La cultura de Barack Obama

Enviado por Ricardo Roman el 09/11/2008 a las 22:42
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emol. Barack Obama: el político y el narrador - Su talento político es, directamente, talento narrativo. Sabe contar su propia vida y sus ideas como fruto de su experiencia vital y sabe utilizar las historias de vidas para discutir y transmitir sus ideas. Tan difícil como conducir la vida de uno mismo es hacerlo con la propia biografía. En política, es más frecuente tropezar con el político que es víctima de su biografía que lo contrario, una biografía que aparezca como la cuidada construcción de una personalidad bajo cuyo control se desarrolla tanto la escritura sobre su peripecia vital como la propia peripecia vital que le sirve de base. Barack Obama es un ejemplo de maestría autobiográfica que permite modelar la propia vida como una cuidada narración. El mensaje político que funciona en esta época posideológica y pospolítica tiene la forma de un relato creíble y funcional que los ciudadanos pueden utilizar como identificador y orientador en sus vidas y en sus comportamientos electorales. El político posmoderno necesita contar con una potente biografía, capaz de sintonizar con las mayorías que deben apoyarlo, y a la vez debe saber contar sus ideas políticas a través de relatos, de historias concretas, nombres, apellidos y aliento vital. Luis Bassets - Babelia


Vida radical, ideas moderadas

Obama ha demostrado hasta ahora que está muy dotado para la política contemporánea. En primer lugar, porque cuando tenía apenas 33 años y apenas podía intuir que algún día se dedicaría a la política parlamentaria y llegaría a bregar por la presidencia de Estados Unidos, supo escribir una indagación sobre su identidad personal y familiar, dándole la forma de un relato autobiográfico, que se convirtió en un éxito editorial. Más tarde, porque ha sabido poner su propia historia biográfica al servicio de una rápida y brillante carrera política.

El talento político de Obama es, directamente, talento narrativo. Sabe contar su propia vida y sus ideas como fruto de su experiencia vital y sabe utilizar las historias de vidas, las biografías, como apólogos que le sirven para discutir y transmitir sus ideas políticas. Es un escritor de los dos libros que ha publicado hasta ahora y es también un escritor de muchos de sus discursos, que además se nutren muy claramente de sus libros y encajan como un calcetín en su narrativa.

Así sucede con su discurso a la Convención Demócrata de 2004, con el que se dio a conocer en todo Estados Unidos, su discurso de lanzamiento en Springfield en febrero de 2007 o una pieza oratoria como su discurso sobre la raza, ya durante la campaña electoral, en respuesta a la crisis provocada por los sermones extremistas de su mentor espiritual, el pastor Wright. Los ghostwriters que trabajan con él se parecen más a los negros del taller de Alejandro Dumas que a los escribidores de discursos de la mayoría de los políticos.

El resultado, además de brillante, es muy útil. Todo Obama está ahí. Todo calza, cada episodio tiene su papel, todo es coherente; no hay que temer que responda a una influencia extraña o sobrevenida: sus ideas políticas, su estilo conciliador y dubitativo, su empatía con los puntos de vista ajenos, incluidos los más reaccionarios, el papel de la identidad familiar en la modelación de la propia vida, o la importancia del sentido de pertenencia en la fabricación de la ciudadanía. Sólo con una leve salvedad, digna de subrayarse: su itinerario vital es más radical que sus ideas.

La vida de Obama es la de un militante afroamericano, un abogado de los desposeídos, un agitador social y político que decide participar en la vida parlamentaria y aspira a alcanzar el máximo poder posible para poner sus ideas en práctica. Sus ideas, en cambio, reflexivas y dialécticas, fruto de la discusión y de una buena capacidad de escucha, son moderadas, movidas casi siempre por un impulso conciliador. Obama no es el negro airado prototípico porque desde muy joven se esforzó por alejar su vida y su carácter de esta imagen negativa.

