A 2 años del bicentenario: Elites deprimidas (comentarios)

Enviado por Ricardo Roman el 15/09/2008 a las 15:51

 

Mario Valdivia, hace tiempo viene reflexionando sentida y profundamente en torno de la identidad de Chile. Esta semana comentó los artículos “A dos años del bicentenario: elites deprimidas” que publiqué de Qué Pasa y Revista del Sábado.

Hola Ricardo, buena, buena tu colección de artículos entrevistas sobre Chile deprimente. ¿De dónde sacaste tan magníficas fotografías? Lo mejor. Peña: Lúcido, pero ¿no te parece que hay un airecillo autocomplaciente detrás? Tan pocas preguntas entre los entrevistados! Pienso que Tironi tiene un punto cuando señala que la depresión es sobre el país como identidad...los chilenos como miembros individuales de un mundo cosmopolita estamos cada vez menos deprimidos. ¿Qué cees tu? A propósito de expertos respondiendo, te invito a leer sobre eso en mi blog.

 

Mi comentario:


La autocomplacencia me aparece mirando el futuro y lo que falta para ser competitivos (la mitad vacía) pero sí comparto que hay muchos de avances que no pueden ser dados “por dados” gratuitamente (la mitad llena). Lo real es que Chile ha dado el salto quizás mayor de su historia en estos últimos veinte años. Que se podría haber hecho mejor es teórico. Ahora, si hilamos más fino vemos que cada cosa está pegada con alfileres y con arreglos a la chilena. Los puentes caídos y el Transantiago son evidentes, pero en cosas menos notorias es igual y peor como se evidencia ahora la educación. El papel aguanta. Lo más preocupante es la ausencia de agenda de verdad de futuro, que no sea un plan de gastos de hacienda. La ilusión es que el cambio de horizontes, ánimo y estándar depende de un líder, cuando se trata de asuntos culturales que sólo se transformarán con tensiones continuas y acuerdos nacionales. Mi impresión es que más que deprimidas, las elites se agotaron existencialmente, es demasiado el cambio y el esfuerzo que les ha tocado, y ahora buscan un descanso, prepararse espiritualmente para la vejez. Su descendencia les salió artista o empresaria y no está para la cosa pública. El resto, el país real no está deprimido porque no tiene tiempo, se las tiene que rebuscar a cada paso para dar el ancho de las expectativas de la modernidad, de consumo, de bienestar, educación para los hijos, vacaciones e internet. Un paseo en metro a las siete de la tarde basta para experimentar la tensión por el desarrollo, cada pasajero listo para meterle el codo en el ojo al que atraviese no su metro sino su centímetro cuadrado. Es evidente que no compartimos una identidad común como país, un proyecto de vida, una gesta que sostenemos todos, cuando se cae de maduro. Mi convicción es que la elite no lo hará porque está cansada, es localista y superficial. Siglos en que todo lo arregla el tío poderoso, ministro, obispo o empresario. La consigna, barrer para adentro. Mi duda es que las masas en ascenso tampoco lo harán. Son jugadas, esforzadas, ingeniosas, solidarias, pero sin calidad ni horizonte. Al medio, una burocracia profesional, honesta pero miope, apegada al modelo, el presupuesto, el caso de negocio. Los procedimientos todo lo arreglan. Lo que está claro es que peleándonos, agrediéndonos y descalificándonos nada solucionaremos, y que hay que rescatar el sentido de peligro que en 1989 nos obligó a encontrarnos como chilenos y entendernos en lo básico. Otra duda menos inmediata, quizás debiera serlo, es que muchas de nuestras inquietudes responden a procesos subterráneos profundos y globales, que en la urgencia y localismo no somos capaces de explicitar: flexibilidad, nihilismo, libertad, soledad, incertidumbre, conexión, incomunicación, espiritualidad, consumo. Cómo poner esas preguntas en pertinencia Mapocho.

...Las fotos son de los verdaderos banquetes de exhibisionismo de la elite en la prensa.

 


A 2 años del Bicentenario: elites deprimidas

1. Roberto Méndez: 1998, el año del quiebre

2. Eugenio Tironi: Mi país privado

3. Roberto Méndez: “la elite está viviendo la elección de Bachelet como un error hestórico”

4. Eugenio Tironi: “respecto a su vida privada, la gente no está deprimida”

5. Carlos Peña: “que nos sintamos mal es un buen síntoma”

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