Ciudad de las ideas - México

Enviado por Ricardo Roman el 13/12/2008 a las 13:06

quepasa. Los mexicanos quieren revolucionar las neuronas de su país. Por eso organizaron este año en Puebla un singular encuentro: la Ciudad de las Ideas, organizado por Poder Cívico. Durante tres días, 40 expertos de todo el mundo expusieron, sin censura, en áreas tan diversas como la física, filosofía, matemática, biología, cultura, antropología o religión. Nuestro columnista Juan Carlos Jobet estuvo ahí y cuenta lo que vio y escuchó. Debates encendidos. Todo en cuestionamiento. Sorpresas. Quedó boquiabierto. Si en vez de ser sólo una conferencia la Ciudad de las Ideas fuera una ciudad como cualquier otra -con vida continua, casas y edificios, parques y cafés- darían ganas de instalarse a vivir ahí una temporada. Las ganas de quedarse en la Ciudad de las Ideas no nacen de lo puramente intelectual -la lucidez de sus conferencistas, su diversidad de intereses o su enorme capacidad de hacerse preguntas-. Todo eso estimula a pensar y sorprende. Pero las ganas de quedarse son mucho más emocionales que racionales. El magnetismo de esta "ciudad" nace de la tranquilidad que transmiten los lugares donde podemos pensar e imaginar en libertad. Ciudad de las ideas en Tv Azteca México

Por Juan Carlos Jobet, MBA y MPA de Harvard.

Lenguaje, sexo, slow, genes

Inspirada en TED, la Ciudad de las Ideas se hizo por primera vez en noviembre en el centro de convenciones de la ciudad de Puebla, en México.

Durante tres días, 40 expertos de todo el mundo expusieron en áreas tan diversas como la física, filosofía, matemática, biología, cultura, antropología o religión.

Algunos de los conferencistas fueron Dan Gilbert, psicólogo que estudia por qué somos tan malos prediciendo qué nos hará felices; Steven Pinker, experto en lenguaje; Helen Fisher, antropóloga que estudia los fundamentos bioquímicos del amor y la lujuria; Carl Honoré, precursor del Movimiento Slow, que promueve desacelerar el ritmo al que vivimos; Gerd Gigerenzer, del Instituto Max Planck, que estudia cómo funciona la intuición; o Dean Hamer, genetista que estudia un gen que explicaría la homosexualidad.

Las charlas estaban agrupadas en bloques organizados cada uno alrededor de una pregunta central: ¿Dónde estamos? ¿quiénes somos? ¿en qué creemos? ¿qué nos domina? ¿cómo nos comunicamos? ¿hacia dónde vamos? En cada bloque, un grupo de cinco conferencistas se sentaba en unos cómodos sofás sobre un largo escenario blanco, y uno a uno se paraban para tomar la palabra, para en 21 minutos explicar, ante la mirada atenta de sus colegas y de las casi dos mil personas que rodeaban el escenario, cuál era su mejor idea.

Por lo amplio de las preguntas, a ratos las charlas parecían inconexas entre sí. Pero de a poco iban apareciendo algunos patrones. La exposición del físico Lawrence Krauss sobre la constante e irreversible expansión del universo, la del explorador marino Enric Sala sobre el daño que hemos hecho a los océanos, la de Honoré sobre la necesidad de respetar nuestros tiempos y ciclos internos, o la de Fisher sobre el efecto de la evolución y las hormonas en nuestros hábitos al buscar pareja, estaban cruzadas, sin que los expositores lo planearan, por un recordatorio de cuán dependientes somos -como individuos y como humanidad- de equilibrios precarios que muchas veces no terminamos de entender, pero a pesar de eso intervenimos.

Sala, por ejemplo, tratando de explicar lo irresponsables que hemos sido al exterminar especies en el mar, hacía una pregunta simple: "Si al momento de subirse a un avión el piloto le dijera, acabamos de encontrar estos dos tornillos que se cayeron de alguna parte del avión. No sabemos bien de dónde, ni qué rol cumplían, pero vamos a despegar igual, ¿cuántos de ustedes tomarían ese vuelo?". El mar, decía Sala, es un sistema infinitamente más complejo que un avión, y de él depende nuestra sobrevivencia en la tierra. Pero nosotros llevamos años interviniéndolo -sacándole piezas cuya función no entendemos- sin comprender las posibles consecuencias. El mismo mensaje de precaución parecían pasar otros conferencistas respecto de nuestro cuerpo y nuestra alma.

Provocaciones

Con la conferencia, los organizadores, el gobierno de la ciudad de Puebla y los empresarios que financiaron el evento buscan generar ideas innovadoras para México. Quieren fomentar la construcción de nuevos paradigmas. Porque creen que las soluciones no vendrán de una sola disciplina, pretenden fomentar la búsqueda de propuestas que integren las lecciones de distintas áreas. Por eso la convocatoria transversal y la mezcla de temas. En sus palabras, quieren empujar a los mexicanos para que se atrevan "a pensar, a imaginar, a inventar".

Por eso, toda la organización estaba pensada para estimular la creatividad y romper tabús. En las murallas, en los peldaños de las escaleras, en pendones que colgaban por todas partes, había preguntas, preguntas y más preguntas. 1.300 + 33 preguntas sobre valores, justicia, sexualidad, sociedad, política y futuro, que Andrés Roemer -el genial mexicano de formación ecléctica que lideró la organización del evento- puso en un libro que todos los asistentes recibieron de regalo. ¿Qué preguntas han desaparecido? ¿matarías en la guerra? ¿has sido adicto a algo? ¿le hace bien la religión al mundo? ¿qué es un desperdicio de tiempo? ¿siempre es incorrecto sobornar? ¿qué tan joven se es demasiado joven para ser presidente? ¿cuáles son las grandes preguntas?...

