De hobby a emprendimiento: cierre Empresarias America Latina

Enviado por Ricardo Roman el 18/01/2009 a las 14:37

Para escuchar a todo volumen: Esperanza, Kiko Veneno

1).- Un hobby es una actividad que realiza una persona como afición, sin mayor expectativa que distraerse o divertirse, como una forma alternativa a su trabajo. Un hobby no tiene más cliente que su propio cultor. No busca conseguir recursos ni aportar valor. Hay personas que viven su trabajo o su negocio como hobby, sin cliente y sin cuidado por atraer y acumular recursos.

2).- El oficio de artesano es una vocación más seria que un hobby, en el sentido que compromete la identidad de una persona y todas sus aspiraciones laborales y económicas. Normalmente, un artesano aspira a ganarse la vida con su oficio, pero siempre cuidando ser fiel y genuino con su inspiración en la realización de sus creaciones. Un artesano no aspira a desarrollar un negocio, sino a poder producir el fruto de su inspiración y ganarse mínimamente la vida con ello, no busca industrializar ni masificar su producción, ni tampoco tiene disponible diseñar su trabajo como un negocio rentable ni escalable. Su punto en la vida es satisfacer su vocación creadora.

3).- Un innovador es similar al artesano, en el sentido que se compromete con un oficio por vocación y se apasiona por buscar nuevas alternativas. Es un inventor centralmente, y se satisface en inventar. Necesita trabajar para propósitos de otros, como universidades o I+D, pero su foco está en pasar de un proyecto a otro, sin transformarlo en un espacio de acumulación.

4).- Un comerciante se enfoca a ganarse la vida vendiendo, buscando oportunidades entre lo que necesitan las personas en su entorno y lo que puede conseguir para proveerlo, ganando un diferencial entre lo que le cobra el productor y el precio que aplica a los clientes finales. El comerciante, en general, no se pregunta por su vocación como la pasión creativa, aunque puede ser un apasionado de vender y hacer negocios de oportunidades, manejando la necesidad/escasez de los clientes. Pero tiene la libertad de comerciar lo que considere oportuno y de posibilidad para sí. Tiene, por cierto, más sentido de rentabilidad y acumulación que hobbistas y artesanos.

5).- Un empresario se enfoca en crear una corporación, una entidad, una marca, un espacio de producción de una oferta continuada y masiva. Bien pude contratar artesanos para crear, innovadores para inventar y comerciantes para vender, pero su inspiración es crear espacios sociales de negocio, de producción, de acumulación de capital (social, simbólico, pragmático y financiero). Ser empresario implica un salto grande existencial en la capacidad de comprometerse con dar continuidad a una identidad, a relaciones de contrato con proveedores, socios, empleados y clientes. Implica tomar riesgo, poner en riesgo el patrimonio, tomar créditos, compromisos, y exponerse a fracasos grandes, quizás totales. La pasión está con la oferta, pero sobre todo con tomar riesgo y acumular capital, en un ciclo interminable, en un mismo negocio o creando otros.

6).- Un emprendedor es quizás quien mejor sintetiza estas cuatro habilidades y vocaciones anteriores. Un emprendedor sigue una vocación al comprometerse con un ámbito de intereses humanos no satisfecho, el cual lo inspira, le hace investigar y experimentar, tomar riesgos para buscar soluciones o ofertas que sean satisfactorias para las personas. Un empresario todavía puede ser parecido a un comerciante, pero un emprendedor es una persona que crea una empresa, vende, desarrolla un negocio, pero lo hace en la pasión por hacerse cargo de algún interés humano insatisfecho. Fernando Flores en Abrir Nuevos Mundos caracteriza al emprendedor como esa persona que hace historia al traer una oferta original que cambia el modo de vivir, de pensar y de actuar de los clientes, como lo hicieron los automóviles, los computadores personales, el teléfono móvil, la oferta de desarrollo emocional al interior de la empresa, la comida orgánica, todas ellas llevan el germen de cambiar el modo de vivir y de autocomprenderse a sí mismas a las personas.

Un emprendedor es un poco “hobista” en la medida que hace lo que más le gusta, es artesano porque se apasiona con un oficio, es innovador porque está buscando nuevos modos de satisfacer las inquietudes humanas, es comerciante porque reasegura de vender sus creaciones e inventos, es empresario porque crea entidades, insituciones, identidades y marca, le importa acumular capital. Pero es una síntesis nueva, en el sentido de aspirar a hacer historia con sus ofertas en el mundo, a cambiar el modo de vivir, no sólo a “satisfacer necesidades” como manda el marketing antiguo, sino a descubrir las inquietudes más profundas, escondidas y resignadas de los seres humanos y a ellas responder con nuevas ofertas.

 

Saludo final

La ambición del Programa de Empresarias de América Latina ha sido crear una sensibilidad inicial con lo que significa en la experiencia ser innovadoras y emprendedoras. El estilo ha buscado ser consistente con este compromiso. No quisimos hacer un e-learning típico con tutoriales, textos pdf para bajar, tampoco quisimos hacer un curso de revisión de definiciones teóricas, sino que el corto tiempo que tuvimos, nos enfocamos a producir las experiencias de riesgo, invención y confrontación de la idenidad, y no definimos que es importante hacer redes sociales, las creamos, ni que es valioso utilizar internet, nos sumergimos en la web 2.0.

Esperamos sinceramente haber sido un aporte con esta alianza con cestas.org a las empresarias que participaron, pero especialmente una esperanza para nuestros países y comunidades que se puede hacer aprendizaje, cambio social, redes de negocio y afectos, de forma tan económica si se cuida el estilo de enseñar, el aprecio por las participantes, y la convicción que las personas pueden. Como lo impuso esta nueva esperanza que tenemos en Amércia “nosotros podemos”.

Un abrazo para las amigas empresarias y gracias a la Universidad Diego Portales, a Cestas, a la Cooperación Italiana al Desarrollo del Gobierno de Italia, a los monitores Javiera Flores, Fernando Román y Susana Tagle, a Mario Valdivia, Alvaro Portugal y al equipo de la oficina Cestas en Santiago.

Un abrazo a todos y todas.

Ricardo Román

 

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