En la estela de "Raíces"

El libro "Los sueños de mi padre" es una narración autobiográfica que ha interesado al lector norteamericano antes de que su autor se proyectara sobre la política nacional. La indagación sobre el padre, que abandonó su familia cuando el autor tenía dos años y no volvió a verlo más que de forma muy episódica ocho años más tarde, se convierte además en una indagación sobre la identidad afroamericana, en la estela todavía de "Raíces", de Alex Haley, la novela que se convirtió en una serie televisiva de impacto espectacular en 1977.

"La audacia de la esperanza", escrito al empezar su carrera de senador en Washington y publicado en 2006, es un libro más directamente político, en el que también se percibe el talento pedagógico del profesor de derecho constitucional y un claro atisbo de ambición presidencial. En uno y otro no faltan algunos episodios poco convincentes, resueltos con talento narrativo que no consigue maquillar la voluntad de fabricar una imagen positiva de su autor: en su contacto con la religión, por ejemplo. Lo mismo sucede con algún vacío, que ha sido ya subrayado, acerca de sus años en Nueva York. Pero tampoco faltan los episodios de signo contrario, de sincera expresión conflictiva, algunos de los cuales han sido ya aprovechados por sus rivales electorales. En ambos hay material suficiente para ir cotejando vida y literatura hasta ahora y a partir de ahora.

BARACK OBAMA. LA AUDACIA DE LA ESPERANZA.

Cómo restaurar el sueño americano Barack Obama, Península, Barcelona, 2008, 400 págs.

OBAMA, LOS SUEÑOS DE MI PADRE.

Una historia de raza y herencia. Barack Obama, Almed Ediciones. 2008, 425 págs.

Del soul al rap, la música y canciones que lo han acompañado:
La banda sonora del cambio

En su libro "Los sueños de mi padre", el Presidente electo recuerda como uno de los mejores momentos de su vida el día en que su padre -ausente durante casi toda su infancia- le enseñó a bailar. La música que ha inspirado a Barack Obama es la misma que ha acompañado la lucha por la igualdad de su raza.
J. P. VELÁZQUEZ-GAZTELU

Babelia

A Obama le gusta mover las caderas, como confiesa en un libro autobiográfico, y a buen seguro en las recientes celebraciones no faltaron canciones de Stevie Wonder, Aretha Franklin, Marvin Gaye, Isaac Hayes y tantos músicos que han inspirado a generaciones de negros estadounidenses en su lucha por la igualdad.

¿Qué canciones han contribuido a la formación de Obama como persona y como político? Craig Werner, profesor de Estudios Afroamericanos de la Universidad de Wisconsin y autor de varios libros sobre música soul, elige dos: "Sam Cooke, que tuvo una visión muy clara de la necesidad de comunicarse con la población blanca sin renunciar a sus raíces afroamericanas, y Stevie Wonder, que trató con enorme energía y de manera constructiva problemas profundos". Ambos, sostiene Werner, tienen mucho en común con la actitud del senador de Illinois. "En el segundo debate televisado, Obama hasta se parecía a Sam Cooke: sereno, simpático, sosegado, solemne...".

Para Mark Anthony Neal, catedrático de Cultura Afroamericana de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, la música del movimiento de los derechos civiles funcionó como lo hacían las viejas canciones de trabajo de los esclavos. "La música se convirtió en la banda sonora de una lucha política participativa", afirma Neal.

Música sin barreras

La integración de las personas de color en la sociedad estadounidense es un proceso largo, doloroso e inacabado en el que los deportes, el cine y, en menor medida, la literatura desempeñan un papel clave. Sin duda ha sido la música uno de los factores que más ha ayudado a reforzar el orgullo y la autoestima de un colectivo que hoy forman 38 millones de personas y que representa el 12% de la población del país.