Como si las charlas y el bombardeo de preguntas no bastaran, para abrir y cerrar cada bloque, dos niños tocaban el chelo y el violín, o un flautista tocaba música local, o un pianista llenaba el ambiente con música de Beethoven o Malher.

Y pasaban cortometrajes que sorprendían y dejaban pensando. En uno de ellos, un francés de buena pinta, pero sin cabeza, preparándose para una cita, se pone su esmoquin y sale a comprar. A comprar flores para la chica y una cabeza para él. Las flores las elige rápido. La cabeza, no tanto. Después de mucho probarse distintos modelos, da con una de piel oscura y casco rapado, con un look prolijo de inmigrante marroquí. La paga y se la lleva bajo del brazo en una caja de cartón. Se va directo al café donde la chica lo espera, sentada mirando el mar por la ventana. Él se escabulle al baño sin que ella lo vea, se para frente al espejo, abre su caja y se pone la cabeza. Y le brotan carcajadas de felicidad de su nueva boca de dientes blancos, porque la cabeza le sienta muy bien sobre los hombros, le va muy bien con el esmoquin. Satisfecho, sólo le falta arreglarse la humita. Pero es ahí cuando ve sus manos blancas en el espejo, que el contraste de colores con la piel morena de su nuevo cuello lo hace tomar conciencia de su error. Decide sacársela y abordar a la chica así no más, sin cabeza. Ella, muy dulce, lo recibe feliz. Y se van de la mano. Caminando junto al mar.

La religión ¿hace bien o mal?

Los tres días de conferencia fueron una seguidilla de estímulos, provocaciones y sorpresas. Pero es muy probable que el clímax del programa haya sido "la batalla de las ideas". Un debate en que un académico de estudios islámicos (John Esposito) y un pensador conservador (Dinesh D´Souza) discutían con un filósofo (Daniel Dennett) y un portavoz del tratamiento racional de los temas de fe (Michael Shermer).

La pregunta que abordaron fue si la religión le hacía bien o mal al mundo. Lo notable del debate, más allá de las posturas de cada uno, fue que a pesar de los esfuerzos de los organizadores para respetar los tiempos del programa, además de los cuatro debatientes, terminaron arriba del escenario, sin que nadie los invitara, un físico, un matemático, un psiquiatra, un abogado y un economista, todos conferencistas que miraban el diálogo y no resistieron la tentación de subir y participar acaloradamente.

Fue en ese momento cuando se sintió con más fuerza el magnetismo de esta ciudad. Al ver que gente que pasa sus horas mirando un microscopio, filosofando, haciendo ecuaciones, desenterrando esqueletos, o mirando galaxias, comparte, al final del día, una pasión común por ciertas preguntas fundamentales, uno no podía sino sentir cierta paz interior.

Después de muchas horas de explorar la complejidad del ser humano desde distintos ángulos -su lado biológico y animal, su lado social, artístico y cultural, su lado racional, emocional y espiritual-, después de disectar el problema en muchas partes, al ver esa pasión común por las preguntas fundamentales, uno puede volver a integrar todas las piezas y sentirse más cómodo en su propia piel, como el francés del documental. Después de separar para tratar de entender, uno puede volver a juntar. Al comprender que en alguna parte todo lo que nos compone y nos moviliza está interrelacionado, aunque todavía no entendamos muy bien cómo -tal como, según Sala, opera el mar-, uno puede ser el que es, sin tanta autocensura. Al aceptar que somos complejos y diversos, pero que al mismo tiempo todos tenemos cosas básicas en común, uno puede aceptar sus propias particularidades con más benevolencia y disfrutar la vida de la ciudad.

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pedro
pedro el 11/06/2010 a las 20:20

hola ablar de religion es ablar de algo creeo de suma inportancia para la vida por que creeo que es lo que mueve al mundo por que estar seguro de que existe un dios es soñar y creer que podemos vivir en un mundo mejor por que creeo que muchas personas ocasi todas solo buscamos el bien propìo y nos olvidamos de que ese dios fue capas de dar la vida por nosotros y encambio nosotros no somos capaces de prestar mucho menos de dar.imajinen si cada uno de nosotros claro empesando por nosotros mismos ayudaramos al progimo y se isiera una inmensa cadena de ayudarnos mutuamente de que yo te ayudo tu ayudas a otro asta llagar a cerrar esa inmensa cadena que diferente seria no creen?

CONCLUCION

la religion deveria ser el motor de la vida  dios(jesus)     


Moris
Moris el 05/04/2010 a las 5:37

interesting


ivan
ivan el 01/10/2009 a las 15:11

El tema muy interesante habláis escriban más sobre la autognosia.


VICTOR MANUEL FARIAS R.
VICTOR MANUEL FARIAS R. el 20/04/2009 a las 21:17

Creo en estos tiempos de crisis, el tener el conocimiento cientifico al alcance de la mano para toda la gente es algo maravilloso, nuestro tiempo hoy cada vez mas dificil y complicado, es de suma importancia el detenernos a reflexionar durante estos tres dias, en donde el conocimiento tiene mejores efectos que un antidepresivo en costo y en beneficio, entonces como esprar a que Ciudad de las ideas llegue a nuestras Ciudades, no esperen, vamos a tomar la experiencia es maravillosa, motivante, adictiva. Finalmente creo, que si este tipo de ideas se generalizara transformariamos al mundo, por que la gente que participa queremos un mundo mejor


LAURA
LAURA el 24/03/2009 a las 20:00

A MI HIJA VALERIA LE GUSTARIA MUCHO ACUDIR A ESTE FESTIVAL, PRONTO ESTAR EN LA CIUDAD DE MEXICO?? ESTAREMOS GUSTOSAS DE ASISTIR. GRACIAS


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