o Cirrus. No existe manera alguna como el gobierno pueda saber cuánto efectivo ha retirado una persona en el extranjero o cuanto ha gastado con una tarjeta de crédito para comprar bienes y servicios fuera de las fronteras nacionales.

Está cibernéticamente conectada

La economía global no sería posible, ni siquiera comprensible, sin la tecnología cibernética que permite la transferencia increíblemente rápida de grandes cantidades de información. Esto tampoco sería posible sin el correspondiente descenso en los precios de la tecnología. La Internet es sólo la parte más pública de esto. Hoy, el protocolo de Internet (IP) es capaz de manejar la transmisión no sólo de datos, sino también de imágenes, voz, música y vídeos. La voz por IP (VoIP) se está abriendo camino rápidamente en el mundo de los proveedores tradicionales de telecomunicaciones, pero la música y las películas se descargan a través de las fronteras nacionales siempre que exista una línea con enruteadores para IP. Todo y todos se conectan.

La subcontratación, por ejemplo, se basa en la capacidad de modelar nuevos procesos y entregar al instante componentes de software críticos — todo en el curso de unos cuantos minutos de conversación. El éxito de las casas de software de la India, como Infosys, WiPro, HCL, Tata Información Services y otras, subraya el hecho de que un desarrollo que esté activo las 24 horas del día, los siete días de la semana, ya no es un deseo sino una realidad.

Se mide en múltiplos

El dinero mueve al mundo. Y por eso la función del dinero en una economía global debe ser importante. El dinero ha dejado de considerarse únicamente como una unidad de valor en el corto plazo. Los últimos años de la década de 1990 y los primeros del nuevo siglo han sido testigos de un gran número de adquisiciones corporativas y de reestructuraciones que hubieran sido consideradas como propias del surrealismo veinte años atrás, cuando una empresa que acababa de surgir y que quizá no era rentable, adquiría una parte mucho más grande, establecida desde más tiempo y aparentemente sólida, del paisaje corporativo. Nada de esto hubiera sido posible sin aquéllos que al calcular el valor corporativo contemplaron un panorama mucho más amplio, y no uno basado únicamente en el aquí y el ahora, o en el precio en el momento según el índice bursátil elegido, sino en cómo sería probablemente la situación al cabo de diez o veinte años, y en cómo se reflejaba esto en la relación precio/utilidades.

Los múltiplos son signos que los accionistas transmiten a la dirección de la empresa con el fin de que apunte a las oportunidades de negocios en el horizonte. Si la empresa no hace otra cosa sino los negocios de costumbre, entonces el múltiplo se vendrá abajo, reflejando así la decepción de los que proveyeron las municiones. Los múltiplos son ficticios, en el sentido de que a menudo no reflejan el valor corporativo, sino que expresan una expectativa. Ésta puede volverse realidad si se adquiere una empresa o se realiza una nueva inversión con el fin de utilizar a fondo los múltiplos.

Vemos, pues, que la economía global carece de fronteras, es invisible, está cibernéticamente conectada y se mide en múltiplos. Muchos de estos elementos se nutren a sí mismos. Se alimentan unos a otros. Todos ellos implican sumergirse, al menos en una zambullida intelectual al principio, en aguas desconocidas.

Esta economía global se encuentra todavía en pañales. Lamentable­mente, esta descripción encierra una analogía con el desarrollo humano, aludiendo al estado del infante, del niño y del que no tiene conocimien­tos. Sería mejor decir que la economía global se encuentra en sus primeras etapas de desarrollo, pero no tiene nada de infantil o de falta de conocimientos. No ha surgido como un extraterrestre que viniera a bordo de un meteorito. Ha llegado al mundo a través de las acciones y el intelecto de seres humanos. No ha sido introducida en el mundo por ninguna red con propósitos mezquinos y nefastos de dominar el mundo. Se ha desarrollado colectivamente. Y, como veremos, promete ser útil para todo el mundo.

El capital excesivo de los países desarrollados está buscando oportu­nidades para dar frutos. Si usted comprende la lógica de la economía global, podrá atraer a las empresas, a los clientes y al capital a su región o a su compañía, desde cualquier parte del mundo. Para prosperar, no tiene usted que haber nacido rico o haber nacido en un país rico. Cada una de las 4C puede —y así lo hará— llegar hasta usted si tiene la receta adecuada. Por el contrario, si su lógica o sus sistemas no están en sintonía con la economía global, las 4C se evaporarán, y usted perderá la oportunidad de ser un actor en el escenario global.

Para cosechar los beneficios de la economía global, acompáñeme a comprender mejor cómo se desenvuelve el argumento. Comencemos con la noche de estreno.

Notas

Riverdance in China, documental transmitido por Raidio Telefis Eirinn, canal 1, 9 de abril de 2004.

Shakespeare, William, Como gustéis, II: vii, 139-40.

"Se espera que el PIB de China sobrepase los 11 000 billones de yuans", People’s Daily, 27 de noviembre de 2003; www.nationmaster.com.

www.atkearney.com.

www.weforum.org.

El concepto de las 4C lo exploré por primera vez en mi libro The End of the Nation State (Nueva York, Simon & Schuster, 1994)

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vsdv
vsdv el 14/09/2009 a las 1:31

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