"La música popular, especialmente el soul de los años cincuenta y sesenta, tuvo un papel central en la lucha por los derechos civiles", afirma el profesor Werner. "Músicos como Ray Charles, Curtis Mayfield, Sam Cooke, James Brown y Aretha Franklin dieron vigor a los líderes y a los ciudadanos de a pie que lucharon en primera fila de la batalla política". Para Werner, desde el rock and roll de Chuck Berry, Little Richard y Elvis Presley hasta las baladas de Otis Redding y las canciones de la discográfica Motown, "la música ayudó a romper las barreras de la segregación".

En su popular blog "Soul Patrol", dedicado a la música negra de Estados Unidos, Bob Davies subraya que la época dorada del soul, entre 1955 y 1970, coincidió con el auge del movimiento por los derechos civiles, y que ambos fenómenos se retroalimentaron. Mark Anthony Neal opina que Aretha Franklin, Sam Cooke y Otis Redding fueron los cantantes más influyentes de aquellos años. "Rompieron las barreras entre el gospel y la música secular y se comprometieron con varios aspectos de la lucha por los derechos civiles", apunta el catedrático de Duke, quien recuerda también la importancia de artistas de gospel como el reverendo James Cleveland y The Staple Singers.

Todos los expertos consultados coinciden al elegir una canción, "A change is gonna come", de Sam Cooke, como símbolo de las aspiraciones de Obama y de los afroamericanos de su generación. Davies añade una imagen: la de Aretha Franklin cantando en el funeral de Martin Luther King. Y Werner afirma que, sin duda, la intérprete de Respect ayudó a Obama a comprender mejor los puntos de vista de las mujeres.

El ritmo de sus encuentros masivos

Una muestra de los gustos de Barack Obama son las canciones que han sonado durante la campaña electoral. Sus mitines comienzan habitualmente con la canción de U2 "City of blinding lights" y se cierran con "Signed, sealed, delivered, I'm yours", de Stevie Wonder, a quien el candidato se refiere siempre como uno de sus artistas predilectos. También suena con frecuencia "Move on up", el clásico de Curtis Mayfield, uno de los músicos negros con mayor sensibilidad social de los años sesenta y setenta.

En su página de Facebook, Obama amplía su lista de favoritos a Miles Davis, John Coltrane y Bob Dylan. Y una relación de sus diez canciones favoritas elaborada durante la campaña incluye también temas de los Rolling Stones, Marvin Gaye, Bruce Springsteen, Nina Simone, Frank Sinatra y The Fugees, quizá el grupo más moderno de todos y el único que practica el rap, género favorito de los jóvenes afroamericanos de hoy.

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уборка
уборка el 25/11/2009 a las 9:20

Muy abierto, y además quedar atractivo es ya el arte. Parece, él la persona buena.


Mariya
Mariya el 14/08/2009 a las 10:45

¡La información muy importante! Me gusta


Pierce
Pierce el 30/03/2009 a las 10:21
The night of the fight, you may feel a slight sting. That's pride f*cking with you. F*ck pride. Pride only hurts, it never helps. cc5e54f8f18df792c686cdf48b94c34b

ACHIRAMA CALEIDOSCOPIOS
el 12/12/2008 a las 21:23

Agradezco tu escrito, me hace comprender mejor, lo que ocurrio en EEUU y lo que ocurre, es un fenomeno importante lo de su elección y ÉL como esta el regreso de los antiguos valores de inspiración de los primeros presidente de ese pais.

Pilar Villacampa

ACHIRAMA


Daniel de Jesús Rivadeneyra Cano
Daniel de Jesús Rivadeneyra Cano el 11/11/2008 a las 14:53

Muchísimas gracias por sus colaboraciones. En mi proyecyo de Comunicación Educativa en la Maestría en Educación, me sirvió su escrito dedicado al profesor Billy Staples. Dediqué un apartado titulado trabajando con las actitudes en el cual un punto es el de ser auténticos en la vida diaria. Pongo de ejemplo al Profesor Staples por ser auténtico y de gran valor para la juventud. Éxito.


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